Las elecciones de mitad de mandato de fines del 2005 significaron un fuerte cambio–negativo– en la marcha del país. Cuando algunos sectores populistas,pseudoizquierdistas dijeron, después de ganar las elecciones en aquel diciembre del 2005,“ahora empieza nuestro gobierno” modificaron el rumbo que el país había seguido conbuenos resultados desde el 2002 al final de 2005.
Hoy, los efectos de las nuevas elecciones de mitad de mandato (las del 2009) abren laposibilidad de una rectificación. Los nuevos equilibrios políticos deben generar un cambio quepueda, además, ser presentado para su ratificación por los ciudadanos en el 2011. Ese cambiorequiere fijar claramente las grandes prioridades y requiere también de parte de toda la dirigenciaun análisis de por qué el país tiene las frecuentes recaídas y pérdidas de rumbo que venimossufriendo en las últimas décadas.
Estas líneas van dirigidas a contribuir en ese sentido. Primero las rectificacionesnecesarias, luego el análisis.
Creo, y lo creo firmemente, que vivimos un momento de abuso de poder.
Abuso del Poder Ejecutivo con respecto al Poder Legislativo.
Abuso del Poder Ejecutivo con relación a los jueces y el Poder Judicial en general.
Abuso de poder con relación a los poderes provinciales y al federalismo que nuestraConstitución define.
Abuso de poder frente a la libertad de prensa, y
Abuso del Poder del Ejecutivo en su relación con los sectores más pobres de nuestrapoblación.
Vale la pena dedicarle unos minutos a cada uno de ellos:
Por cierto es comprensible que las mayorías parlamentarias respalden al Ejecutivo electo,pero no es comprensible que al hacerlo cierren las puertas al debate en profundidad, hagan alianzassospechosas, hagan contorsiones y volteretas argumentales, o se pasen los límites de ladesprolijidad en los procedimientos formales imprescindibles en todo parlamento.
Todo ello agravado por las formas espurias de preselección de los miembros de las Cámaras,ofreciendo al elector opciones estrechas y pobres como reflejo de los intereses de la sociedad.
El cumplimiento frío de leyes electorales demasiado permisivas, más allá de lo que eslegítimo en una democracia plena, no puede ocultar la burla esencial al votante.
Hay límites entre el apoyo y la adulación.
La Justicia es ciega y justa únicamente si quienes deben impartirla tienen –al revés dela ceguera– plena libertad para ver los hechos, para indagar en ellos y para concluir en unfallo sólo sobre esta base.
Cómo entender entonces la demora en la designación de los jueces, las designacionestransitorias por acumulación de juzgados, las subrogancias, las acusaciones mantenidas largamenteen suspenso, los concursos sospechosos, todo ello con un Poder Ejecutivo que tiene, como mínimo,poderes de bloqueo en los órganos de administración y control del Poder Judicial.
El federalismo que tantas luchas intestinas costó al país en su período de OrganizaciónNacional, está inscripto definitivamente en nuestra Constitución Nacional. Sin embargo, cuando elEstado central ahoga financieramente a los poderes provinciales esa disposición no es más que letramuerta.
Los gobernadores pasan a ser meros mendigantes, personajes errantes en los pasillos deministerios y secretarías en búsqueda de apoyo no ya para grandes obras o decisiones socialesfundamentales, sino simplemente para poder pagar los sueldos de maestros, personal de la salud y laadministración pública.
Triste realidad y lamentable retroceso ya que en 2003, 2004 y 2005, se demostró que lasprovincias, todas, podían tener superávit fiscal en el marco de la Ley de Responsabilidad Fiscalque ha sido recientemente destruida.
Este sistema de dependencia centralizada que se parece a una gigantesca y generalizadaBanelco, nada tiene que ver con la forma constitucionalmente elegida.
Como en todos los casos que antes cité, en el caso de la prensa nos hemos ido deslizando enlos últimos tres años por caminos cada vez más peligrosos.
Esos peligros se reflejan como un delta de muchos brazos. En muchos casos se expresan através de presiones casi invisibles, en apariencia legítimas de tipo impositivo, laboral,medioambiental, el arbitrario manejo de los recursos públicos destinados a la publicidad, en otrascircunstancias aparecen por medio del mal ejercicio de los poderes regulatorios del Estado,combinados en muchos casos con falsos planteos de lucha de intereses pueblo-antipueblo.
En ciertas ocasiones los peligros aparecen por medio de ingreso a la propiedad de medios decomunicación de personas que no pasarían un examen para ser juez, banquero, diplomático, militar omaestro, o bien de la mano de intereses económicos para quienes la prensa no es más que uninstrumento de adulación para generar rentas espurias.
Estos intereses no respetan el principio de que las empresas periodísticas no puedenfuncionar sin adherir a formas y objetivos de organización y manejo comunes a toda empresa–no hay empresa sin rentabilidad– pero que al mismo tiempo la prensa es un sector dondelos principios, los valores, la coherencia, la independencia de criterio, la transparencia deintereses es fundamental.
Por su efecto masivo en la formación de opinión social la prensa, la verdadera prensa, noactúa sólo como una empresa en busca de rentabilidad.
Finalmente, pero no por eso lo último en esta lista, el abuso de poder del Gobierno conrelación a los sectores más pobres de la sociedad. Si el aumento de la pobreza puede llegar a serun instrumento de poder, además, de una realidad económica y social, habremos entrado en el peor delos mundos.
Cuando argentinos o habitantes en nuestro suelo, seres de carne y hueso, con un alma, con sussueños y sus ilusiones, pero también con sus necesidades más elementales, pueden llegar a sermanipulados para el control de espacios públicos, o para objetivos de enfrentamientos con otrossectores de la sociedad, habremos entrado efectivamente en el peor de los mundos.
Un mundo que destruye a la sociedad porque transforma a una parcialidad, los más necesitados,en instrumentos políticos, en hombres y mujeres rendidos, anómicos, frente al poder de turno y almismo tiempo empujan a otra parte de la sociedad, los más favorecidos, a actuar frente al desordensocial y la inseguridad de manera resentida, desestabilizadora, antipopular.
En octubre del 2006, el 18 de octubre para ser más preciso, dije que nuestra Patria requeríaque el Gobierno y la sociedad toda asumieran una verdadera cruzada contra la pobreza, porque si nolo hacíamos no sólo condenaríamos a muchos argentinos para siempre en materia de nutrición, salud yeducación, sino que nos condenaríamos todos como sociedad.
Y terminé diciendo:
“Los argentinos nos merecemos un país mejor.
Un país que recupere la dignidad del trabajo y el orgullo de ser quienes somos.”
Hoy, cuando se han agregado tres millones de nuevos pobres tengo que decir lo mismo, aún conmás necesidad e intensidad que hace tres años.
Estas formas múltiples de abuso del poder nos están haciendo perder el rumbo, pero no son,desde mi punto de vista, toda la verdad.
Hay frente al abuso del poder otra parte de la verdad que es la dificultad de la dirigencia–en el sentido más amplio la política, la empresaria, la sindical, la intelectual, la de losmedios de comunicación– para entender los fenómenos políticos y sociales cuando estos ocurreny no mucho tiempo después. Creo que estamos frente a un pecado de omisión.
Esto es lo que nos acaba de pasar. Cambios muy profundos en materia institucional, en materiade ubicación del país en la región y en el mundo, en materia social y económica, comenzaron aocurrir a los pocos meses de que el Gobierno ganara las elecciones de mitad de mandato en 2005,reforzando la débil base electoral de partida (2003).
En efecto es en el año 2006, incluso en la primera mitad de ese año, que ocurren las siguientescosas:
en lo institucional
1) la reforma del Consejo de la Magistratura para adquirir poder de manejo de dicho cuerpo,
2) la reimplantación de los súper poderes presupuestarios que habíamos eliminado a fines delaño 2005,
3) el control de la Unidad de Información Financiera (UIF) reemplazando un directorio por unaautoridad unipersonal designada por el Poder Ejecutivo, y
4) desde abril de 2006 intrusivas formas de actuar frente al INDEC.
en lo internacional
5) el alejamiento de nuestros socios estratégicos en la región –Brasil, Uruguay yChile– y el desarrollo de relaciones complejas con Chávez, y
6) el nuevo default con el Club de París que estaba hasta entonces regularizado.
u en lo social y económico
7) el resurgimiento de la inflación por el fortísimo aumento del gasto público que finalmentellegó al descontrol, cuando se agotó el colchón de superávit del año previo,
8) el abandono de la creación de un Fondo Anti Crisis,
9) la cancelación de planes de reducción de impuestos que ya contaba con media sanción de laCámara de Diputados,
10) el reinicio de un ciclo de aumento del número de pobres, y
11) la estatización de algunas actividades como el caso de Aguas, proceso que avanzó ya en2007 con los fondos de los jubilados, Aerolíneas, directores en empresas privadas, etcétera.
La dirigencia prefirió minimizar o incluso ignorar este cúmulo importantísimo de hechos. Y esees el pecado de omisión.
Recién después de la cuasi reelección presidencial del 2007 comenzaron a verse y entenderseciertas desviaciones y finalmente la inútil, inentendible y costosa crisis con el campo, permiteque caiga el velo.
Velo de complacencia en algunos, de defensa de estrechos intereses sectoriales de cortoplazo, en otros. Incredulidad en muchos.
Esa demora en comprender el cambio de fondo que se había producido luego de la elección demedio mandato de fines del 2005, le abrió al proyecto de puro poder del Gobierno, el espacio paraavanzar más tarde con estatizaciones, con la Ley de Medios, las candidaturas testimoniales, lareforma política, la presión creciente a las empresas privadas, incluida recientemente la queprovee papel, insumo básico para la prensa.
El abuso de poder en todas sus formas lleva a la descomposición y la descomposición de lacabeza se extiende más allá del Gobierno nacional.
Basta recordar el vergonzoso descenso al uso privado del espionaje en la Ciudad de BuenosAires.
Solos, fuimos capaces de salir de esa enorme crisis de 2001. Hoy es mucho más fácil. Hoypolíticas razonables, inteligentemente normales, un capitalismo con conciencia social puedeayudarnos a reconciliar lo potencial con lo real.
Allí, al alcance de la mano, está el campo con tierra, agua, clima y productores con capacidadtecnológica de producir 120 millones de toneladas de granos.
Hay una cadena agroindustrial que podría alimentar a 300-400 millones de habitantes en elmundo.
Hay también una industria –con un especial capítulo de empresas medianas ypequeñas– que ha demostrado que si se le dan condiciones tiene capacidad de avanzar enprocesos y productos de calidad y complejidad, y
Contamos con un nuevo sector Servicios desde el Turismo al Software con gran capacidad deexpansión.
Sobre la base de que “el infierno son los otros” el Gobierno ha desperdiciado losdos años finales del mandato anterior y los dos iniciales del actual. Olivos como torre de marfil orefugio, ha dejado de comprender la realidad. Ha desperdiciado una oportunidad histórica.
Los argentinos no debemos ni podemos perderla. Hay que reaccionar con criterio y nivel dehombres y políticas de estado.
Los cambios se producen por crisis como la de 2001 con un enorme costo o se resuelven con undiseño social y político deliberado. En lo personal elijo este segundo camino.
Hoy es posible recuperar una sociedad económicamente más libre para la iniciativa privada ysocialmente más justa y conciliadora, basada en la libertad, la responsabilidad y la solidaridad,que dé valor a la inteligencia y a la creatividad.
Una sociedad en la que la calidad de las relaciones sociales sea importante. El Centenario lopasamos bajo estado de sitio en medio de un período largo de progreso económico con insuficienteparticipación social, lo que fue origen de los conflictos anarquistas de aquel entonces.
El Bicentenario debe encontrarnos habiendo sido capaces de reconstruir un proceso de progresomaterial con mejor participación social y con plena libertad, dando valor a la palabra y a lalibertad para expresarla.
*Ex ministro de Economía y ex candidato presidencial.




