•enfrente de LOS K, la diaspora

Opositores por todos lados

Carrió fracturó, los radicales dudan de los beneficios de ganar en 2011, el peronismo disidente es más de uno y en Olivos se dedican a la aritmética.

Opositores por todos lados
24-08-2026 | 16:09

Gana Kirchner en 2011? Es la pregunta más formulada en los últimos tiempos entre quienes siguende cerca la política. ¿Se viene un tercer gobierno K o el hartazgo social será suficiente paraproducir un cambio de época? Primero hay que recordar que esta inquietud, planteada hace seismeses, lograba una respuesta casi unánime: no tienen ninguna chance. Hoy las cosas han cambiado yeso le pone más suspenso y picante al debate público. En las encuestas se verifica una clararecuperación del matrimonio gracias al crecimiento del consumo. Pero ninguna se atreve apronosticar si la tendencia continuará o llegó a su techo. Nada garantizado, en fin. Todos tienenun año para construir rumbo a las internas abiertas, simultáneas y obligatorias.

La clave, como siempre, es la provincia de Buenos Aires. Allí vive el 38% del padrón nacional yel 40% del voto efectivo, porque el nivel de concurrencia siempre supera al de los distritos máschicos. Allí no hay segunda vuelta y los comicios son el mismo día que las elecciones nacionales.Esos datos no son menores a la hora de pensar en el arrastre que las distintas candidaturas puedentener de arriba hacia abajo o viceversa. La aritmética de Olivos obliga al oficialismo a tener unaexcelente actuación, con más del 50% de los votos si es posible, para equilibrar probables magrosresultados en otras provincias grandes como Córdoba y Santa Fe, o en la Ciudad de Buenos Aires,donde el apellido Kirchner sigue siendo una mochila de piedras para cualquiera. Es la única maneraen que Néstor puede soñar con llegar al número mágico del 40% y dejar al segundo a más de diezpuntos de diferencia para ganar en primera vuelta. Falta mucho. Todo está en movimiento. Pero elescenario más probable es que se enfrenten Daniel Scioli y Francisco de Narváez. Scioli es elkirchnerista con mejor imagen, pero ¿le alcanza para sacar la mitad de los votos? No es tan fácil.En 2007, en el momento culminante del kirchnerismo, con el triunfo de Cristina Fernández (45,29%con 21 de los 24 distritos a favor), el gobernador de Buenos Aires alcanzó el 48,1%. Y eso que notuvo enfrente a un competidor como Francisco de Narváez, que figura en todas las encuestas con unaintención de voto similar y que ya venció en las legislativas 2009 a la boleta encabezada porKirchner y Scioli, que apenas consiguió el 30%. Hay otro ingrediente más decisivo para analizar.¿Qué pasaría si el radicalismo y sus aliados llevan a un candidato potente a gobernador comoRicardo Alfonsín? ¿El electorado se polarizaría en mitades entre los dos peronistas o en tercios?El espacio socialdemócrata, que tiene como eje el matrimonio estratégico entre la UCR y elsocialismo, también está analizando este cambio. No sólo porque el divorcio vincular con ElisaCarrió actuó como una bomba de fragmentación en el Acuerdo Cívico. Pragmáticos al fin, saben que,al igual que todos, si no hacen una muy buena elección en Buenos Aires será casi imposible queganen o logren llegar a una segunda vuelta nacional. Esta lógica también facilitaría el acuerdopuertas adentro del radicalismo, apoyado en un “gesto de renunciamiento” a lacandidatura presidencial por parte de Alfonsín y de Julio Cobos, que buscaría otra vez lagobernación de Mendoza. En este hipotético caso, el binomio presidencial estaría conformado porErnesto Sanz y Hermes Binner en cualquier orden. Y tratarían de volver a gobernar Córdoba de lamano de Oscar Aguad, seguir en Santa Fe pero con el radical Mario Barletta y pelear la CapitalFederal con Ricardo Gil Lavedra, Rodolfo Terragno o, según los más flexibles, Ricardo López Murphy,que volvería al redil.
Los radicales menos románticos no lo confesarán jamás, pero saben que aún no están encondiciones de garantizar gobernabilidad al mando del país. Secretamente, dicen, autocríticos hastael desgarro, que lo peor que les podría pasar es ganar las elecciones nacionales. Que todavía nohan terminado de cerrar sus heridas. Quieren demostrar buenas gestiones en algunas provinciasgrandes y quedar a punto caramelo para 2015 con varios candidatos.

La oposición no peronista está obligada a barajar y dar de nuevo. A la confluencia con Carriósólo le falta extender su certificado de defunción. La diputada que dio el portazo sueña con unasuerte de Tercer Movimiento Histórico casi utópico que sume a los que ella considera los mejoresperonistas (Felipe Solá y Carlos Reutemann) y a los radicales a quienes les envió la carta y conlos que aún tiene algún tipo de diálogo: Gerardo Morales, Gil Lavedra, Mario Negri y Alfonsín.
La oposición peronista también es un rompecabezas con piezas muy competitivas pero quetodavía no pueden armar. Lo más novedoso es la gran actividad de Reutemann en los últimos días.Tres dirigentes de su confianza se animaron a decir a PERFIL que está otra vez en carrera y queanunciará su decisión en marzo. Estuvo viendo los números de la economía y la proyección para lospróximos años en la oficina de un profesional cuyas iniciales son OF. Repasó las cifras de lasencuestas con un interés infrecuente. Enojado porque sintió que lo expusieron sin consultarlo conla reunión en la casa de Héctor Magnetto, se puso de acuerdo con De Narváez para pegar el faltazoal encuentro organizado en lo de un colaborador de Ramón Puerta: se decidió juntar a todo el sectorel 10 de septiembre y designar a Jorge Busti como encargado de los temas de derechos humanos. Valeratificar lo anunciado por esta columna el 11 de junio respecto de que se viene “la granCafiero”, ya que sólo Mario Das Neves estaría dispuesto a participar de las internasorganizadas por Kirchner. Los que apuestan al Lole piensan que Solá o Roberto Lavagna podrían sersus compañeros de fórmula y Eduardo Duhalde, jefe de un gabinete mixto con radicales. En Santa Fesu representante será Jorge Obeid; en Córdoba creen que José Manuel de la Sota finalmente pegará elsalto a la disidencia y le reservan el lugar porteño al golpeado Mauricio Macri, que todos los díasdebe dar una batalla distinta en la Justicia, la Legislatura y dentro de su propio PRO. Si Macriopta por buscar la presidencia sin el peronismo, piensan en Martín Redrado. Los que no creen quehaya resucitado el entusiasmo de Reutemann de ser candidato siguen creyendo que la mejor fórmula esDuhalde-Lavagna, con Felipe de jefe de Gabinete.
Los bultos se irán acomodando en el viaje. Hoy, todo puede ser.

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