•BIEN SOCIAL Y MERCANCIA

Periodismo: bueno/malo/no sabe, no contesta

Independientemente de la posición que cada uno pueda tener al respecto, no creo que nadie ponga en duda que el conflicto entre el Gobierno y los medios de comunicación quedará en nuestra historia como uno de los rasgos centrales de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

24-08-2026 | 04:55

Independientemente de la posición que cada uno pueda tener al respecto, no creo que nadie pongaen duda que el conflicto entre el Gobierno y los medios de comunicación quedará en nuestra historiacomo uno de los rasgos centrales de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. En losúltimos días, se produjo justamente una discusión entre el director de este diario, JorgeFontevecchia, y Miguel Wiñazki, director periodístico de la Maestría en Periodismo del Grupo Claríny de mi propia universidad, San Andrés. A un artículo publicado por Miguel Wiñazki (“ElGobierno crea grupos de medios oficiales y ultrakirchneristas”) Jorge Fontevecchia reaccionóen su contratapa del domingo pasado (“¿Mejor tarde que nunca?”), respuesta a la queWiñazki reaccionó a su vez este último jueves (“Los mitos y la leyenda negra delperiodismo”). Más allá del placer que me produce este tipo de intercambios (deberían sermucho más frecuentes en nuestros medios informativos), mi propósito es aprovechar la ocasión pararecordar, por lo menos, dos de las muchas cuestiones que están en el horizonte de esa discusión yque constituyen, me parece, importantes problemas de fondo.

Fontevecchia planteó una cuestión de ciclos en las posiciones de los medios respecto de losgobiernos (“endiosar al presidente que asume” para luego “demonizarlo”), yplantea, respecto de Clarín, la pregunta de si no sería mejor “nunca que tarde”,rompiendo el ciclo del endiosamiento-demonización, que Fontevecchia considera “erratismoinmaduro”. Punto de vista que Wiñazki denuncia en su respuesta como “cálculo errado ypura especulación comercial”. Creo que aquí hay por lo menos dos cuestiones diferentes: elproblema general de los ciclos y el caso específico de este Gobierno.
La tendencia de los medios a “endiosar al presidente que asume” para después“demonizarlo” es un efecto indirecto, perverso y complejo de las características y delos ritmos electorales de la mayoría de los sistemas republicanos presidencialistas actuales, quelos medios simplemente reflejan. Hace ya más de treinta años, se hablaba en Francia del período deestado de gracia de los presidentes electos (generalmente, el primer año de gobierno), que despuéssistemáticamente se transforma en estado de pecado y de culpa. (A Obama, por ejemplo, se le haterminado en estos últimos meses el estado de gracia y esto se siente, aún en los medios que loapoyaron sin reservas durante la campaña electoral). Ahora bien, justamente esta ley cíclica no seaplica al actual Gobierno: Cristina no conoció ningún estado de gracia. ¿Por qué? Porque atacó alos medios en general y a Clarín en particular desde el inicio. El 1º de abril de 2008 (a cuatromeses de haber asumido) la Presidenta se lanzaba a una crítica virulenta, en un discurso en Plazade Mayo, denunciando una caricatura del dibujante Sábat en el diario Clarín, calificándola de“mensaje cuasimafioso”. Hay (para decirlo con prudencia) pocos antecedentes de unpresidente apenas electo que condena violenta y explícitamente el humorismo político.

En cuanto a la “especulación comercial” que evoca Wiñazki, me permitiré recordar loque discuto, una y otra vez, con mis alumnos de la Maestría en Periodismo antes mencionada: en lassociedades en que vivimos, la información es un bien social y una mercancía al mismo tiempo. Estosdos aspectos son inseparables y generan permanentes e inevitables contradicciones en el ejerciciode la profesión. Los periodistas tienden a insistir en el primer aspecto y a olvidar el segundo.Informar a los ciudadanos es, nos guste o no, un negocio (pregúntenle, justamente, al señorSzpolski), del mismo modo que la salud de los ciudadanos es un bien social y un negocio(pregúntenle a Obama). Y si el negocio anda mal, te van a informar mal y te van a tratar mal en laclínica. Pero es verdad que, en los casos en que las mercancías (o los servicios) tienen esadimensión de bien social, el ejercicio de la actividad es una eterna fuente de conflictos ytensiones para los profesionales –historias de periodistas y de médicos–, que tanto elcine como la televisión han sabido tratar con eficacia.
Un último punto, de desacuerdo tanto con Fontevecchia como con Wiñazki: uno y otro hablan de“masas”. Wiñazki, en su libro La noticia deseada, citado por Fontevecchia:“Grandes masas de seres humanos en gestos y vibraciones comunes”. Fontevecchia:“Ayudar a las masas a superar la pura sensación y el espasmo”. No y no. Probablementelos públicos de los medios informativos nunca fueron masas; en todo caso, si alguna vez lo fueron,ya no lo son más. Internet es la prueba final. Ahora bien, ¿cómo se ejerce un periodismo que tieneque escribir para una multitud de individualidades?

*Profesor plenario Universidad de San Andrés.

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