Qué viene después de la proeza

24-08-2026 | 18:38

Los mineros chilenos que acaban de ser rescatados en una exitosa operación se enfrentarán en lospróximos días a una exposición pública de enorme dimensión. Será evidentemente mayor a la quevivimos nosotros, porque ahora la cantidad de medios de comunicación aumentó considerablemente y laexposición es mucho mayor que la que tuvimos nosotros en la década del setenta. Sólo por mostrar unejemplo: esta semana cubrieron el rescate en Chile más de 1.200 periodistas de todo el mundo, queviajaron a Copiapó. Mientras que cuando ocurrió nuestro accidente en la cordillera, cuando fuimos adar una conferencia vimos que estaban todos los medios de la época pero no podían llegar a ser másde 70.

Igualmente, lo que vivimos por ese entonces significó una exposición enorme, y dada nuestracorta edad porque éramos muy jóvenes en aquella época, las cosas se complicaron mucho más. Sinembargo, y a pesar de la poca experiencia que teníamos, nos mantuvimos unidos, y ello explica lacoherencia que todavía mantenemos, aún vigente luego de 38 años de aquella tragedia. Hoy por hoy,con la dimensión que nos da el transcurso del tiempo, podemos afirmar que nuestra historia es ahoramás grande aún de que lo que fue al inicio.

Volviendo al accidente que sufrieron los mineros chilenos, lo más importante es que conserven launidad para encarar el futuro. Si cada uno de ellos se separa del resto del grupo y emprende elcamino por su lado, enfrentarán las consecuencias de esa decisión. Algunos de los sobrevivientes dela tragedia de los Andes ya los asesoraron para que mantengan al grupo cohesionado. No tengoninguna duda de que, como nos pasó a nosotros, hay una historia que seguramente tendrá susrepercusiones en el cine y la literatura.

En nuestro caso, participamos de cinco libros, de una película oficial que fue Viven y tambiénde seis documentales. Además, armamos la Fundación Viven y esa idea la llevamos adelante paracompartir los dividendos del libro, la película y los documentales en los que participamos.Estrictamente, no fue una Fundación sino una especie de Sociedad, en la cual determinamos que unporcentaje de las ganancias se donaba para obras de beneficencia y el resto se dividiría en partesiguales entre los 16 sobrevivientes. Considero que sería una buena idea que los mineros puedanllevar adelante un proyecto similar.

Más allá de lo que les depare el futuro a los que pudieron sobrevivir en Copiapó, es importanteaclarar y debo decirlo, que no considero que los mineros hayan vivido un milagro, de la misma formaen que considero que nuestra historia de los Andes tampoco lo fue.

Lo más complicado para los mineros fueron los primeros 17 días, cuando no se había producido uncontacto, porque después que los encontraron con vida, lograron tener constantes vínculos con lasociedad. Al enterarse que los buscaban, la incertidumbre disminuyó considerablemente, aunque losriesgos seguían existiendo.

A ello se le agrega que para suerte de la humanidad, no tuvimos que lamentar muertos ni heridosluego del derrumbe de la mina.

Lo que debemos rescatar de esta historia es la coincidencia de la prensa, dirigentes y de lasociedad entera en el operativo de rescate. Fue una de las pocas veces en que todos se alinearontras una buena noticia. Generalmente, es la muerte la que convoca este tipo de atención. Acá todala sociedad y los medios de comunicación se alinearon en una historia en la que no hubo ni un soloherido.

Finalmente, el mensaje que yo aprendí de mi propia experiencia en la cordillera es que el únicocamino para manejar la reinserción a la sociedad y la exposición pública es el de la humildad,herramienta indispensable que hizo que nuestra historia sea, aún hoy, más fuerte que antes. Hoy,esto lo puedo decir con real conocimiento de causa y, en definitiva, es lo que quierotransmitir.

Los sobrevivientes de la tragedia de los Andes, si los mineros nos necesitan, estamos a lasórdenes para dar una mano en lo que sea necesario.


*Uruguayo. Sobreviviente de la tragedia de los Andes. www.carlitospaez.com

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