•remarcaciones y distribucion del ingreso

Precios e inflación, una sola víctima

A pesar de que los argentinos somos expertos en cuestiones inflacionarias, reinan la confusión y los falsos dilemas. Por qué la política cambiaria y monetaria amplifica el problema. Los planes sociales se financian con impuesto a los pobres.

24-08-2026 | 10:09

La inflación siguió estando, esta semana, en el centro de la escena.

El ministro de Economía la siguió negando y el secretario general de la CGT consideró que“después de todo no es malo, si la alternativa es la deflación y el desempleo, como pasó enotros países en medio de la crisis internacional”.

Mientras tanto, en Ciudad Gótica, la tasa de inflación “crucero” que rondaba el 1,5%mensual en 2007/2008 y que había “bajado” al 1% mensual, en la recesión del primersemestre de 2009, navega ahora, cómoda, a un ritmo del 2% mensual, con picos de 3%.

Pero pese a que los argentinos somos expertos en el problema inflacionario, reinan, en eldebate, para variar, la confusión y los falsos dilemas. En ese debate, no se distinguen niveles deprecios, de inflación. O de aceleración de la inflación.

Me explico, en la Argentina, algunos productos y/o servicios son permanentemente más caros,medidos en salarios, por ejemplo, que en otros países de la región o del mundo. Esto se debe, enalgunos casos, a problemas de eficiencia productiva. En otros, a protecciones extraordinarias, paracompensar sobrecostos locales, alguna distorsión impositiva o de otro tipo, o la menor escalaproductiva. En otros, a la existencia de “vivillos” que, con alguna excusa, siempreloable, se han conseguido algún coto de caza.

El Gobierno, que debería incentivar la competencia y revisar, en todo momento, las condicionesde cada mercado para evitar abusos a los consumidores, está enceguecido por su lucha contra ciertosgrupos económicos. O buscando su propio negocio. O por su falta de profesionalidad, en cambio, hadistorsionado mercados, limitado la competencia o favorecido la concentración o el surgimiento decuasi monopolios legales.

También, hay que reconocerlo, ha mantenido artificialmente bajos algunos precios clave, mediantesubsidios y otros instrumentos, complicando la inversión en esos sectores y dando lugar a unadistribución regional y personal del ingreso, muy regresiva. (Se favorece a los sectores más ricosde la población y a la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.)

Pero todo esto, insisto, no es inflación, sino una diferencia permanente en el nivel de losprecios internos y en los precios relativos.

Pero, además, la Argentina de los últimos años ha tenido una inflación mucho más alta que la dela de los países vecinos, enfrentados todos al mismo mundo y al mismo entorno.

Eso no se explica por falta de oferta o por la existencia de monopolios, (ése es el nivel deprecios). Eso se explica, porque la política cambiaria monetaria en la Argentina amplificó losbuenos precios internacionales, sosteniendo un tipo de cambio nominal alto, mientras que el restode los países de la región dejaron que sus monedas se apreciaran, moderando la fuerza de la mejoraglobal.

Lo descripto justifica la inflación, pero no la “aceleración de la inflación” quehemos vivido en estos meses. Esta aceleración se explica porque a la política cambiaria monetariaya mencionada se le agregó la recuperación del ciclo internacional, y se le sumó, ahora con toda lafuria, un incremento del gasto público muy concentrado en los últimos meses (subsidio universal porhijo. Pagos por única vez a jubilados. Plan Argentina Trabaja, más los gastos habituales, etc.),financiado no con impuestos sino con fondos varios, incluyendo, en gran medida, al BancoCentral.

Con lo que se da la paradoja de que los nuevos planes sociales para los pobres se financian,básicamente, con inflación, es decir, con un impuesto a los pobres.

La Argentina tiene, en algunos sectores, un problema permanente de precios altos –que secombate creando más competencia, regulando mercados, eliminando distorsiones y con mayor aperturade la economía, cuando corresponda–.

Tiene un problema de precios artificialmente bajos, en otros sectores, financiados con gastopúblico, subsidiando a quien no corresponde y desalentando la inversión y la oferta de largo plazo.Tiene un problema de inflación alta, derivado de su política cambiaria y monetaria, frente a unmundo muy favorable. Y, finalmente, tiene un problema de aceleración de la inflación, consecuenciadel desborde de gasto financiado, en gran parte por el Banco Central. Frenar la aceleración es lourgente, pero no es lo único en materia inflacionaria y de precios. Todos problemas muy distintos,pero con una misma víctima.

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