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Pensamientos de la Brujita

El mundo del fútbol argentino siempre ha sido materia de discusión filosófica.

Pensamientos de la Brujita
23-08-2026 | 23:05

El mundo del fútbol argentino siempre ha sido materia de discusión filosófica. Desde los tiemposde Dante Panzeri en los momentos previos al Mundial de Suecia de 1958 se discute sobre la esencia eidentidad de nuestro fútbol. Borocotó, Frascara, el mencionado Panzeri, elogiaban en la previa alviaje a Malmöe, sede argentina de aquella competencia, la picardía, calidad, habilidad yespontaneidad de nuestros talentosos muchachos en desmedro de la mecanicidad y la hiperorganizaciónde los europeos.

Todo comenzó cuando Checoslovaquia nos ganó 6 a 1 y nos eliminó. Desde entonces la identidad denuestro fútbol ha sido un tema obsesivo y ha dividido bandos irreconciliables. El destino de lapatria, y el universo de las conductas se juegan según nos decidamos a bajar a una de las dostrincheras en pugna por obtener el galardón canónico sin árbitro de mediación.

Apenas terminado aquel mundial los elogios se volvieron insultos y maldiciones, y el mismoPanzeri cambió la orientación de la brújula y condenó a nuestros jugadores como fiel reflejo de unamentalidad negligente y perezosa acorde con lo que calificaba como años de demagogia en los quehabía vivido el país.

En la década del sesenta se pone de moda el fútbol espectáculo, que pobló los equipos dejugadores extranjeros hasta el punto que en la delantera de River del técnico húngaro EméricoHirschl no había ni un solo argentino y Boca jugaba con peruanos y brasileños. La llegada al fútbolargentino de Juan Carlos Lorenzo y los éxitos del Estudiantes de Zubeldía espesaron los nubarronesy sólo faltaba un rayo en las tinieblas para que la reacción al europeísmo resultadista esperara suoportunidad.

El momento esperado llega con Menotti, que volvió a encumbrar nuestra esencia, la identidad denuestro fútbol, la belleza del juego, el valor de la libertad, la cuna barrial, la mística delpotrero, lo sublime de la creatividad y la importancia de la fidelidad.

El Mundial del 86 con Bilardo a la cabeza hundió aún más el foso que separaba a los dos bandos ydesde ambos márgenes aceleró la lluvia de piedras que vuelan sin detenerse hasta hoy, ya que elcansancio de viejos militantes es refrescado con nuevos contendientes que mantienen así, en alza,la tensión y el sentido de sus existencias.

Es cierto que la filosofía quedó del lado menottista ya que enarboló los grandes valores de latradición emancipatoria y nacional, mientras que del otro nada había que no fuera el mercantilismomás despreciado y cipayo. Algunos escritos del mánager del Real Madrid Jorge Valdano y últimamenteel creador del tiki tiki de Patricios Angel Cappa nutrieron con sus reflexiones al fútbol vida yavivaron la pastoral futbolera.

No hay mesa de café ni mesa redonda de las decenas de los programas de televisión y radiorelacionados al fútbol que no ponga en escena este debate y lo teatralice ya que se ha convertidoen algo tan importante como la pelota. Si no se toma partido por una de las dos opciones se correel riesgo de quedar fuera de ese mundo que para muchos es primordial.

Atados a postes bien clavados por Horacio Pagani y Fernando Niembro se extiende una red decomentarios e insultos con sus respectivos portavoces que estimulan un ambiente algo deterioradopor la fuga de pies y la corrupción dirigencial.

El otro día, en Fútbol de Primera, Niembro entrevista a la Brujita Verón. En estos últimostiempos el jugador de Estudiantes se ha puesto de moda por la levantada de su club, que lo tienecomo líder, por sus declaradas ambiciones políticas en el fútbol, y en especial porque se haconvertido en la otra cara de Maradona, que permite que cada desquicio del Diego se compense con lamadurez de Verón que templa los ánimos sin decir nada, pero con equilibrio.

Me sorprendió la Brujita. Fue la primera vez que escuché una declaración de principios moralesde parte de alguien formado en las lides del fútbol de Bilardo. Hasta el momento la trincherabilardista era calificada por sus adversarios de exitista, resultadista, tramposa, violenta einescrupulosa.A todas luces una mentalidad así catalogada no daba para sermón alguno, ni paraeducar a nuestros jóvenes, ni reconfortar a los viejos.

Pero Verón con su tono mesurado dijo que para él Estudiantes fue una escuela de vida. Allíaprendió que el grupo no mata al individuo, por el contrario, que cada uno puede ser cuidado porlos otros si el espíritu colectivo respetaba los siguientes valores: solidaridad, cooperación,compañerismo, dedicación, entrega, concentración, aprendizaje y estudio.

Ninguno de estos atributos ha formado parte de la declamación moralista de los pastores del tikitiki embelasados con la libertad de lo lúdico y el esteticismo paternalista. Nada de resultadismoni de rigidez profesional salió de la boca de Juan Sebastián Verón, sino otros valores noprecisamente individuales ni originados en la retorta de la creatividad.

Más me sorprendió la Brujita en el reportaje que le hizo hace poco Alejandro Fantino. Sabía porhaber leído y escuchado otras entrevistas que Verón mostraba preocupación por la educación deljoven jugador argentino. Me interesaba conocer las razones que tenía para insistir en la necesidadde formar en la escolaridad a los aspirantes a la gloria deportiva. En el reportaje dice queaprendió en su estadía en Europa la importancia de la educación. Pero no habló de la educación engeneral, sino que se refirió a uno de los aspectos con los que el jugador se enfrenta apenas llegaa los primeros planos. Confesaba que sentía vergüenza por su modo de hablar al presentarse ante losmedios. Creía que ahora hablaba mejor. En nada intentaba ocultar su origen popular por ser hijo deun jugador de fúutbol y alguien que dejó la secundaria. Hablaba a la pequeña platea juvenil delprograma como un padre a sus hijos. Llamaba la atención a los jóvenes de hoy sobre los perjuiciosque ocasiona la pobreza de vocabulario, el no tener otros recursos que el “todo bien, chébolu y hay onda”, insistía así que la comunicación es un puente que hay que cuidar y que lamultiplicación de los recursos lingüísticos dignifica a la persona y enriquece la percepción.

Todo esto más allá de la necesidad de pensar en un oficio o profesión en un sistema selectivo enel que el éxito le llega a uno en mil.

Un equipo sin grandes talentos, sin lujos, ni recursos, ni estrellas fulgurantes puede dar unespectáculo conmovedor aunque juegue a la defensiva, con una presión constante sobre el adversario,sudando la gota gorda, corriendo hasta vomitar las tripas, dejando todo. En la historia del fútbolargentino ha habido ejemplos numerosos en los que la ausencia de talento natural fue suplido porlas virtudes enumeradas por Verón en la escuela de vida por la que transitó en La Plata. Su vecinoy maestro de juventud Carlos Griguol, técnico durante años del archienemigo de los pincharratas,era conocido por agarrar de las orejas a los juveniles y sacarlos del entrenamiento si habíanfaltado al colegio.

No todo en el fútbol ni en la vida es tiki tiki, hay cosas más grandes y maravillosas.

*Filósofo (www. tomasabraham.com.ar).

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