En Olivos se respira un ambiente de tensión. Es que Néstor Kirchner está siguiendo el día a díadel proyecto de Ley de Medios a la manera de un obsesivo. Su esposa, la Presidenta, también.
La que pasó fue una semana de disgustos para el matrimonio presidencial. La negativa delsenador jujeño del Frente para la Victoria, Guillermo Jenefes, titular de la Comisión de Sistemas,Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, a resignar la participación de la comisión quepreside en la discusión del proyecto, obligó a que, en lugar de dos, fueran cuatro las comisiones alas que se lo debió girar para su tratamiento. “Lo quisieron sacar del medio pero el hombrese puso firme”, reconoció un legislador oficialista acostumbrado al maltrato de los Kirchner.El tema no es menor: para que un proyecto sea tratado en una sesión en cualquiera de las cámaraslegislativas, es necesario que tenga despacho de las comisiones en donde se lo analiza y discute.Si en alguna de esas comisiones el proyecto no tiene despacho, su decurso se detiene y no puede sertratado por el cuerpo correspondiente, que, en este caso, es el Senado. Por eso es que cuantas másson las comisiones a las que se envía un proyecto, más complejo es su camino. La comisión quepreside Jenefes, además, es la cabecera y, por ende, su participación es ineludible.
Como siempre el Gobierno presentó este hecho, concerniente al involucramiento de cuatrocomisiones, de una manera distorsionada. En efecto, se dijo que la decisión de hacerlo así fuetomada para satisfacer los reclamos de la oposición. En verdad, las cosas fueron diferentes, ya quefue la ya mencionada rebeldía del senador Jenefes, quien en principio no estaría convencido deaprobar la ley a libro cerrado tal como lo demandan los Kirchner, la que obligó a aceptar el girodel proyecto a cuatro comisiones, lo que, por otra parte, ya había sido acordado entre lossenadores del oficialismo y el radicalismo, acuerdo que no fue refrendado por el matrimoniopresidencial.
El proyecto, en el Senado, camina por otros carriles. En principio, hay que señalar que haydebate. Y esto objetivamente es bueno. La discusión tiene mayor contenido técnico; ello es esencialporque es del análisis de los aspectos técnicos del proyecto de donde salen sus cosa positivas–que las hay y deben ser resguardadas– y las malas, que de prosperar tirarán por laborda muchos de los aspectos buenos antes mencionados.
El jefe del bloque de senadores oficialistas, Miguel Angel Pichetto, viene haciendo el“minuto a minuto” de lo que sucede con su tropa, agobiado por la presión de losKirchner y por el recuerdo de la 125. “Hoy estamos cuatro votos arriba en la votación engeneral, pero no estamos seguros de estar arriba en la votación en particular”, confiesa unavoz del oficialismo. El diagnóstico es compartido por la oposición. Y este punto de lasmodificaciones es clave. El porqué es simple: si la ley es votada con modificaciones, deberá volvera Diputados. Allí, para que se apruebe este mismo texto que hoy sostiene el Poder Ejecutivo, haráfalta una mayoría especial, es decir, los dos tercios de la totalidad de la Cámara. “Esosvotos nunca los tendremos”, afirman los diputados oficialistas. Por eso es que un senador Kse sinceró diciendo que “si hay modificaciones, no habrá ley”.
“Acá la rosca va a funcionar al máximo la semana que viene”, coinciden vocestanto oficialistas como opositoras. La negociación discurrirá entre bambalinas. La herramienta queutiliza el Gobierno no es la convicción sino la sumisión, y para ello se vale de la caja. Algunos,hay que decirlo, intentan resistir.
La provincia de Buenos Aires está al rojo vivo. La aprobación del así llamado“impuestazo” ha generado una reacción adversa en los sectores rurales que estáperturbando el ya atribulado gobierno de Daniel Scioli. En verdad, como dijo el ex titular de laAgencia Recaudatoria de Buenos Aires (ARBA) Santiago Montoya, desde el punto de vista del impuestoinmobiliario el incremento para los productores, en general, es poco significativo. En donde síimpacta es en el canon que se paga por la carga y descarga en los puertos de la provincia. Estosvalores se los habrán de trasladar automáticamente a los productores. Esto traerá como consecuenciaque se deriven las cargas hacia puertos ubicados en otras jurisdicciones.
Lo que además desnuda toda esta situación es el panorama crítico de las cuentas fiscales dela provincia. Recuérdese que el rojo para fin de año se calcula en 5.000 millones de pesos.
“La gestión de Scioli es desastrosa. Votamos a favor en un acto de obedienciadebida”, reconocía un senador oficialista crecientemente preocupado por la situaciónsocio-económica bonaerense quien agregaba: “Encima todo el trámite parlamentario fuebochornoso; la presión fue tremenda”.
Scioli parece haberse dado cuenta del error. Por eso ya hay quienes anticipan que dejarápasar unos quince días para luego producir modificaciones que atiendan las demandas de la mayoríade los productores agropecuarios. Como se ve, el nivel de improvisación es mayúsculo.
Otro asunto muy delicado fue lo que se vivió en la tarde del viernes pasado a la entrada dela planta de la empresa Kraft Foods en general Pacheco. Eso disparó alarmas en el poder y en lasociedad. Fue una demostración, además, de falta total de previsión y anticipación por parte delGobierno. Y esto va más allá de este conflicto.
El martes pasado se vivió una situación altamente inquietante, que debió tener una atenciónmayor por parte de las autoridades nacionales, cuando, en un momento dado, todos los accesos a laciudad de Buenos Aires estuvieron bloqueados por grupos de manifestantes que expresaban reclamospor la suspensión de planes sociales. Sobre esto hay que hacer dos reflexiones: la primera tieneque ver con la metodología de protesta imperante hoy día en la Argentina. La protesta y la huelgason derechos absolutamente legítimos en la vida de una sociedad democrática, los que deben serejercitados con metodologías que se encuadren dentro de las normas de la legalidad. Los cortes decalles y rutas son ilegales, lo haga quien lo hiciere. Esto es indiscutible. El problema que hoy seplantea en la Argentina es que este ha sido tomado como el único método a través del cual unaprotesta puede llamar la atención de las autoridades.
Asimismo, lo que ha quedado expuesto en los episodios aludidos, es la doble conducta con laque, como en tantos otros temas, el Gobierno maneja estas cosas. Lo del viernes fue una muestramás. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, reconoció haber hablado con el gobernador Scioli parapedirle que la Policía bonaerense acudiera al lugar y actuara en forma “máscontundente” (¿habrá sido esa la expresión textual que en ese diálogo privado usó el Dr.Fernández?), en tanto que se despachaba a la Gendarmería para evitar el corte en la Panamericana.Sin embargo, nada de eso se hizo en relación con los cortes de calle en la Ciudad de Buenos Aires.
Se sabe ya que los grupos que apoyan a los huelguistas han decidido, en una asamblea que sedesarrolló en la tarde del sábado y en la cual hubo durísimas consignas contra Moyano y laconducción de la CGT, acompañar a los trabajadores a la puerta de la planta Kraft Foods el lunes alas 5 de la mañana y culminar el día con una marcha que partirá de la Plaza de los Dos Congresoshacia la Plaza de Mayo.
La segunda reflexión concierne al trasfondo de estas protestas. El más importante tiene quever con la crisis social que sigue su curso y que es producto del deterioro de la situacióneconómica que principalmente afecta, como siempre, a los que menos tienen. En este sentido, resultaincreíble ver cómo el Gobierno se embarca en polémicas inútiles, ya sea con la Iglesia o concualquier otro que advierta sobre el aumento de la pobreza en nuestro país. ¿De qué le sirve alGobierno enojarse con los que, al señalar ese crecimiento, no hacen más que reflejar la realidad?¿De qué les sirve al Gobierno y al país la obscena manipulación de los índices de pobreza delINDEK?
En el contexto de lo que se vive en nuestro país, hay una tema que viene fermentando a la luzde denuncias e investigaciones judiciales que han comenzado a mostrarse activas. Tienen que ver conla situación patrimonial de funcionarios directamente ligados al poder y con mucha cercanía almatrimonio presidencial. Un breve repaso nos lleva al caso de los medicamentos falsos, que serelaciona, a su vez, con el de la financiación de la campaña electoral de Cristina Fernández deKirchner. En esa causa, además de la muy comprometida situación del secretario general de laAsociación Bancaria, Juan José Zanola, también puede llegar a ser delicada la posición del exsuperintendente de Servicios de Salud Héctor Capaccioli. La jueza federal con competenciaelectoral, Dra. María Romilda Servini de Cubría, ha recobrado interés en la causa y esto les hagenerado inquietud a varios en el centro del poder.
Al significativo y escandaloso aumento patrimonial del matrimonio presidencial le vienensiguiendo otros. En esa línea aparecen el secretario privado de la Presidenta, Fabián Gutiérrez, yel número dos de la SIDE, Pablo Larcher. En la medida en que la Justicia tenga voluntad deinvestigar, la nómina irá en aumento.
Fue por eso que, conociendo muchas de estas cosas, alguien que supo ser un funcionario depeso en el gobierno de los Kirchner dijo hace ya tiempo: “El día que no tengan fueros, variosde los que hoy están en el poder van a tener problemas con la Justicia”.
Producción periodística:
Guido Baistrocchi.




