Pensamiento y pasión

Pensamiento y pasión
24-08-2026 | 19:23

La muerte de Kirchner dejó en evidencia, con una claridad pocas veces vista, cómo lospensamientos, aun aquellos más revestidos del uso de la razón, son hijos de las emociones. Mostrócómo la pasión pasiviza al pensamiento poniéndolo a su servicio. Y lo débil que resulta la lógicaen esos casos, al convertirse en mero títere de los deseos que viene a justificar.

Ante la muerte de Néstor Kirchner, la gran mayoría de las reflexiones se polarizaron entreaquellos para quienes el oficialismo encontraría en este nuevo ciclo dificultades (gobernabilidad,administración del poder, manejo económico) y aquellos que pusieron énfasis en ver las facilidades(popularidad de Cristina, oposición sin un enemigo).

Es obvio que la viudez de la Presidenta genera para el Gobierno dificultades y facilidadesdiferentes a las que se venían dando. Pero la asignación de una contundente supremacía de un factorsobre otro, hasta ignorando directamente en el análisis las dificultades o las facilidades según elcaso, indica que no se está frente a una conclusión elaborada sino ante lo que se piensa sobre algoantes de pensarlo, o sea una creencia, una ideología o un paradigma.

Ese tipo de perspectivas denota pertenencia. Y todo aquel que se aleje de cada una de ellastiende a ser rechazado por un grupo en cuestión. Esa cosmovisión es una forma de disciplinamientodel pensamiento grupal e instituye valores que afectan la forma en que un individuo percibe larealidad y la forma en que responde a esa percepción.

El psicólogo Irving Janis definió el concepto “pensamiento de grupo” para describircómo cada miembro de un grupo intenta adecuar su opinión a lo que cree que es el consenso delgrupo. Y la psicología cognitiva bautizó como “teorías de conformidad” a lapredisposición humana a sentir desánimo por actuar en contra de la tendencia del resto delgrupo.

Este fenómeno atraviesa las mentes de la mayoría sin que los pensantes sean muy conscientes deeso. Por eso se escuchó estos días decir con el mismo convencimiento que Néstor Kirchner era unsanto y Máximo Kirchner, un sabio de la política. Y por el opuesto, que Cristina Kirchner corríalos riesgos de Isabel Perón.

Ambos grupos de pertenencia se retroalimentan, mimetizan y terminan pareciéndose en los métodosy las formas. Lo que más tarde o más temprano decanta hasta afectar al fondo. Muchas personas quecoincidían con varias de las ideas que declamaba Kirchner se fueron alejando de él porque la manerade implementarlas se emparentaba con lo que pretendía combatir. Se ofendió a los kirchneristascuando se los acusó de facistas, pero no pocas veces defendieron ideas de izquierda conprocedimientos de derecha.

En el océano de obituarios sobre Néstor Kirchner, tanto en la enorme mayoría laudatoria como enla minoría crítica, se destacó como atributo esencial de su capacidad el convencimiento exento dedudas con el que actuaba.

Rescatar como su principal atributo tener una mente conquistada por el apasionamientosuperlativo –cuando los mejores logros de Kirchner hasta pudieron no haber sido por eso sinoa pesar de eso– habla más de los hablantes que de él mismo. Todos, K y anti K, están presosde la pasión.

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