•CONTRASTES

¿Qué buscan los jóvenes que delinquen?

En correspondencia con la furia desatada por bajar la edad de imputabilidad de menores, se observa una intención notable de minimizar la acción de los psicofármacos y el alcohol, ambos productos de venta legal y profusamente publicitada, en la actitud violenta de los jóvenes delincuentes. Se los desplaza habitualmente por la fantasmal figura del ilegal paco, la droga de los violentos jóvenes pordioseros, que se obtiene, por supuesto, en los márgenes, donde desembocan los desaguaderos sociales.

22-08-2026 | 12:10

En correspondencia con la furia desatada por bajar la edad de imputabilidad de menores, seobserva una intención notable de minimizar la acción de los psicofármacos y el alcohol, ambosproductos de venta legal y profusamente publicitada, en la actitud violenta de los jóvenesdelincuentes. Se los desplaza habitualmente por la fantasmal figura del ilegal paco, la droga delos violentos jóvenes pordioseros, que se obtiene, por supuesto, en los márgenes, donde desembocanlos desaguaderos sociales.
Sabemos que no es así y en líneas generales, si no el mismo paco, su desproporcionadodespliegue mediático es ya un mito urbano.
En efecto, el perito del equipo técnico de menores del Poder Judicial y docente de laUniversidad de Córdoba, Norberto Cosacov, realizó un pormenorizado estudio sobre los menores quepasaron por los juzgados correccionales de su provincia entre 2006 y 2007.
Según Cosacov, las variantes arrojadas en la encuesta de Córdoba se corresponden a lasobtenidas en todas las grandes ciudades del país. El estudio muestra que la mayoría de los jóvenesque delinquen no provienen de hogares indigentes (esto es con ingresos inferiores a $ 600 mensualespara cuatro personas), sino de hogares pobres y de clase media baja, con ingresos por hogar entre600 y 2.000 pesos mensuales.
Siete de cada diez afirman que no roban para comprar drogas sino elementos que transfierenestatus como telefonía móvil, ropa y calzado de lujo y, adicionalmente, financiar salidas yentretenimientos; por otra parte, la mayoría de los encuestados sostiene que querría irse delbarrio que habita, y su sueño más reiterado es el de poner un maxikiosco. El 34% admite consumirregularmente alcohol; el 21%, marihuana; el 18%, pastillas mezcladas con alcohol; el 14%, pegamentoy el 7%, cocaína. El 51% dijo que no salió a robar drogado. El 33% dijo haber sufrido maltratoinfantil y el 40% no quiso responder a esa pregunta.
La mitad de los jóvenes entrevistados no supieron qué contestar cuando se les preguntó quéharían, de ser jueces, con un caso como el suyo. El 16% dijo que lo dejaría libre y el 19% optó pordarle otra oportunidad. Ninguno de ellos usaba piercing o se teñía el pelo, pero la gran mayoríaexhibía sus tatuajes como símbolo de pertenencia y expresaban, tanto en su vocabulario como en loscomentarios, un fuerte nivel de racismo.”
Insistimos en que no se registra el uso del paco de manera estadísticamente significativa enel gran Córdoba. El estudio señala además que el 70% de lo jóvenes delincuentes no comete delitosmayores o violentos, tampoco homicidios y si la muerte de la víctima finalmente sucede, estos pocoscasos resultan homicidios no buscados, de carácter preterintencional.
La característica socioambiental que más se repite en estos jóvenes y adolescentesdelincuentes es el abandono escolar o la repitencia y, reiteramos, el objetivo del delito esacceder a ingresos complementarios no para ayudar a las familias de origen sino, como se advirtió,para diversión y acceso a objetos que transfieren estatus y poder. No cometen delitos por“comida”, menos “mandados por sus padres, tutores o encargados” que segúnlos estudios, en un 95% rechazan esta actividad delictiva de los jóvenes.
No debe insistirse en el plato de lentejas y los jóvenes marginales, como vector y móvilcentral del delito juvenil en la Argentina actual, imagen estereotipada por el discurso de losreformadores sociales de izquierdas y derechas.
Tras la salida de la megacrisis, los objetos que transfieren estatus, poder y permitensostener la ilusión de “pertenecer”, parecen estar en el centro de las expectativas delos jóvenes delincuentes, la mayoría proveniente de sectores sociales con seguridad alimentariagarantizada o de clase media baja.
En síntesis, delicias de vivir en una sociedad poblada de salvajes contrastes materiales ysimbólicos: ¡joven argentino!... just do it.

*Director Consultora Equis.

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