•BOCA, RIVER Y LOS DRAMAS QUE SE REPITEN HASTA EL INFINITO

Otra vez sopa, Zaratustra

Quizá sea un exceso hablar de un país nietzscheano, nada menos, sólo por nuestro entrañable apego al eterno retorno de las cosas. ¿De qué hablo? Del la perturbadora idea que el bigotón Fritz desarrolló por primera vez en Así habló Zaratustra: la incierta parábola del tiempo, su inicio y un final que, a su vez, genera otro comienzo idéntico.

Otra vez sopa, Zaratustra
24-08-2026 | 06:20

Vendré eternamente de nuevo a esta misma e idéntica vida, en lo más grande y también enlo más pequeño, para enseñar de nuevo el eterno retorno de todas las cosas.”
Friedrich Nietzsche (1844-1900),de “El convaleciente”, en “Así hablóZaratustra” (1883).

Quizá sea un exceso hablar de un país nietzscheano, nada menos, sólo por nuestro entrañableapego al eterno retorno de las cosas. ¿De qué hablo? Del la perturbadora idea que el bigotón Fritzdesarrolló por primera vez en Así habló Zaratustra: la incierta parábola del tiempo, su inicio y unfinal que, a su vez, genera otro comienzo idéntico. Más que “todo pasa”, como sugeríael anillo del venerable pensador de Sarandí, en estas pampas todo vuelve. Vuelven Duhalde yBarrionuevo, los nostálgicos de la fiesta de los 90 y de los malos de gorra y bigote, Samuel ySaviola, los energúmenos en barra con pasaporte rumbo a Sudáfrica, Gallardo y Almeyda, los demoniosde Orteguita y la guerrilla boquense que enfrenta, otra vez, a dos líderes irreconciliables: elenganche melancólico y el rubio volador.
Quizá, para Amado Boudou, esto de Boca no sea una crisis, sino un simple“reacomodamiento de egos”. Puede ser, cómo no. Ya otros poéticos cultores del eufemismobautizaron como “halcones y palomas” a los bravos partisanos de Navarro Montoya yMárcico, enfrentados a muerte en el viejo cabaret del campeón de 1992. Pero, claro, hay sacudones ysacudones. No es lo mismo un reacomodamiento de la tierra como el de Haití (así lo llamaría elcreativo ministro), que otro en el Banco Central, en la oficina de Cobos, en los ahorritos deNéstor o en las, digamos, ideas de Maradona en conferencia de prensa. No exageremos.
Parece que para remover a algún histórico del equipo, aunque sea por un partido, se requierede un coraje inusual. Un exotismo nada menor para un país que derrama tanto amor y tanto odio–en ese orden–, sobre cualquier presidente con fecha de vencimiento. Alves, impulsadopor la excitación psicomotriz del que se sabe jugado a todo o nada, por fin parece dispuesto aconcretar la “limpieza” que nadie quería hacer. Eso sí, empezó, como un peroncito enPuerta de Hierro, bajándole el pulgar a un soldado por bando: el fiel riquelmiano Ibarra y elpalermista Pato Abbondanzieri. Un equilibrio perfecto. Nadie come vidrio acá, ni en la política, nien el fútbol.
¿Por quién se juega la masa boquense? Por los ganadores, como casi todas. Tanto Riquelme comoPalermo pertenecen a esa raza especialísima, así que, mientras rindan y existan otros fusibles parasacrificar por la causa, la prudente tribuna siempre reservará una ovación para cada uno. ¿Es éstauna incondicional muestra de fidelidad, o una manera de negar el paso de tiempo, de aferrarseciegamente al pasado glorioso? Ah…
Quizá lo que hoy agonice sea aquel proyecto del Boca hegemónico que diseñara Macri, tan a sumedida. No les será fácil, entonces, resignarse a la gris coexistencia democrática con suintolerable irrupción de nuevos ricos, como Estudiantes o Vélez. ¿Qué ídolo pagará las culpas ydejará su altar pagano después del Mundial? Mmm… Veremos.
La crisis circular que padece River quizá sea menos espectacular que la de su archirival,pero se la nota mucho más profunda. Apichonados por la abrumadora infalibilidad bostera y alejadoslos dorados años 90, donde reinaban los riojanos más famosos, el aguilariato resucitó, pese aalgunos títulos aislados, ese espíritu loser que los torturó por años, desde Frondizi hastaIsabelita. Contra todo eso deberá luchar Passarella que, para colmo, otra vez sufre –personaly profesionalmente– el caso Ortega, un triste drama sin final.
Los hinchas aman al Burrito de la cintura mágica, el enganche y los lujos. Nada saben delchanguito melancólico de Jujuy que ahoga su pena en alcohol. Lo siento, pero desconfío de losunánimes, esos que juran preocuparse “por el ser humano, antes que por el jugador”.Dependerá, en todo caso, de su profit. Porque Archubi, por citar sólo un caso, no fue ejecutado alamanecer después de ser suspendido por fumarse un porrito… sólo por escasez de balas.
¿Qué hacer con Ortega? Amar al crack y respetar al tipo que sufre y se autodestruye, porejemplo, sin caer en la moralina perdonavidas de los que se imaginan salvadores. Nadie puede pensarni decidir por él. No es tan fácil entenderlo, y si no me creen, por favor vean El Solista (2009),la fantástica película protagonizada por Robert Downey Jr. y Jamie Foxx que cuenta la historia deSteve López, un periodista de L.A. Times obsesionado en “rescatar” a un homeless, exmúsico y enfermo de esquizofrenia que, pese a su deterioro, sigue siendo un cellista virtuoso. Unahistoria dura, con un final conmovedor, cuando López, abrumado por el fracaso de su causa, seobliga a elegir ente el “deber ser” y el amor puro de la amistad.
Los futboleros de ley conocen bien ese tipo de entrega sin condiciones. Será cuestión,muchachos, de saber volcarla también en ésos que ponen el cuerpo para defender los colores. Hombresde carne y hueso que intentan vivir, como pueden, bastante más allá del póster y el autógrafo.

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