Por qué sube el dólar si EE.UU. está en crisis

Al mismo tiempo que se iban divulgando informaciones sobre la crisis económica en EE.UU., el dólar se revalorizaba frente a todas las monedas del mundo.

Por qué sube el dólar si EE.UU. está en crisis
22-08-2026 | 03:36

Al mismo tiempo que se iban divulgando informaciones sobre la crisis económica en EE.UU., eldólar se revalorizaba frente a todas las monedas del mundo. Lo que hoy sucede en Argentina no esmás que un reflejo retrasado, y todavía moderado, de lo que ya pasó hace algunos meses con el realen Brasil y la mayoría de las monedas latinoamericanas, además del euro, el rublo, la rupia, el yeno el renminbi.

No sólo subió el precio del dólar en todas partes sino también aumentó la demanda de bonos delTesoro norteamericano. Económicamente es inconsistente que mientras EE.UU. aumenta sideralmente sudeuda, los bonos del Tesoro, que son los pagarés de esa deuda, tengan poco más de tres por cientoanual de tasa a treinta años, y a cinco años más baja aún: no llega al dos por ciento anual. Sisólo uno de los planes de salvataje de Obama consume el equivalente al 12% del Producto Bruto, ¿porqué la inflación de EE.UU. no sería superior a ese dos por ciento anual en los próximos cincoaños?

Justificaciones hay varias. Desde que en los momentos de crisis la gente se pone conservadora yprefiere perder algunos porcientos a cambio de seguridad que no le dan los depósitos en los bancosni mucho menos las acciones, pasando porque China compra bonos del Tesoro norteamericano parasostener a su mayor cliente. Pero estas y otras explicaciones tácitamente asumen que EE.UU. saldráde esta crisis más solvente que el resto de los países o, lo que es lo mismo, que ya se lasarreglará para trasladarles el costo de las pérdidas a los demás.


La convertibilidad de Bush. Durante los últimos años EE.UU. hizo lo mismo que Argentina en lasegunda presidencia de Menem: consumió más de lo que produjo acumulando déficits gemelos (comercialy fiscal) que financió con endeudamiento. Como en EE.UU. el seguro de desempleo se aplicaba desdehacía muchos años y la pobreza había dejado de ser un flagelo, la sensación de bienestar ya no seobtenía con la compra de electrodomésticos como sí hizo Menem con el llamado “votocuota”. En el EE.UU. actual, ese salto en la calidad de vida lo representó el hecho de quelas personas de menores recursos fueran propietarias de su vivienda: 70% de las familias vive encasa propia.

En EE.UU. sostienen que el economista keynesiano Hyman Minsky merecería un Premio Nobel postmórtem especial (falleció en 1996) porque previó detalladamente esta crisis financiera con diezaños de anticipación en su libro Stabilizing an instable economy, donde desarrolla su teoría de la“inestabilidad inherente” y explica que el sistema financiero siempre oscila entre larobustez y la fragilidad porque en los momentos de prosperidad se crea una euforia especulativa queaumenta el endeudamiento hasta que se llega al punto del ciclo económico cuando los beneficios yano pueden pagar el interés y los incobrables desatan la crisis. Los economistas llaman a ese puntoun “Minsky moment”.

Para que alguien gaste más de lo que produce, alguien tuvo que haber producido más de lo quegastó En este caso, fueron los ciudadanos chinos quienes ahorraron y los norteamericanos los quedesahorraron. Es probable que los políticos de EE.UU. hayan podido pensar que si algún privilegiotenía que ofrecer ser la primera potencia del planeta y tener las más poderosas fuerzas armadas delmundo, era precisamente hacer lo que nadie más podía hacer sin ir a la quiebra: gastar más de loque se produce. Pero aunque frustrados en este intento, probablemente no dejen de lograr lo queKirchner consiguió a medias, que será hacerles pagar los platos rotos a los otros pero sin loscostos secundarios a veces mayores que los beneficios que tuvo Argentina y sin ponerse en papel devíctimas por lo consumido, sin echarles la culpa a los chinos por su codicia, por ejemplo.

La sola falta de ese discurso histérico es una señal de fortaleza, y es en parte un indicio depor qué a pesar de la crisis que atraviesa EE.UU. su moneda y los pagarés de su deuda son refugiopara los ahorros de tantos.

Otra de las explicaciones tiene que ver con otro libro que está en boca de todos en Washington:The next 100 years, donde George Friedman, fundador de Statfor, la mayor empresa de inteligenciaprivada del mundo, conocida como la otra CIA, hace un pronóstico para fin de este siglo en el queconcluye que EE.UU. será más influyente aún en el futuro. Comienza repasando los temas queconstruían la agenda a comienzos del siglo pasado y de los cuales hoy ya nadie habla pero paradecir que si se identifican las fuerzas principales que dinamizan los acontecimientos, se puedehacer una previsión. La primera fuerza es la geografía: a los europeos –dice Friedman–les gusta pensar que, así como a comienzos del siglo pasado la historia giró en torno de Alemaniahasta perder esa importancia, también Estados Unidos comenzó su decadencia, sin comprender que“los verdaderos imperios” duran varios siglos, y Europa pudo liderar al mundo mientrasel tránsito se limitaba al Océano Atlántico norte pero recién en 1980, por primera vez en lahistoria de la humanidad, el tránsito del Océano Pacífico fue más grande que el del Atlánticonorte, y que el único país que tiene amplias costas en ambos mares y controla militarmente los dosocéanos es EE.UU.: “Europa seguirá siendo importante, Asia será tan importante como Europa,pero EE.UU. supera a ambas”.

Otra de las fuerzas es la innovación y, según Friedman, la gran ventaja del capitalismo deEE.UU. es su propensión cultural a destruir las viejas industrias (Joseph Schumpeter) mientras queel resto del mundo, y particularmente Europa, “no dejan ir lo viejo”.

La tercera fuerza es la demografía: la población de los países desarrollados está cayendo, elnúmero de personas de mayor edad crece.

“Dentro de treinta años, los países avanzados –dice Friedman– estaráncompitiendo con una fuerza laboral de inmigrantes, y Estados Unidos es el único país que demostróque sabe integrar a la gente”. En 2050 los países industrializados comenzarán a competir poratraer inmigrantes con mejores condiciones y en 2100 la población mundial, incluyendo a los paísessubdesarrollados, dejará de crecer, algo que nunca antes sucedió en la historia de lahumanidad.

La cuarta fuerza es la ciencia, “para lo cual hace falta más dinero que el que laactividad privada dedica a producir tecnología”, dice Friedman, y el gran aportante son losgastos militares. Por ejemplo, “Internet comenzó como parte del sistema de defensa, muchoantes las autopistas de cemento también se iniciaron sobre la base de un concepto defensivo y hastalo fueron las primeras compañías aéreas: lo que primero desarrollan los militares luego pasa a laeconomía privada. El futuro de la ciencia militar está en el espacio, y de allí vendrá la solucióndel problema energético, en el espacio la fuente de energía es la solar y en este siglo se lograráque usinas solares del espacio trasladen a la Tierra enormes cantidades de energía”. Si bienla energía solar es la solución al problema del petróleo, el costo de obtenerla en la Tierra es muycaro y por momentos inviable. Por eso en el espacio, donde “no hay nubes ni noche y esgratis, la NASA tiene un proyecto de usina espacial que enviará la energía del espacio pormicroondas” y cuando EE.UU. ahorre los recursos que envía a los países petroleros–Oriente Medio, Rusia y Venezuela– producirá un salto de productividad similar a lainvención de la máquina a vapor.

La quinta fuerza podría llamársela la falta de competencia porque para Friedman China es untigre de papel que a lo largo de toda su historia ha oscilado entre la fragmentación entrediferentes sub Estados y el aislamiento: “China tiene un severo problema económico interno,no controla su economía porque depende de las exportaciones y de la voluntad del resto del mundo decomprar productos chinos”.

En http://fon.gs/sks4as/ se puede ver un video de YouTube con los pronósticos de George Friedmansobre los próximos cien años, donde la autoestima norteamericana se muestra como una poderosafuerza económica: confianza es la palabra que produce mayor desarrollo económico.

De cualquier forma, vale reproducir los conceptos del primer capítulo de Los próximos 100 años:imagine que Ud. está viviendo un verano de 1900 en Londres, la capital del mundo. Europa dominaOriente y goza de una prosperidad y paz sin precedentes aseguradas por la interdependencia delcomercio y las inversiones mutuas. Imagínese Ud. mismo en un verano de 1920, Europa es parte de unmundo agonizante, los imperios Austro-Húngaro, Alemán, Otomano y Ruso han desaparecido y millonesde personas han muerto. Pero aun así de impredecible que resulta el futuro, Alexis Tocqueville yahabía previsto el siglo anterior que ese nuevo país llamado Estados Unidos reemplazaría a Europacomo nuevo centro de gravedad del mundo en el futuro. Hoy, a pesar de la crisis, el producto brutonorteamericano es algo superior al de los tres países mayores después que él mismo: Alemania, Japóny China. Por algo compran dólares.

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