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Postal con edificio

¿Qué tiene Mar del Plata, tan triste y tan inevitable? Vuelvo del Festival de Cine, confundido. No hay mucho que decir de la competencia: se presenta un puñado de películas, sólo algunas ganarán algún premio.

23-08-2026 | 21:38

Qué tiene Mar del Plata, tan triste y tan inevitable? Vuelvo del Festival de Cine, confundido.No hay mucho que decir de la competencia: se presenta un puñado de películas, sólo algunas ganaránalgún premio. Listo. Es una grosera carrera de musas. Pero las musas, como se sabe, son reacias aestos franeleos. Con genuina curiosidad, fui a ver otras películas que competían con una en la queactué, y me acosó la paranoia de la taxonomía: ver en lo otro lo propio, lo similar. No pudedisfrutar mucho. Lo que me gustaba en estas películas podía ser aquello que le arrebatara el dulcea la nuestra. Así no vale la pena ir al cine. Mejor es el casino, donde se gana y se pierde por máshonrado azar. La próxima vez me evitaré el mal trago y veré sólo cosas rusas o iraníes. Igualganamos.

Mar del Plata tiene la mítica cualidad de –siendo siempre igual– mutar en mi alma.De chico, mis vacaciones eran en el camping Luna Roja de Chapadmalal, pero algunas tías (a las quesuponía ricas) gozaban de Mar del Plata como si de verdad se tratara de Biarritz. Esta Mar delPlata de las tías es grasa y glamorosa. El verano es un plato volador que aterriza paratransformarlo todo. Una pizzería promociona la pizza en cono. Es una suerte de kebab de pizza, unenchastre. Pero la pizza sólo se vuelve cono cuando llega el verano. El resto del año es pizza.

Vi películas formidables, como Cold Souls, con un Paul Giamatti que hiela la sangre, y la últimairreverencia de Todd Solondz: Life Turing Wartime, o una aventura de Pablo Stoll (Hiroshima) queofrece una mezcla explosiva: punk y Uruguay. Pero pese a la alta calidad de las películas (encompetencia y fuera de ella), el verdadero evento marplatense insiste en querer armarse alrededorde baratijas e insensateces. Divos y divas de la tele (¿por qué?) son invitados a no hacer nada,hay secciones absurdas (como la de grandes películas taquilleras del año, que se pueden ver encualquier shopping), y hay punteros peronistas ocupando las primeras filas de la ceremonia. En fin,esa mezcla de contradicciones que –desde la infancia– para mí siempre se ha llamado Mardel Plata. Irresistible. Inaccesible.

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