•debilitamiento k

Problemas de cultura política

¿Y si la política no fuera sólo un asunto de ideología, ni se definiera por la gestión, por los encantos del carisma ni por las cualidades morales?

Problemas de cultura política
22-08-2026 | 03:37

Y si la política no fuera sólo un asunto de ideología, ni se definiera por la gestión, por losencantos del carisma ni por las cualidades morales?

¿Si también fuera una manera de hacer, una tradición que invocar, unos principios que respetar,una forma de pensar? No me refiero a una retórica previsible ni a las habituales declamaciones detribuna, sino a un ejercicio efectivo de la conducción de los intereses colectivos. No hay políticade Estado sin una visión de conjunto. Esto no es bonapartismo, sino la asunción de que lassociedades modernas están diversificadas. La composición en una unidad política sustentable de loque se presenta como conflictos de fracciones o sectores es una tarea dinámica, inestable ycambiante. No se trata de un consenso sellado como un pacto inamovible sino de una orientación, unrumbo flexible en la instrumentación a la vez que claro y firme en sus determinaciones y fines.

Hoy los medios de comunicación dan cuenta del debilitamiento gradual y continuo delkirchnerismo. Es difícil comprender qué puede festejarse de este deterioro sino los beneficios deuna ilusión que puede deparar ganar unos votos en próximas elecciones a riesgo de perderlos en lassiguientes.

¿En qué es mejor la oposición con sus variantes que el oficialismo? Hasta marzo de 2008, nocabían en el carro de la vencedora todos los acompañantes de un gobierno que entraba en su quintoaño. Tan sólo la Coalición Cívica mantenía su pregón de que el gobierno de Kirchner era elrepresentante de una banda de expoliadores que se llevarían todo y que en nada de diferenciaban deuna asociación ilícita. Lo mantenía aun cuando el Gobierno tenía más del 60% de aprobación y buenaimagen.

Hoy encuentra más seguidores, y competidores, de ahí que a sus denuncias les agregue con lamisma altisonancia que ya tiene los equipos preparados para gobernar la Nación.

La mayoría de las voces opositoras hablan de autoritarismo, voluntad hegemónica, hasta destalinismo, y ofrecen un futuro deliberativo y conciliador. ¿Quién puede creer que los problemas denuestro país nacen de este tipo de opciones? ¿Una sociedad que tiene aspiraciones de clase media yun ingreso por habitante varias veces menor que los países de Europa occidental –emblema desociedades con mayoría de capas medias– qué recetas tiene para no digamos colmar, sinodisminuir la distancia entre sus deseos y las realidades que vive hace décadas?

¿Cuáles eran las soluciones de los sectores políticos en 2003 para hacerse cargo de una sociedadcon niños que morían de hambre en Tucumán, casi la mitad de la gente sin trabajo a tiempo completoy una economía de trueque para más de tres millones de personas?

El problema es de cultura política, de la que no están ajenos muchos que hoy se postulan comoalternativa de poder. Kirchner hizo lo mismo que Menem, dilapidó aciertos. Deseo de perpetuarse enel poder, selección a dedo de continuadores, desprecio por lo institucional, megalomanía. Así comoMenem malgastó el repunte argentino desde 1989 hasta 1994 que asume con la hiperinflación y golpesmilitares, para luego derrotar a la sedición carapintada, lograr la estabilidad monetaria y asumirel control de las variables que el Estado había perdido durante el gobierno de Alfonsín, tambiénNéstor Kirchner está tirando por la borda un crecimiento que alivió una situación de gravedadextrema como nunca había conocido nuestro país. Y lo hace por usar a su esposa para perpetuarse enel poder, por despreciar condiciones mínimas para que la continuidad constitucional no sea unarreglo entre facciones y familias, por disfrazarse con un progresismo cubierto de zonas oscuras,por megalomanía que lo hizo creer que con los símbolos del setenta revolucionario demonizaría a lospueblos del interior y a sus fuerzas vivas, y con su pésima cultura política.

¿Qué pensamiento político puede esperarse cuando no existe la mínima distancia respecto de lahistoria a la que pertenecemos, cuando el pasado no es más que un sistema de venganzas, cuando losfanatismos y el sectarismo ofician de pasión en el mejor de los casos, o de lobbismo a favor degrupos de interés en su gran mayoría?

¿Acaso los supuestos críticos no hacen lo mismo que el Gobierno cuando a la menor reflexiónsobre los argumentos llamados opositores se la tilda inmediatamente de “kirchnerista”,oficialista embozada, o a quien no participa de la demonización de los noventa se lo descalificapor menemista, o a la expresión con serias dudas sobre la política de derechos humanos de estegobierno se la difama por procesista?

Este es el ambiente y la cultura política habitual en la que nos movemos y en la que no hay quecaer. No por liberalidad de costumbres ni por espíritu de tolerancia, sino para seguir pensando conlibertad, a pesar de quienes no quieren más que ser nutridos con su habitual sistema de odios y serpermanentemente reconocidos en sus afecciones.

Masticar lo ya rumiado y ofrecer pasto para digestiones preestablecidas no es la funciónintelectual de los medios de comunicación ni honestidad periodística, a pesar de que las leyes delmercado disponen un “target” o perfil de lectores que quieren consumir siempre lomismo.

¿Cuáles son los problemas que afronta nuestro país en el mediano plazo y que debería enfrentarun gobierno para continuar con el crecimiento de estos años, nos referimos a disminuir el abismoentre ricos y pobres, mejorar los ingresos sin inflación, elaborar una política para los cientos demiles de jóvenes que están marginados de los aparatos escolares y sin inserción laboral, nomalgastar los recursos públicos y que no haya un ajuste que mande gente a la calle y que acentúe lacrisis social, cambiar el sistema de coparticipación, sin por eso, federalizar la corrupción ypermitir el endeudamiento irresponsable de las provincias, mejorar la salud y la educación,invertir en infraestructura, recuperar los sistemas de seguridad y controlar la violencia, atraercapitales en un mundo con crisis financiera y recesión?

¿Qué oposición tiene las llaves del reino que nos permita entrar en una Argentina promisoria conun proyecto que resulte de las buenas decisiones para todos estos dilemas?

En todo el mundo hay problemas, y en cada país existen los propios. Los nuestros pasan por unmodo de hacer y pensar lo comunitario y aquello que, en última instancia, lo conduce: elEstado.


*Filósofo.

También en Perfil