Poesía y policía

A los escritores no les gusta ser incorporados en nombres genéricos, en escuelas, tendencias. Supuestamente la literatura tiene que ver con la singularidad, la diferencia, la originalidad (hecho que se desmiente cada vez que entramos a una librería y vemos lo que por lo general se viene publicando) y ser asociado a un grupo o corriente provoca un inmediato deseo de desmarcarse, de negar tal pertenencia.

Poesía y policía
22-08-2026 | 08:25

A los escritores no les gusta ser incorporados en nombres genéricos, en escuelas, tendencias.Supuestamente la literatura tiene que ver con la singularidad, la diferencia, la originalidad(hecho que se desmiente cada vez que entramos a una librería y vemos lo que por lo general se vienepublicando) y ser asociado a un grupo o corriente provoca un inmediato deseo de desmarcarse, denegar tal pertenencia. De vez en cuando sí se arma una línea, un discurso grupal, un ismo, pero conel paso del tiempo casi todos desertan, salvo quizá el inventor del término, el gerente general delgrupo (como Bretón, surrealista aún cuando ya el surrealismo no significaba nada). ¿Se puedeentonces agrupar poetas, compilar obras? Es una pregunta delicada, pero teniendo en cuenta que mequedan apenas 3.200 caracteres para terminar el artículo, y para no seguir perdiendo el tiempo enrodeos, se me puede autorizar a hacerlo. El grupo en cuestión es el objetivismo. Poetas como LouisZukofsky, Charles Reznikoff y George Oppen, es decir, un grupo de escritores norteamericanos deorigen judío y tendencias izquierdistas, que irrumpieron en la literatura en lengua inglesa en1931, a partir de la publicación de sus poemas en la revista Poetry. Antes los objetivistas habíanrecibido influencia y apoyo de Ezra Pound, quien durante los años ’27 y ’28 publicótextos de Zukofsky en Exile, revista fundada y dirigida por el autor de los Cantos. La poesíaobjetivista en general tiene como elementos característicos una búsqueda de precisión en el uso dellenguaje, el desprecio por lo hermético, la crítica social y la temática urbana. “Usar laspalabras por su uso cotidiano/ y no como prismas/ jugando con el arco-iris de susacepciones”, anota Reznikoff. “No tengo y nunca he tenido otro motivo para escribirpoesía/ que el de alcanzar la claridad”, escribe Oppen. Ese descrédito de la emoción, esadesconfianza en la empatía y esa búsqueda de cierta neutralidad valorativa funcionaron comoinfluencia en muchos otros poetas, en distintos tiempos e idiomas. En Argentina tienen (conresultados dispares) una gran importancia y muchos poetas actuales retomaron el impulsoobjetivista, muchas veces cruzándolo con autores locales que pudieran servir también deantecedentes (hay así una lectura objetivista de Saer, por ejemplo). Aunque de resultados poéticosmuchas veces fallidos, la experiencia objetivista local no deja de ser un hecho absolutamenteexcéntrico en la lengua española. Y si bien en las últimas décadas el objetivismo argentino alcanzóun lugar de centralidad por momentos hegemónico en el campo literario, sin embargo son muy pocoslos autores objetivistas que escriben en castellano, ya en España, ya en el resto de América latina(quizá lo más interesante del objetivismo local resida en la paradoja de que, al mismo tiempo quepareció en algún momento alcanzar una posición central en Buenos Aires, nunca dejó de ser unmovimiento anómalo).
Mucho menor es aún la influencia del objetivismo sobre la literatura francesa, más bienrefractaria a la discreción anglosajona. Sin embargo, los pocos casos que se cuentan han dadoresultados notables. Es que la recepción francesa del objetivismo incorporó un elemento casiausente en la recepción argentina: el sentido del humor. La Revue de littérature générale (que seeditó en París a mediados de los 90) fue una de las grandes divulgadoras. En su número 2, en mediode autores ingleses y de poetas franceses publica, sin una sola introducción que explique elporqué, el examen de ingreso a la Policía de Nueva York, un conjunto de cuatro ejercicios de 18preguntas cada uno: “1) ¿Cuántas personas hay en esta fotografía? 2) ¿Cuántos hombres?¿Cuántas mujeres? 3) ¿Qué parecen estar haciendo esas personas?”, y etc., etc., etc. Leídoasí, se vuelve un largo poema objetivista, lleno de una ácida ironía.

También en Perfil