Preguntas y respuestas

Hace poco estuve en el cumpleaños de una nena de siete años. De repente se acercó a nuestra mesa (la mesa de los grandes: café, medialunas rellenas con jamón y queso, ningún cenicero) y al pasar escuchó algo de lo que veníamos diciendo, en especial una palabra.

Preguntas y respuestas
24-08-2026 | 11:53

Hace poco estuve en el cumpleaños de una nena de siete años. De repente se acercó a nuestra mesa(la mesa de los grandes: café, medialunas rellenas con jamón y queso, ningún cenicero) y al pasarescuchó algo de lo que veníamos diciendo, en especial una palabra. “¿Qué es‘maniqueo’?”, preguntó. Uno de los grandes dijo que es “la tendencia areducir la realidad a una oposición entre el bien y el mal absolutos”. Pero la nenarepreguntó: “¿Cómo?”. Entonces, otro de los grandes respondió: “Por ejemplo,cuando un senador de la oposición vota con el oficialismo, los pequeños diarios de los grandesmultimedios dicen que fue corrompido, amenazado, apretado; en cambio, cuando una senadoraoficialista da quórum con la oposición, se la presenta como una heroína, alguien que puso su vidapoco menos que en riesgo”. Pero, como era de prever, la nena siguió sin comprender. El grandepropuso, entonces, otro ejemplo: “Cuando hay una sentencia en contra de los intereses de laoposición o de esos propios medios, se lo presenta como ‘una decisión de un juez’;mientras que cuando hay un fallo a favor, se lo publicita como ‘un veredicto de LaJusticia’”. Pero la nena entendió aún menos (mucho más cuando el resto de los grandesse desinteresó del asunto y se embarcó en una discusión acerca de si la forma mediática delmaniqueísmo no se debía, antes que a la defensa del algún republicanismo, a la salvaguarda deintereses económicos tan concretos como amenazados). De repente, me quedé solo frente a la nenaque, sanguchito en mano, esperaba alguna respuesta. Seriamente, dije: “Un libro bien escritonunca es maniqueo”. No sé si mi seriedad causó algún efecto de autoridad o algo así, pero locierto es que la nena se dio por satisfecha y se fue, sin más preguntas. Y luego, respiré aliviado.Aunque no tanto. Volvió, supuse que con alguna nueva pregunta, pero por suerte, no: simplemente elbaño estaba a mis espaldas. Y entonces, pensé: “Si me hubiera preguntado algo, ¿qué habríasido?”. La respuesta es fácil: “¿Qué es un libro bien escrito?”. Es una pena queno lo hiciera, hubiera tenido una lista casi infinita de ejemplos, pero creo que le hubieracontestado con el último leído que cumple ese requisito: Hacia una vida intensa. Una historia de lasensibilidad vitalista, de María Pía López, recientemente publicado por Eudeba.

Es anómala su buena escritura, porque antes fue una tesis de doctorado (las tesis no estánescritas para ser leídas, sino para ser aprobadas). Pero el arte de López consiste en pensar lainvestigación imbricada con la escritura, el ensayo con el pensamiento, todo en un únicomovimiento. Situación que también es metodológica o, mejor dicho, es también una apuesta por unacierta mirada política frente a la memoria y al mercado editorial: “Tratamos con papelesviejos, libros que en muchos casos cayeron en el olvido merecido, restos arqueológicos de unacultura, junto con otros que aún seducen a generaciones de lectores (…) Pensé que eranecesario someterlos a las mismas preguntas, sea cual sea su destino posterior”. Y laspreguntas a los que los somete López no dejan de ser arriesgadas, como atrevido es pensar elvitalismo en otros términos que no sean los de su devenir fascista. Pero así como un ciertopensamiento (Blanchot, Nancy, Esposito) hace décadas que viene reflexionando sobre la noción decomunidad por un estrecho desfiladero que, si se mira hacia adelante, conduce a una reflexiónradical sobre lo “en común”, pero que si se mira hacia abajo, termina en el nazismo oen el cristianismo, igual López corre ese riesgo con el vitalismo al imaginarlo como un llamado“a lo indeterminado, a lo increado del mundo”. Porque pensar a contracorriente estambién una arriesgada operación política.

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