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Préstame tus ojos

Sin tiempo a adaptarme, regreso a Buenos Aires y caigo seducido por unos directores alemanes que me quieren para un corto del Bicentenario. Le tengo aversión a estas cinco sílabas.

24-08-2026 | 09:18

Sin tiempo a adaptarme, regreso a Buenos Aires y caigo seducido por unos directores alemanes queme quieren para un corto del Bicentenario. Le tengo aversión a estas cinco sílabas. Donde sepromete festejo, yo sólo veo una pesadilla removida. Pero como me propongo filmar todo lo que puedaantes de cumplir los 40 años, acepto. Acepto y vigilo. ¿Qué pasa por la cabeza de unos alemanes quevienen a retratar unos lúgubres festejos independentistas? El guión es sórdido: como en Happytogether, de Wong Kar Wai, Buenos Aires es el infierno. El infierno de otros. O de uno.

Así que me veo envuelto en todo tipo de equívocos. Josephine y Johannes dirigen en alemán; seentienden con su asistente en francés; con el arte y los otros actores en inglés; y –en lacalle– con la policía, en un castellano que ablanda hasta el alma de los canas. Mi personajeve con esperanzada apatía la fiesta de otros: un Bicentenario que, en berlinés, es casi un inventode ciencia ficción. Le pasan (me pasan) cosas horribles. La lista de locaciones habla por sí solade 200 años a la deriva: en el Hospital de Clínicas no hay cómo poner la cámara sin arrancarlágrimas. En Barrio Parque, sirvientas de uniforme y rasgos amerindios pasean perros ajenos. Eldomingo nos mezclaremos con los “fans de Boca” (así los llaman ellos). Temo perder lavida en esta experiencia antropológica. El final será en la Villa 31, donde me prometen todo tipode seguridades. En la escena –obviamente– me roban y me dejan tirado en un charco debarro y sangre. ¿Cuándo una película de amor, o una de espadachines, en la Villa 31?

Esta gente filma Buenos Aires y ve todo a la vez: cliché y capricho. Tienen esa capacidad. Queno estaría mal tomar prestada. Ellos observan. Y yo los observo observar.

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