•CRECE LA INFLUENCIA DE EDUARDO DUHALDE EN EL PERONISMO NO K

Pobrezas peronistas

El fantasma de Duhalde viene creciendo y asusta cada vez más a los Kirchner. Para no perder sus costumbres conspirativas, lo acusan de estar fogoneando en las sombras todos los conflictos sindicales y los cortes de ruta.

Pobrezas peronistas
23-08-2026 | 14:41

El fantasma de Duhalde viene creciendo y asusta cada vez más a los Kirchner. Para no perder suscostumbres conspirativas, lo acusan de estar fogoneando en las sombras todos los conflictossindicales y los cortes de ruta. Están convencidos de que Eduardo Duhalde es el comandante de unproyecto diseñado para hacerles la vida imposible y para reemplazarlos en el PJ y en el gobierno apartir de 2011. Por eso lo espían, lo escuchan, lo filman y lo tienen siempre bajo la lupa. Y, enparte, tienen razón. No en lo referido a la actitud combativa de los delegados fabriles deizquierda. Es imposible de imaginar que experimentados dirigentes del maoísmo o de un abanico degrupos trotskistas que fomentan la lucha de clases se vayan a dejar manejar por el caudillo deLomas de Zamora. Sí es cierto, en cambio, que Duhalde nunca desplegó una actividad tan intensa comoen los últimos meses desde que dejó el poder. Hay amplios sectores del peronismo disidente o nokirchnerista que coinciden en una frase: “Duhalde es el único que puede derrotar aNéstor”. O la más chicanera e irónica: “El que trajo al loco que se lo lleve”.Pero se ha producido una diferencia cualitativa.


Hasta ahora, Duhalde se reservaba el rol de articulador de ese espacio para cumplir supalabra de no ser candidato a ningún cargo que no fuera partidario. Hay diputados, intendentes,gremialistas y gobernadores que han coincidido en los últimos días en reclamarle que salga a jugarcon todo. “No hay otro mejor. Tiene que ser el jefe del justicialismo y después el candidatoa presidente de la Nación”, fue la definición más escuchada entre estos grupos. Todoperonista genético sabe que sus compañeros les tienen terror a dos situaciones: a estar fuera delpoder y a no tener un líder. Eso es lo que Néstor Kirchner aprovecha con astucia y por eso sigueaglutinando (aunque sea formalmente) a los intendentes, que van todos cuando los llama como ocurrióesta semana en Lanús, a casi todos los gobernadores (hasta Juan Schiaretti tuvo que compartir unacto con Cristina) y a los senadores que se alinearon con disciplina y le van a entregar la Ley deMedios aprobada sin modificar una coma, tal como él quería. Esa es la base del gran poder que sigueconservando Néstor Kirchner. La falta de alternativa.
La ausencia de un conductor claro y un esquema similar con signo contrario, que sirva comorefugio para los que en voz baja confiesan su odio a los Kirchner y no ven la hora de huir de sulado. Pero está claro que jamás pegarían el salto al vacío. No es solamente el poder de lachequera. Con el peronismo en el poder, la otra opción justicialista tiene que ser muy fuerte paraque lo abandonen en masa. Por eso la conclusión que muchos han sacado es que Kirchner seguirásiendo el político más poderoso de la Argentina y que, por ahora, hay un solo dirigente que puededarle batalla. Creen que sólo Duhalde reúne los requisitos para colocarse al volante de laambulancia que vaya recogiendo todos los heridos que cotidianamente expulsa el kirchnerismo.
La gran pregunta es: ¿Duhalde quiere ser candidato? ¿Está dispuesto a romper la promesa quehizo? Los que lo frecuentan dicen que hasta hace quince días mantenía firme su negativa: “Loúnico que quiero es reorganizar el PJ y ayudar a parir el mejor candidato posible que firme con elradicalismo un pacto de convivencia democrática y una agenda de Estado”. ¿Qué cambió? Ahorano rechaza tan de plano la posibilidad. La pone en otros términos. Aparecen los matices. Lescomenta a sus mejores amigos que sus compañeros le están exigiendo que sea candidato porque“hay que salvar al peronismo y a la Argentina”. Eso en el plano de las palabras. En loshechos, debe ser el dirigente que mantiene más reuniones con sectores multipartidarios ymultisectoriales. Recibe a todo el mundo. Cree que la convocatoria tiene que ser de una amplitudinmensa. “Salvo Néstor y Cristina, todos los demás tienen que estar con nosotros. Porque sonvíctimas de ellos.” Eso es lo que piensa.
No está enojado con Daniel Scioli o con José Pampuro porque amagaron a emigrar delkirchnerismo, pero finalmente Néstor los subordinó con firmeza. No cree que Hugo Moyano acompañe aNéstor hasta la tumba. Todo lo contrario, está convencido de que la construcción política del líderde la CGT es con la excusa de que Moyano quiere ser gobernador de Buenos Aires pero, en realidad,su objetivo es agrupar fuerza propia para ponerla al servicio de quien sea el jefe en 2011. Le dalo mismo que sea Kirchner o Duhalde.


Hasta ahora, una de las grandes dudas sobre una posible candidatura de Duhalde estabareferida a su alta imagen negativa. En ese sentido aparecía, igual que Kirchner, con muchasdificultades de vencer en una segunda vuelta frente un candidato como Julio Cobos, por ejemplo.Aquí también hubo cambios. La gestión caótica, espasmódica y el aislamiento cada vez mayor de losKirchner fue mejorando la opinión sobre los que estuvieron antes. Es casi matemático que el pasodel tiempo vaya embelleciendo ese recuerdo. Pasó con Raúl Alfonsín, que el día de su muerte fuerevalorizado por muchas de sus virtudes y los errores de su gobierno pasaron a un segundo plano.Salvando las distancias, con Duhalde se está produciendo un fenómeno similar. Frases desafortunadascomo “el que puso dólares recibirá dólares” o ese estigma de “mafioso” quellevó a Cristina a compararlo con El Padrino van perdiendo potencia frente al concepto repetido enlas encuestas de que finalmente Duhalde “fue el que nos sacó del infierno”. Esasvirtudes de piloto de tormentas, que comparte con Roberto Lavagna, se han reflejado en los númerosde una de las consultoras de mayor prestigio. El sondeo fue realizado hace dos semanas y aún leadjudica a Duhalde una fuerte imagen negativa del 36%, pero la de Néstor Kirchner no baja del 53%.La tendencia de Duhalde es a mejorar lentamente y la de Kirchner, a estancarse en estos registros.La imagen positiva de ambos es muy similar: 24% Duhalde y 23% Kirchner.


El tiempo está a favor de Duhalde porque el poder sigue desgastando a Néstor. Tal vez por esoel jefe de la jefa del Estado mantiene un perfil tan bajo. Casi no hace declaraciones. En elsindicato de la carne de Valentín Alsina no permitió que ingresara el periodismo y rompió lacostumbre de emitir en vivo y en directo su discurso por los canales de noticias. Está metido paraadentro. Tejiendo alianzas y contando los porotos. No quiere hacer olas porque espera que la semanaque viene salga la Ley de Medios. Les pide a todos que no contesten chicanas. Que esperenagazapados el momento de aprobación de la ley. ¿Cuál es su propuesta en esas reuniones? Exhibeencuestas que le otorgan una intención de voto del 28%, y dice que ése es su piso electoral y queno hay un solo peronista que pueda mejorar eso. Transmite que, una vez controlados los medios y losperiodistas más críticos, van a poder avanzar con medidas que profundicen el modelo y que apunten acombatir a fondo la pobreza (un terreno donde la Iglesia hoy le pisa los talones) y que eso legarantiza el triunfo. No en segunda vuelta, porque es consciente del nivel de rechazo del que nopuede volver. Pero cree que con la misma coalición parlamentaria que le permitió sacar las leyes deAFJP, Aerolíneas y ahora la de Medios puede ganar en la primera vuelta. Imagina un escenario deoposición atomizada en tres listas, donde ni Cobos ni Elisa Carrió ni Mauricio Macri podrían llegaral 30% de los votos. Kirchner quiere completar su fórmula con un dirigente de centroizquierda quele sume los 12 puntos porcentuales que le faltan para llegar a los 40 que lo consagrarían comopresidente de la Nación sin ir al ballottage. Soñó con Hermes Binner, pero el gobernadorsantafesino cerró todas las puertas: “Jamás sería vice de Kirchner”. Ahora estábuscando a alguien que pueda cumplir ese rol. ¿Martín Sabbatella? ¿Estela de Carlotto? Para esonecesita que el peronismo vaya unido y nadie saque los pies del plato con otra candidatura que lemuerda votos en ese mismo universo.


La reforma política en ciernes propone un sistema de elecciones internas abiertas ysimultáneas que obligue a todos los participantes a aceptar al ganador y que no le permitapresentarse en otra lista por afuera de los partidos. Por eso una candidatura de Eduardo Duhalde lolastimaría tanto. Por eso a Felipe Solá no lo convence la estrategia duhaldista de recuperar el PJ.Cree que es un camino muy largo y que la sigla todavía es una cáscara vacía que no le mueve elamperímetro a la mayoría de los argentinos. Pone un ejemplo contundente: en 2005, corriendo en laescudería oficial del justicialismo, Chiche Duhalde perdió 3 a 1 con Cristina. Felipe Solá piensaque la táctica debe ser otra: fortalecer y hacer más conocidos a dirigentes más jóvenes con mejorimagen y armar buenos proyectos con equipos de colaboradores prestigiosos. Ese diagnóstico es untraje a su medida. Lo que tal vez convenga analizar con más detalle es que el capital simbólico delpartido, el escudo y las fotos de Perón y Evita sí son muy convocantes para la militancia y ladirigencia intermedia.


Hay un video que confirma esa sospecha. Fue en la reunión que Duhalde hizo en el quincho desu quinta con 150 agrupaciones de La Matanza. Como si fuera un director técnico motivador, Duhaldeentró y empezó a preguntarse a los gritos y a modo de arenga: “¿Qué nos une a todos nosotros?¿Qué somos? ¿Por qué estamos juntos?”. Y de inmediato, todos de pie y con los dedos haciendola V de la victoria empezaron a cantar “los muchachos peronistas”. Pueden ser cosas delfolclore que al ciudadano independiente no le digan nada. Pero la militancia se carga de adrenalinay mantiene su identidad. No es poco en los tiempos líquidos de los partidos y las pertenencias.
A propósito de la camiseta que cada uno se pone, vale la pena estudiar un poco la correlaciónde fuerzas del Congreso que viene para que la oposición no exagere las expectativas ni vuelva adesilusionar a los votantes anti K del 28 de junio. El kirchnerismo tendrá un escenario mucho máscomplicado que hoy en Diputados. Pero no será una catástrofe como muchos se imaginan con másvoluntarismo que aritmética. El Frente para la Victoria tendrá 90 diputados propios. Pero con susaliados permanentes (los santiagueños de Gerardo Zamora, los progresistas de Ariel Basteiro, losneuquinos de Sapag y los radicales K) llegan a los 115 votos aproximadamente. Una Ley de Medioscomo la que se aprobará también contaría con la mayoría en la próxima Cámara de Diputados, porquehabría que sumarles los votos del bloque del Partido Socialista y de los seguidores de PinoSolanas. Eso, si cada uno mantiene la misma posición que ahora. Por cierto que se trata de una meraespeculación. La política es mucho más que la matemática y todavía falta mucho tiempo. Pero es unejemplo para mostrar que la oposición no se va a poder hacer una fiesta anti K como no se la pudohacer hasta ahora. El peronismo disidente tendrá 40 diputados y actuarán en interbloque con los 14del macrismo. En varios temas seguramente podrán interactuar con el grupo del Acuerdo Cívico ySocial, que sumaría alrededor de 70 legisladores, de los cuales 42 serán radicales y 24 de ElisaCarrió. ¿Qué harán los cobistas? ¿Se mantendrá esta coalición o, como dicen los socialistas, fuesolamente un acuerdo electoral y si te he visto no me acuerdo? Se viene un Congreso apasionante,porque en el Senado el oficialismo va a tener problemas para superar los 31 votos. Se vienenbatallas políticas cargadas de turbulencias y crispaciones. ¿Cómo saldará sin reprimir a sangre yfuego el Gobierno la catarata de protestas radicalizadas en el horizonte? ¿Lograrán poner en marchala Ley de Medios ante cientos de presentaciones judiciales que buscarán ganar tiempo hasta queasuman los nuevos legisladores? ¿Duhalde se decidirá a calzarse los guantes y subirse al ring? ¿Setransformará en la alternativa que el peronismo todavía no tiene o seguirá siendo un fantasma quealtera el sueño del matrimonio presidencial?

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