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¿Obama es peronista?

Flavio Jurado es marplatense, vecino de Fort Lauderdale y republicano; dice que Obama es peronista y se sabe más local que el nativo en tanto su conversión debió ser precedida por un auto de fe.

¿Obama es peronista?
23-08-2026 | 08:42

Flavio Jurado es marplatense, vecino de Fort Lauderdale y republicano; dice que Obama esperonista y se sabe más local que el nativo en tanto su conversión debió ser precedida por un autode fe. Como centurión voluntario de las reservas morales de este país Flavio viste el sayoministerial en defensa de los padres fundadores del modo en que sus abuelos –inmigrantesvascos en la Pampa húmeda– defendieron con uñas y dientes su país de adopción. Por momentostengo la impresión de que Flavio supone que la continuidad republicana depende de su prédica. Enese sentido mi vecino es un evangelista, su Evangelio es la Constución y el Bill of Rights.

Alguna vez esa prédica sostuvo la vocación musulmana de Obama y los vínculos del otroracandidato con el fundamentalismo. Durante aquellas jornadas preelectorales Flavio vivió convencidode que el anticristo-mulato venía a destruir lo que con tanta dificultad habían edificado losrepublicanos durante ocho años de incansable lucha contra el terrorismo y el enemigo demócrata.Flavio Jurado sostiene al igual que los los birthers (www.birthers.org) la inconstitucionalidad delmandato presidencial. Según estos delirantes Obama resultaría tan converso como Flavio, lo queresulta inaceptable en términos legales. Flavio dice que Obama pretende llevarnos de narices alinfierno del socialismo pluralista cargándose a Israel en la cruzada y a menos de un año de laderrota electoral encuentra entre los asambleístas de los town hall meetings y el propuesto plan desalud del Estado, nuevos argumentos en su la lucha contra el “fascismo demócrata”. Lacosa está que arde…

“¡Están convirtiendo a la patria de Jefferson en un reducto comunista! ¡Esto no esEuropa!” La voz en cuello de la gorda que aparece en la pantalla plana me recuerda aquellasque se alzaron en Gualeguaychú temiendo la llegada de Armageddon.

Los republicanos como Flavio resisten las transformaciones con la vehemencia de muchos sectoresprogresistas latinoamericanos. Por momentos éstos responden al llamado de emisoras de ultraderechairrumpiendo en asambleas al grito de ¡Libertad o Muerte! y consignas de esas que harían vibrar alas masas chapistas. Sólo que en estas asambleas el peligro son los rojos que vuelven para amenazarla continuidad del proyecto revolucionario de 1776. Es curioso, por momentos el socialismo delsiglo XXI parecería reflejarse en el folclore de la derecha norteamericana.

Katy Abram, asambleísta republicana, asegura que los padres fundadores no contemplaban lasocialización de la medicina y el rescate financiero de Detroit. La razón la asiste, pero tambiénsería justo mencionar que en tiempos de Jefferson la industria automotriz no requería socorro porrazones que no requieren demasiada explicación y también es cierto que el concepto de medicinasocializada estaba limitado a la discreción con la que el boticario-dentista administrara latenaza.

Para los republicanos como Flavio Jurado los EE.UU. deberían volver a ser como ellos suponen quealguna vez les fue prometido desconociendo que las promesas se renuevan y que si hay algo de losque otros modelos carecen es precisamente la capacidad de transformación con la que este paísresponde a los desafíos de la evolución.

No estoy convencido de que el plan de salud que busca aprobar ante el Congreso el presidenteelecto sea la mejor de las alternativas posibles, pero tampoco consigo imaginar el Mount Sinai deBeverly Hills convertido en el Hospital Durand simplemente porque Flavio supone que a Obama se lemetió entre ceja y ceja proletarizar a los ricos de América del Norte.

Por suerte mi vecino no se representa más que a sí mismo y a una minoría alienada. Esa minoríaconstituye el sector más radicalizado de la derecha-fascista republicana que busca sobrevivir a lareciente derrota electoral. Cuando esto suceda, digo: cuando la derecha recupere la calma y elsentido común, volverá a instalarse el diálogo entre dos voces que constituye, entre otras, una delas herramientas fundamentales del sistema.


*Cineasta y periodista.

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