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Pasión de multitudes

Cómo escorchan con la emoción futbolística, la pasión, el pathos de la redonda. Se abrió la temporada de pathos.

Pasión de multitudes
24-08-2026 | 13:04

Cómo escorchan con la emoción futbolística, la pasión, el pathos de la redonda. Se abrió latemporada de pathos. Soy un amargo: en los mundiales no comparto esa emoción colectiva, la pasiónde multitudes, miro los partidos nervioso y de reojo, la paso mal solo, me alegro de los triunfosen silencio, secretamente. Sobre todo ahora que la fiebre albiceleste es tan empresarial, ahora quetantas empresas te auspician la emoción. No sé por qué el festejo colectivo siempre me dio un pocode vergüenza ajena, saltando en la multitud siempre me sentí un infiltrado. Además de amargo,melancólico. Pero empieza la justa deportiva sin igual, el Diego y sus once apóstoles, lapublicidad exasperante de hinchas multirraciales, la multitud de extras actuando la emoción conlluvia de papelitos y banderas y plasmas de cincuenta cuotas.
Nos van a taladrar con el amor global, la unión de los pueblos y las etnias y loscontinentes, el fútbol como Esperanto, como idioma en común con el que todos podemos entendernos;el africanito, el japonesito, el europeíto, el latinoamericanito, los colores unidos de Benetton,todos abrazados en la tarjeta de crédito. Hasta el ruido del clamor de las hinchadas, laefervescencia popular, se vuelve efervescencia de gaseosa, en el mezclado final del sonido delcomercial. La publicidad no imita al hincha, el hincha imita la publicidad, al menos en losmundiales. El hincha mundialista se comporta como lo predisponen las grandes marcas, copiaconductas, intenta alcanzar el éxtasis del máximo disfrute deportivo que propone la tele.
Me gustaría ver los partidos editados, sin sponsors oficiales ocupando el setenta porcientode la pantalla, sin primeros planos de Maradona parado al borde de la cancha como una bomba detiempo a punto de explotar, sin victorhugomoralismos, sin araujismos, ni fantinismos, nimarianoclossismos. Pero no se puede. Están todos los intermediarios, y además el fútbol no es lacancha, la pelota y los jugadores, sino el medio: las cámaras, los carteles, el debate, el replaycon siete logos... La pelota no se mancha, pero se esponsorea.

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