•las campañas en colombia y peru

Partidos crujientes en la región

Hasta inicios de marzo, las encuestas vaticinaban que las elecciones presidenciales colombianas tenían un ganador: Juan Manuel Santos, que aparecía con el 36% de las preferencias.

28-07-2026 | 13:15

Hasta inicios de marzo, las encuestas vaticinaban que las elecciones presidenciales colombianastenían un ganador: Juan Manuel Santos, que aparecía con el 36% de las preferencias, seguido deNoemí Zanín con 17% y Antanas Mockus con 9%. Estos números fueron consistentes a los largo demuchos meses. Tres semanas más tarde, Mockus subió a el 39%, Santos cayó al 27% y Noemí al 10%.Desde entonces, casi todos los estudios vaticinan un triunfo de Antanas en la primera vuelta yninguno pone en duda su triunfo en la segunda. Santos engrosa la lista de “ganadoresseguros” que encabezaron las encuestas durante mucho tiempo, y perdieron solamente el día delos comicios. Parecería que las estructuras partidistas de la democracia más antigua de América delSur, pueden ser derrotadas por una campaña asentada en el Internet, y que ni Bachelet, ni Uribepudieron endosar sus votos, a pesar de ser tan populares. Santos hizo una campaña anticuada, llenade equivocaciones. Desechó los colores emblemáticos de Uribe, quiso volar solo demasiado pronto.Cuando se derrumbó en las encuestas, contrató a un charlatán venezolano, “especialista encampañas sucias” para combatir a un adversario cuya fuerza se asienta en la ética y losvalores. Mockus sin partido, sin estructuras, sin un discurso tradicional, con sus utopías y sueñosa cuestas, puede ser el nuevo presidente colombiano.

En el Perú, el derrumbe de los partidos ocurrió hace años. En 1985 triunfó Alan García,candidato del APRA, uno de los partidos más antiguos y estructurados del continente. Al final de sugobierno, el país quedó devastado y todos dijeron que Alan había muerto políticamente. Los partidostradicionales se desmoronaron. En 1990, pasaron a la segunda vuelta Mario Vargas Llosa, otro segurotriunfador, que fue derrotado por un desconocido, y Alberto Fujimori. Ninguno de ellos venía de lospartidos tradicionales del país, ni contaba con estructuras tradicionales de campaña. En e 2006, elimprevisto crecimiento de Ollanta Humala provocó miedo en la clase media y llevó a García alPalacio de Miraflores. Humala era un capitán del ejército golpista, violador de los derechoshumanos, de ideología fascista, que contaba con el apoyo del Coronel Hugo Chávez. En la segundavuelta, los peruanos no votaron por el APRA, sino en contra de Humala. En las elecciones quetendrán lugar este fin de año, los partidos han desaparecido. Encabeza las encuestas Luis Castañedacon el 22%, seguido por Keiko Fujimori con 18%, Ollanta Humala con 13%, Alejandro Toledo con 13% yJaime Bayly con 5%. Castañeda fue un buen alcalde de Lima, tiene una imagen pulcra y es elcandidato que más se ajusta a la concepción tradicional de la política. Keiko invoca el recuerdo desu padre, ahora preso, que terminó con dos plagas que asolaron al Perú: la inflación y elterrorismo de Sendero Luminoso. Toledo hizo una presidencia eficiente en lo económico, con pocoéxito en el manejo de su imagen. Humala sigue representando al resentimiento racial de sectores quese sienten postergados y mantiene su discurso facho izquierdista. Bayly, es el más mediático de loscandidatos, hace una campaña vistosa, con un programa plagado de utopías que provoca tanto como susnovelas. Propuestas como la de disolver inmediatamente las fuerzas armadas, divierten a algunos yaterran a otros. Con la excepción de las locuras de Bayly, las campañas peruanas son grises,levantan poco entusiasmo, y pueden terminar de cualquier manera. Las elecciones colombianasratificaron una vieja lección: cuando faltan muchos meses para los comicios, los vaticinios sonrelativos. En el Perú, si todos se manejan de manera primitiva, perderán los que cometan másequivocaciones. Un manejo técnico de la campaña puede ser decisivo para que gane uno de ellos.Puede pasar cualquier cosa, incluso que Bayly dé una sorpresa como la de Mockus. Cuando la políticaformal aburre demasiado, se abren las ventanas de la imaginación y puede abrirse un espacio paraquien ofrezca alterar el clima gris que suele cubrir a buena parte de la costa peruana.


*Estratega político ecuatoriano; en la Argentina asesora a Mauricio Macri.

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