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¿Puede haber un nuevo Frepaso?

El verano de 2010 pateó el tablero de los escenarios políticos. Con la conformación de los grupos A y 37 en el Congreso, nació una entidad hasta entonces sólo retórica: el bloque opositor. Algo que no tenía viabilidad ni era conveniente para sus intereses.

24-08-2026 | 10:48

El verano de 2010 pateó el tablero de los escenarios políticos. Con la conformación de losgrupos A y 37 en el Congreso, nació una entidad hasta entonces sólo retórica: el bloque opositor.Algo que no tenía viabilidad ni era conveniente para sus intereses. De hecho, implicó varioscostos: reforzó una percepción social de inhabilidad política, expuso innecesariamente las fisurasinternas y desdibujó las posiciones de Julio Cobos y Carlos Reutemann, sus presidenciables en elSenado. Pretender reemplazar el enfrentamiento a Kirchner, que unifica y paga, con un rol pseudogubernamental desde el Legislativo, que divide y erosiona, fue un error estratégico.

Ya hay algunos indicadores que abonan esta tesis. Los frentes electorales del 28 de junio estánen crisis, la imagen de la “clase política” en su conjunto descendió –es decir,ya no es el Gobierno el que monopoliza el malhumor social– y las encuestas sostienen que losdirigentes que no estaban en el radar de 2009 hoy lideran las tendencias. La de Poliarquía en laprovincia de Buenos Aires sostiene que Ricardo Alfonsín encabeza cómodamente el ranking depolíticos con mejor imagen del distrito, y la de Consultora Equis pone en la misma posición a PinoSolanas para el distrito Capital Federal. Estos datos no predicen triunfos electorales, pero nosrecuerdan algo que cada vez se hace más evidente: muchas cosas pueden pasar de acá a 2011.
Todavía no sabemos cómo se va a reglamentar la reforma política ni cuál va a ser la ofertapartidaria. Muchos políticos pensaban el futuro en función de la teoría de que las dos grandesidentidades, radicalismo y peronismo, iban a convertirse en polos aglutinantes de los fragmentos yordenadores de la oferta de candidatos. Es un escenario probable. Pero detrás de esa teoría, estabamás o menos implícito que tanto el panperonismo como el panradicalismo iban a conseguir candidatosfuertes y que los partidos más chicos (PRO, CC, socialistas, etc.) se iban a sumar a lospanbloques. Por contrapartida, el verano parlamentario nos dejó un kirchnerismo más resistente, unaoposición con más recelos internos y más incógnitas acerca de la perdurabilidad de lospresidenciables que venían a ordenar las coaliciones partidarias.

Eso nos lleva a la pregunta del título. La posibilidad de que se produzca una alianza electoralde los candidatos de centroizquierda está planteada, desde hace varios meses, por la aritméticaelectoral. La suma de los rendimientos electorales por distrito de Hermes Binner en Santa Fe, LuisJuez en Córdoba, Pino Solanas en Capital, Martín Sabbatella y Margarita Stolbizer en provincia deBuenos Aires, más algunas otras figuras en una segunda línea, supera los diez puntos a nivelnacional, lo que en las condiciones actuales representa un capital más que significativo. Nos sonfácilmente asimilables y han venido asumiendo distintas posiciones en la política de los últimosmeses, tal vez más por la fuerza del contexto de polarización que por sus afinidades personales. Y–esto es lo importante– con un bajo nivel de compromiso con la tesis de los panbloques.Lo probable es que sigan actuando desde sus posicionamientos diferentes, pero el interrogante quenos deja el actual estado de incertidumbre es si el declive de la tesis bipolar y el deterioro dela imagen de Cobos y Reutemann no los conducirá, por la fuerza de la oportunidad, a recrear unnuevo Frepaso. Que tendría, en esta oportunidad, claramente una mayor implantación territorial queel primero, mayor fragmentación en los partidos tradicionales (ergo, más probabilidades de entraren un ballottage), más candidatos con experiencia de gestión, más receptividad social a lasconsignas progre-desarrollistas y un escenario de bonanza económica regional por delante.¿Gobernabilidad? Como Lula, tendría que realizar una alianza con el PMDB argentino, lo queseguramente será más fácil si los partidarios del modelo kirchnerista continúan al frente deljusticialismo. ¿Política ficción? Tal vez. Pero no mucho más que otras cosas que vienen sucediendoen la Argentina reciente.

*Director de Ciencia Política de la Universidad de Belgrano y del Observatorio Electoral.

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