Cuánto falta para que Néstor Kirchner acuse a Techint de haber cambiado los tubos de acero sincostura por cañones? ¿Cuánto falta para que los denuncie como parte de un “complot industrialdestituyente”? O para que su caricatura en lo de Tinelli se pregunte: “¿Qué te pasa,Techint? ¿Estás nervioso?”. Nadie puede negar que Kirchner tiene una lógica de construcción yde destrucción política previsible por lo reiterativa. Siempre aplica el mismo manual cuando unsector social o un dirigente que lo acompañó durante una etapa toma distancias o manifiesta susdisidencias, por más suaves que éstas sean. La intolerancia empuja a su dicotomía binaria primitivadel amigo-enemigo y de inmediato acusa de traidor a quien hasta hace muy poco fue su compañero deruta. Después de satanizarlo, pasa a la etapa de persecución pública desde las tribunas, a lapresión de distintos organismos del Estado y a implementar controles o legislaciones que presentacomo progresistas, pero que sólo intentan canalizar su venganza y demostrar quién es el querealmente manda en la Argentina. El campo, Cobos, Clarín... ¿Ahora, Techint?
El viraje furibundo de los Kirchner hacia el pejotismo más ortodoxo les permitió pararse enlos viejos lugares comunes que justifican sus movidas: al amigo, todo y al enemigo, ni justicia.Para el campo tuvo rayos, centellas y retenciones. Para Clarín, acusaciones de ser “todonegativo y mentiroso” y un proyecto de ley de servicios audivisuales que trae un cuchillobajo el poncho. Para Cobos, las pintadas amenazantes que aseguraban que le iba a pasar “lomismo que a Vandor”, el ninguneo de su condición de vicepresidente, la censura de su figuraen los medios del Estado-partido y la factura que le pasó en el acto de los metalúrgicos:“Cristina no tiene un vice porque anda armando listas opositoras y nadie le dice nada, comoalguna vez se había criticado al pobre Borocotó”. Cristina premió a Borocotó y lo llevó a suúltimo viaje a Londres pero, ¿no será mucho llamarlo el “pobre” Borocotó?
Para Techint hubo un operativo pinzas del matrimonio en medio de la emboscada estatizadoraque Hugo Chávez les tendió a las empresas de la familia Rocca. Primero fue Cristina la que les echóen cara el doble discurso de ser “argentinos para pedir y extranjeros para depositarafuera” el primer pago de 400 millones de dólares que recibieron como indemnización porSidor. Después fue Néstor, acusando a los empresarios de no pagarles sus deudas a los trabajadoresy de repartir suculentos dividendos, sobre todo con uno de los principales directivos del grupo.
Fue el contragolpe de Néstor frente a Edesur, que no quiso pedir permiso para girar susdividendos; a varias cámaras patronales que ahora se quieren juntar con el campo y pedirle perdónpor haber mirado para otro lado; y frente a Luis Betnaza, una especie de ministro político deTechint que encabezó la campaña para que la Venezuela de Chávez no sea miembro pleno del Mercosur.Es curioso, pero Betnaza tal vez sea el argentino que más conoce y más veces se entrevistó conChávez. Más que el mismísimo Kirchner. Pero Néstor no perdona que le quieran marcar la cancha ni laagenda. Lo siente como una declaración de guerra y actúa en consecuencia.
Las referencias críticas hacia la vida económica de Techint fueron recibidas con una ovaciónpor parte de los delegados de la UOM y rechazados por la empresa, que desnudó la falta derigurosidad en los datos que manejó Kirchner. Desde la Casa Rosada, corrigieron al jefe de la Jefadel Estado. No eran ésos los números verdaderos, no era ésa la empresa correspondiente y tampocoese monto de dinero había sido para una persona. Un Kirchner auténtico: flojo de papeles por todoslados.
Hay un lugar común que dice que pocas veces una persona miente tanto como cuando vuelve deuna jornada de pesca o en plena campaña electoral. Todos los políticos del mundo tratan de escondersus defectos y potenciar sus virtudes. Es algo inherente a todos los seres humanos. Pero lamanipulación irresponsable que los Kirchner hacen con los datos duros es directamente una peligrosaprovocación a la inteligencia. Todos los días quedan en evidencia con sus falsedades negadoras dela realidad. El grave problema es que, de tanto repetir mentiras, finalmente se las creen y enconsecuencia no corrigen los errores que según ellos no existen y, como si esto fuera poco,castigan impiadosamente a los que tienen la osadía de señalarles la equivocación.
Esa es otra lógica perversa del matrimonio. Sacan la culpa afuera, responsabilizan almensajero y lo mandan a Siberia. Lo que ocurrió en Río Gallegos con la Presidenta fue patético eneste sentido. Desde la tribuna comunicó orgullosa “el récord de récords de recaudación delmes de mayo”. En lugar de decir que la recaudación había sido de 27.291 millones dijo 27.197millones. Por citar de memoria como a ella le gusta, cometió un error insignificante. Pero uncolaborador le acercó un papelito con la cifra correcta. Ardió troya. “Yo lo dije bien–apostrofó Cristina, dedo en alto–, ustedes se equivocaron y no escucharon bien por elruido de los bombos. A ver si paramos un poquito con el ruido de los bombitos, querido. Y a vos, eldel megáfono, te voy a matar”, dijo la Presidenta con una sonrisa y poniendo su mano demanera tal que ese gesto se convirtiera en una amenaza de “chas chas en la cola”. Unaanécdota que demuestra la manera en que complican las cosas por no reconocer ni siquiera unaequivocación mínima como las que todos cometemos todos los días. Pero como si esto fuera poco, sesupo que el concepto de récord de récords también estaba malversado o maquillado para no darlemalas noticias ni a Cristina ni al pueblo. Esa información en realidad era negativa para elGobierno. El crecimiento del 12,5% no alcanzaba a compensar la inflación real del 18% y, además,ese monto estaba inflado por 1.000 millones de aporte de los ex afiliados de las AFJP que el añoanterior no existían. Encima, en otros meses el monto había sido más alto. Ningún récord derécords.
¿Tanto autoengaño les sirve para gobernar? Hasta el inefable técnico de Racing, RicardoCaruso Lombardi, le recordó a Kirchner que las cámaras de televisión estaban como testigos de lapromesa que les hizo de regalarle al plantel dos plasmas de 42 pulgadas (¡Grande, Néstor!) si leganaban a Boca. ¿Los futbolistas dudaron de la palabra de su hincha más encumbrado? En el libro delos periodistas Marcelo López Masía y Cristian Solís, Mentiras. La verdad sobre las promesasincumplidas en seis años K, hay datos más que increíbles. No solamente por la cantidad de veces quelos Kirchner anuncian las mismas obras, sino por la falta descarada de cumplimiento de esoscompromisos.
De los 2 mil kilómetros de autopistas que prometieron construir, dicen que sólo se hanconcretado 100 kilómetros; es decir, el 5%. Del Plan Federal de Viviendas II también se cumplióalrededor del 5%. Y ni hablar de los anuncios de reaperturas de talleres de ferrocarriles o deobras de infraestructura para energía, sin contar la cantidad de estadísticas públicas que sedejaron de publicar o los dibujos escandalosos que se hicieron. Todo esto potencia la urgentenecesidad de tener una ley de acceso a la información pública que se cumpla como corresponde.
Los Kirchner tuvieron que aferrarse como un salvavidas a una estructura que habíandespreciado en su momento de gloria. El sainete generado alrededor de la mitológica Marchaperonista cantada por Hugo del Carril es un claro ejemplo. Cuando los Kirchner tenían mas del 60%de imagen positiva y habían logrado representar a una coalición social que incluyó a todos lossectores populares, peronistas o no, y a gran parte de la clase media, eran tiempos detransversalidad o concertación. Figuras del radicalismo o el progresismo se acercaron al fogón.Nadie nombraba ni a Perón ni a Evita y se hablaba de calidad institucional y reforma del Estado.
La expresión más descarnada de aquella etapa fueron las declaraciones de Aníbal Fernándezquien, para demostrar que los viejos símbolos partidarios no eran importantes, mandó a varios desus ex compañeros duhaldistas a que se metieran la marchita en donde ya saben. Había un proyectosuperador del peronismo tradicional y por eso Cristina no necesitó de ningún escudito justicialistapara derrotar a Chiche Duhalde en la provincia.
Ahora que los Kirchner perdieron más de 30 puntos porcentuales de apoyo, tuvieron querefugiarse en lo conocido que antes habían despreciado: PJ y CGT. No le hicieron asco a ninguno delos íconos de la ortodoxia. De hecho, la cultura y la estética del acto en el miniestadio de Racinghizo flotar el fantasma de Lorenzo Miguel, líder de una derecha sindical que fue un enemigodeclarado (y de armas llevar) de la gloriosa Jotapé en la que se sienten incluidos tanto Néstorcomo Cristina. El candidato pingüino bonaerense reclamó a los delegados metalúrgicos que silbaranmás fuerte a Domingo Cavallo cuando lo nombró en su discurso.
La vida te da sorpresas: Néstor fue uno de los niños mimados de Cavallo. En la interna del PJporteño que Cavallo mantuvo con Béliz, Cristina se manifestó prescindente porque “todostienen méritos y son buenos compañeros”. Y tampoco se recuerda especialmente una luchagremial de la UOM contra la política económica de Cavallo.
Casi como una provocación, desafiaron un insólito fallo de la Justicia que les prohibíautilizar la versión de Hugo del Carril de la marchita, porque el hijo de aquel gigantesco yvaliente artista dice que Aníbal Fernández con su escatológico consejo habían mancillado ese rezolaico y proletario que dice que los muchachos peronistas todos unidos triunfarán.
La mayoría de aquellos radicales y progresistas abandonaron a Kirchner o tomaron una prudentedistancia. Julio Cobos, Luis Juez, Aníbal Ibarra, Miguel Bonasso, Martín Sabbatella, Jorge Ceballosy Hermes Binner, entre otros. Les produce alergia el aparato justicialista, el clientelismo de losintendentes y los jerarcas sindicales atornillados en sus cargos. Ellos pensaban que Kirchnertambién sentía lo mismo.
Era lo que les decía en la intimidad o lo que expresó en algún discurso de Cristina cuandohabló de “el Padrino” para caracterizar a Duhalde y a los duhaldistas, que hoy sonkirchneristas porque cambiaron de padrino.
Kirchner cambió unos aliados por otros. Pasó del 60% de popularidad a rezar para conseguir el35% de los votos el 28 de junio. Con ese porcentaje, dejará de ser el que decide todo en soledad.Esa cantidad de votos (alrededor de 6,5 millones) no terminaría con Kirchner por más que se tratede la peor elección nacional del peronismo en su historia.
Le alcanzará para seguir peleando su liderazgo tal vez con una interna abierta y parasugerir, pero no para imponer, a algún candidato para el 2011. De todas maneras, la misma noche dela elección, comenzarán los realineamientos tras medir la correlación de fuerzas y quiénes fueronlos más ganadores. Muchos, como Mario Das Neves, Alberto Rodríguez Saá, José Luis Gioja, DanielScioli, Carlos Reutemann o el mismísmo Mauricio Macri podrán pedir su tajada siempre y cuandotengan el respaldo electoral que imaginan.
Para otros, será el final de su paso por el kirchnerismo.
Néstor ya le prometió a Moyano que el lunes 29 tempranito le resolverá “el temaOcaña”. Graciela dejará su puesto en el Ministerio de Salud para volver al llano, a una ONGque trabaje por la transparencia y contra el lavado y, lentamente, tal vez junto a Luis Juez, sededique a reconstruir ese espacio que Kirchner usó, abusó y tiró.
Mientras tanto, la oposición favorece la actuación del kirchnerismo. Pelea contra sus propiasdiferencias y exhibe cierta impotencia, producto de la falta de fuertes partidos y la consagraciónde la dedocracia y el amiguismo especulativo.
Sin vergüenza se mostró Francisco de Narváez para bailar un reggaeton frente a las cámaras deTinelli e imitando a su imitador. ¿Vale todo? En la era de la imagen, hoy Felipe Solá y CarlosReutemann mostrarán una con alto contenido político.
En Venado Tuerto, durante el congreso anual de Confederaciones Rurales Argentinas, provocaránuna foto que les sirve a los dos, según especulan. Al santafesino, para seguir enviando señalesdiferenciadoras de los Kirchner; y al bonaerense, para sacar pecho de un peronismo que su listatrata de ocultar debajo de las sábanas. Es que los asesores aseguran que el segmento del peronismocautivo ya lo tienen todo Kirchner y Scioli. Sus referentes locales, los intendentes, fueron clavespara garantizar subordinación y valor. Los asesores de Unión-PRO creen que tienen que ir a pescaren el océano de los independientes, donde también tallan Margarita Stolbizer, Elisa Carrió yRicardo Alfonsín.
Esto multiplicó los problemas entre lo que los chicaneros de siempre rebautizaron“Desunión más Contra que PRO” o UTE (Unión Transitoria de Egos).
El padre del chef Martiniano Molina y otros caudillos del Conurbano que desprecian a los Kfueron a pasarle facturas al bunker de Las Cañitas a De Narváez porque cientos de militantesbarriales y listas locales quedaron colgadas del pincel.
La fractura del espacio llegará después de los comicios, pero es tanta la tensión que RaúlRivara, uno de los hombres de mayor confianza de Felipe Solá, no tuvo empacho en decir: “Sitenemos que elegir entre la circunstancial compañía de Macri y el peronismo, yo voy a elegir elperonismo”.
Son varias las incógnitas que se van a develar con la inminente elección. La que más inquietaa la sociedad es cuál va a ser la reacción de un Kirchner más débil y aislado, sin mayoría propiaen Diputados y con su poder recortado en el justicialismo.
Preocupa porque sus actitudes autoritarias siempre fueron proporcionales a su fragilidad.Suele huir hacia delante. Reacciona agresivamente y saca su peor cara cuando registra que alguien oalgo le quita la iniciativa política.
Y eso es exactamente lo que va a ocurrir en tres semanas…





