•acercamiento al fondo

Obama y Perón, un solo corazón

Las palabras de la presidenta Cristina Kirchner, comparando la política económica que impulsa el presidente Barak Obama, en especial la vinculada con el sindicalismo, con la doctrina peronista, marca que los argentinos estamos en problemas.

21-08-2026 | 22:40

Las palabras de la presidenta Cristina Kirchner, comparando la política económica que impulsa elpresidente Barak Obama, en especial la vinculada con el sindicalismo, con la doctrina peronista,marca que los argentinos estamos en problemas.

Y estamos en problemas, porque si la Presidenta considera que el mercado de trabajonorteamericano se parece, en algo, al argentino, para bien o para mal, y que es lo mismo ponerpreso al dirigente de los camioneros –como hicieron los demócratas con Jimmy Hoffa– quellevarlo, con frack incluido a Madrid, su desapego con la realidad resulta preocupante.

Y si, por el contrario, la Presidenta no cree en nada de lo que dijo, pero considera quenosotros sí lo vamos a creer, es decir, nos toma por tontos, también estamos en problemas, porqueno es esa la mejor relación entre gobernante y gobernados.

Permítanme, entonces, para escapar un poco de la angustia que implica, al menos para mí, ahondaren cualquiera de las variantes anteriores, explorar una tercera alternativa: suponer que losKirchner nos están preparando para un acercamiento más claro hacia la comunidad financierainternacional, en especial el Fondo Monetario Internacinal.

En efecto, no es lo mismo intentar una relación más estrecha con el Fondo del reaccionarioGeorge W. Bush, que hacerlo con el Fondo del peronista Obama.

No es lo mismo pedirle prestado al “enemigo”, que acceder a dinero que aporta unorganismo liderado por países que, después de todo, “hacen lo mismo que nosotros”,estatizan, intervienen, usan fondos públicos para incentivar el consumo, etc, etcétera.

No voy a considerar si efectivamente estamos ante estas supuestas similitudes de políticas entreel mundo y nosotros, ya bastante se ha dicho al respecto.

Ni tampoco evaluar, por ahora, cuales serían, eventualmente, las condiciones mínimas que lepedirían los técnicos del FMI a la Argentina para acceder al tramo, casi automático, que lecorresponde por su cuota de miembro del Club.

Necesidad. Veamos, en cambio, si la Argentina 2009 necesita del Fondo.

La economía argentina obtendrá menos dólares comerciales del mundo este año, por menores preciosde lo que vendemos y por menores cantidades.

En el caso agropecuario, por razones climáticas, y la desastrosa política intervencionistaoficial, en el caso industrial por la caída de la demanda y el aumento de la competencia de otrosexportadores, por la recesión mundial.

Pero la economía argentina necesita dólares, para financiar nuestras importaciones, para pagardeuda pública, para atender la demanda de dólares de los particulares.

Las opciones. ¿Cómo se generan, entonces, esos dólares?

Tratando de importar menos, devaluación y recesión mediante.

Atrayendo fondos de los argentinos o del resto del mundo en forma de inversiones o ingreso decapitales.

Consiguiendo crédito.

O desahorrando las reservas del Banco Central.

Ingreso de capitales –salvo algo que aporte el “blanqueo”– surge comouna variante difícil, dado el clima de desconfianza y la ausencia de negocios genuinamenterentables.

Crédito externo voluntario del mercado de capitales internacional a tasas razonables no hay.

Por lo tanto, quedan disponibles sólo tres caminos.

Devaluar más rápido, para limitar más las importaciones, a costa de un menor poder de compra delos salarios –y eso tiene un límite en un año electoral–.

Banco. Usar las reservas del Banco Central. O conseguir crédito de Organismos Internacionales,incluyendo el Fondo Monetario.

La pregunta clave, entonces, es ¿Cuántas reservas del Banco Central hacen falta usar y cuántasestá dispuesto a usar el Gobierno?

La primera parte de la pregunta, depende de muchas variables que son hoy una incógnita, pero, almenos, harán falta unos US$ 6 mil millones, en un escenario optimista.

Pero, ¿cuántas está dispuesto a perder Kirchner tratando de salvar las elecciones legislativasde este año?

No lo sabemos. Por otra parte, si la pérdida de reservas se empieza a explicitar.

¿No pondrá eso nervioso a los ahorristas en pesos, que pueden temer “que no alcance paratodos” e incrementar aún más la demanda de dólares?

Como se puede apreciar, los caminos de política económica, sin la abundancia de dólares de losúltimos años se empiezan a estrechar.

O se devalúa más rápido, pagando los costos del “ajuste” ahora.

O se demora el alza del tipo de cambio, perdiendo reservas y, eventualmente, desdoblando elmercado cambiario, para no afectar, en teoría, tanto al salario real.

Otra opción es que consiga ayuda externa para pasar las elecciones y se postergue el ajuste paradespués.

Parece entonces que, como a Borges con Buenos Aires, a Kirchner, Perón y Obama, no los une elamor, sino el espanto.

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