Papel Prensa

Papel Prensa
24-08-2026 | 16:46

Al revés. Todas las materias primas, hasta la madera, duplicaron en promedio su precio laúltima década. Pero el papel es la única commodity que bajó.

Editorial Perfil es la mayor importadora de papel de diario de la Argentina. No sólo utiliza eseinsumo para su propio diario, sino para algunas de sus revistas y varios diarios de terceros queimprime con papel incluido. También Editorial Perfil fue la más perjudicada cuando el precio dePapel Prensa era más barato que el importado y tuvo siempre que importar todo su consumo porque nole vendían papel nacional.

Pero a pesar de haber padecido Perfil –quizá más que ninguna otra empresa– laventaja competitiva de Clarín y La Nación en Papel Prensa, prefiero que el Estado no intervenga. Mesentiría más incómodo con regulaciones gubernamentales al mercado de papel que con el eventualabuso de posición dominante que pudieran ejercer en el futuro Clarín y La Nación.

Es que el Gobierno atrasa, llega tarde y tiene una mirada anacrónica sobre el tema del papel.Hace veinte años, tener o no tener acceso al papel que producía Papel Prensa era determinante,porque diferencias de precio del 30% al 50% respecto del papel importado hacían casi inviablecualquier competencia. Pero en la última década hubo cambios sustanciales. Mientras el cobre, lasoja, el petróleo, hasta la madera y todas las materias primas, duplicaron en promedio su precio endiez años, el papel es la única commodity que cuesta menos.

No es muy difícil adivinar por qué: las ventas de diarios en todo el mundo se redujeron untercio y las fábricas de papel tienen exceso de capacidad ociosa. Se están cerrando plantas depapel de diario en distintos países porque pasaron a perder dinero.

Hace veinte años, el 90% del papel de diario importado se traía en barcos desde Finlandia, quetardaban casi un mes en llegar, y había que contar con un stock de varios meses porque cada tantosurgían problemas logísticos en la provisión, lo que obligaba a las editoriales a contar congrandes depósitos y enormes recursos financieros para anticipar casi medio año su principal materiaprima. Hoy se sigue importando papel de diario desde el hemisferio norte (ya no mayoritariamente deFinlandia o Canadá sino de Rusia, China y decenas de países), pero cada vez menos porque, a menudo,resulta más económico y eficiente traerlo de países limítrofes, especialmente de Chile, donde llegapor camión a Buenos Aires en cuatro días.

Antes se fabricaba papel con árboles de países muy fríos; avances en los sistemas de producciónhicieron posible hacerlo con madera de árboles de zonas cálidas. Y para completar el cambiotecnológico, antes se colocaban las fábricas de papel en lugares cercanos a plantaciones deárboles, pero en el hemisferio norte se están ubicando fábricas de papel de diario cerca deciudades donde se editan los principales diarios, porque la materia prima ya no es la madera sinoel propio papel de los diarios leídos que se recicla de la basura.

Esto no quiere decir que Clarín y La Nación no continúen obteniendo beneficios por Papel Prensa,aunque sean cada vez menores. Tampoco sería lógico que el Gobierno quisiera imponer el mismo preciopara todos porque iría en contra de la lógica económica de menores precios a quien compra mayorescantidades: es lo que se enseña en cualquier facultad de ciencias económicas como bonificación porvolumen.

Al revés, no creo que si el Estado fuera dueño de Papel Prensa pudiera dejar de venderle aClarín y La Nación, porque sin esos dos compradores, aun abasteciendo al cien por ciento de todoslos diarios del país, Papel Prensa se quedaría con la mitad de su papel sin vender.

Exagera el Gobierno al decir que –hoy– quien controla Papel Prensa controla losdiarios. Y exageran Clarín y La Nación al decir que si el Gobierno controlara Papel Prensa,correrían el riesgo de que los dejara sin papel salvo que prohibiera o limitara su importación.

Otra discusión falsa es presentar como algo deseable el autoabastecimiento de papel de diario yque todo el papel de diario que se consuma se produzca en la Argentina. Me encantaría que hastaexportásemos papel de diario, porque eso indicaría que somos más eficientes que los extranjeros,pero me atemoriza la palabra autoabastecimiento: temo que resulte una condena, porque eso se logreobligando a los diarios a comprar papel nacional de peor calidad y más caro simplemente colocandoimpuestos a la importación lo suficientemente altos.

Al igual que la publicidad oficial, lo ideal sería que todo lo relacionado con la producción decontenidos se rigiera por criterios económicos donde el Estado interviniera para desmonopolizar,penar el abuso de posición dominante y garantizar –precisamente– la libre competencia,no para sustituir al mercado.

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