Los argentinos sentimos una vez más que el futuro se nos arrima a un precipicio. Todos tenemosaún fresco en la memoria nuestro pasado reciente y nuestras crisis recurrentes, por eso tememoscaer en la pelea otra vez entre argentinos, el descontrol social, el crecimiento del desempleo y lapobreza.
El oficialismo ha hecho mucho para crear estas condiciones adversas. Se han desperdiciado cincoaños en donde hubiéramos podido construir, gracias al crecimiento económico, condiciones sociales ypolíticas que hoy lejos estamos de tener.
No sólo no avanzamos coherentemente con las políticas de inclusión, sino que también se handestruido instituciones fundamentales. Se ha afectado la independencia de la Justicia, se han usadolas mayorías para dar un marco de legalidad a la destrucción de instituciones centrales de laRepública.
Se ha forjado una política internacional donde ya no sólo tenemos descrédito sino una totalausencia en el concierto de las naciones en vías de desarrollo.
Hoy la sociedad, a partir del conflicto con el campo, ha conocido y reconocido que elkirchnerismo ha tenido una sola y desmedida ambición: la concentración del poder político yeconómico para perdurar en él.
La mayoría de los argentinos reconoce en el kirchnerismo una vocación insaciable en la búsquedadel conflicto y la confrontación permanente.
Ante esta situación, los dirigentes políticos tenemos que asumir la responsabilidad de construiry ofrecerle a la ciudadanía otro camino. En lugar de dividir, unir. En lugar de confrontar,conciliar.
Esencialmente proponemos la construcción de un proyecto nacional que tenga como eje una miradaestratégica en políticas públicas a largo plazo, que prioricen la inclusión y el desarrollo detodos los argentinos por igual.
No podemos pensar en una Argentina para pocos, tenemos que construir una Argentina paratodos.
El justicialismo tiene que hacerse cargo de no haber acertado en forma sostenible en el tiempoun proyecto que honre la prioridad que nos inspira, que es la defensa de los más humildes, de lospobres, de los desprotegidos.
Una y otra vez se ha ilusionado al pueblo, una y otra vez se lo ha defraudado.
Recorriendo barrios y localidades compruebo a diario la madurez de nuestra ciudadanía y tambiénla preocupación por el presente y el porvenir.
Nadie pide ni espera milagros. La gente quiere seguridad, trabajo, que se enseñe en la escuela,que la salita de salud atienda como corresponde, tener acceso a una vivienda, que haya aguapotable, cloacas, asfalto. Es decir, una vida digna y normal.
Mauricio, Felipe y yo, hace pocos días, nos hemos comprometido a unirnos para construir contodos los argentinos un proyecto a largo plazo que nos devuelva a los valores, a los principios, ala familia, al pensamiento nacional y popular, a una doctrina profundamente humanista y cristianacomo fuente inspiradora que guíe nuestra gestión y la de muchos hombres y mujeres que aspiramosemular la generación del 80.
Debemos saber dar vuelta la página de la historia, dejar de lado las diferencias y construir sindejar que el pasado nos separe sino que el futuro nos una.
En los próximos meses tendremos que afrontar decisiones ejemplares. Que nadie dude de quehonraremos nuestra responsabilidad, somos plenamente conscientes de lo que nos toca hacer y vamos ahacer en este tiempo.
*Diputado nacional.





