•Especulacion electoral

¿Quién se beneficia con los festejos?

La gran movilización espontánea que tuvo lugar durante los festejos del Bicentenario es un mensaje social claro y preciso: la gente está más interesada en la conciliación y el acuerdo que en el conflicto y la confrontación.

¿Quién se beneficia con los festejos?
24-08-2026 | 13:26

La gran movilización espontánea que tuvo lugar durante los festejos del Bicentenario es unmensaje social claro y preciso: la gente está más interesada en la conciliación y el acuerdo que enel conflicto y la confrontación.
Ello adquiere significación porque el éxito de esta movilización dejó en un segundo planoque los actos, desde la perspectiva política, mostraron exactamente lo contrario.
La Presidenta no estuvo en la inauguración del Teatro Colón y el vicepresidente y los expresidentes no fueron invitados a la comida con la cual el Poder Ejecutivo puso fin a los festejos.
La comparación Centenario-Bicentenario derivó en una polémica histórico-ideológica; lagalería de próceres latinoamericanos mostró un sesgo ideológico definido y los portales de entradaal Paseo del Bicentenario estaban ilustrados con críticas a los roles de la Iglesia, las FuerzasArmadas y la prensa durante el gobierno militar.
La ausencia de Cristina Kirchner en el desfile militar conmemorativo mostró que subsistenlos reparos hacia las Fuerzas Armadas, pese a que han transcurrido casi tres décadas delreestablecimiento de la democracia.


Se evidenció así que el país político está dividido, pero no lo está la sociedad. Variosgobernadores entendieron el mensaje. El de Mendoza (Jaque), alineado con Kirchner, festejó elBicentenario con Julio Cobos. El de Buenos Aires (Scioli) –la figura del oficialismo conmejor imagen– lo hizo con los líderes de la oposición bonaerense.
En la inauguración del Colón, estaban Aníbal Ibarra y Fernando de la Rúa, quienes ejercieronantes la Jefatura de Gobierno. No fueron los únicos casos.
Aunque no se lo diga, los protagonistas de la política creen que van a poder utilizar elfenómeno social que se ha generado. A los dos días del 25 de mayo, desde el oficialismo figurasconspicuas lanzaron el Kirchner 2011 y desde el entorno de Macri se hizo trascender que el éxitoalcanzado con el Teatro Colón iba a permitir revertir las dificultades políticas generadas por lacausa de las escuchas.


La experiencia muestra que estos hechos no se capitalizan. En 1986 Argentina ganó el Mundialde Fútbol y al año siguiente el gobierno de Alfonsín perdió la elección legislativa.
La cuestión ahora es si va a existir la capacidad de reflexión y acción en la dirigenciapara introducir los cambios que la gente reclama, aunque lo haga en forma difusa e imprecisa.
Un siglo atrás existió. El país de 1910 podía mostrar éxitos indiscutibles en lo económico,ya que Argentina era el décimo PBI del mundo y el séptimo país por su volumen de exportaciones; enlo educativo era el más alfabetizado de América latina, superando incluso a la mayoría de lospaíses de Europa; era la nación americana que estaba recibiendo más inmigración europea de acuerdocon su población, y en lo social, como señala Francis Korn, para entonces el 77% de las empresasindustriales eran propiedad de extranjeros y también lo eran el 82% de los comercios; asimismo, el94% de las construcciones eran de ladrillo y quienes vivían en conventillos –la peor viviendade la época– eran el 12% de quienes habitaban en las ciudades.
Pero frente a estos éxitos, la gran asignatura pendiente era el sistema político, ya quevotaba menos del 10% de quienes tenían el derecho de hacerlo y en los hechos quien estaba en elpoder terminaba eligiendo su sucesor. No había una democracia realmente competitiva niparticipativa.
En 1910 el país se confrontó consigo mismo y al año siguiente se sancionó la ley de votouniversal, secreto y obligatorio, que fue la reforma política más importante realizada en los dossiglos de historia argentina.


¿Cuáles son las asignaturas pendientes de hoy y cuáles las medidas para resolverlas?
La situación quizá parezca a la inversa que un siglo atrás. Con virtudes y defectos,Argentina está viviendo el período democrático más prolongado desde la sanción de dicha ley.
Las asignaturas pendientes parecen estar más bien en el ámbito económico y social, donde unsiglo atrás se podían mostrar los éxitos.
Buscar el consenso para definir qué hay que hacer y cómo hacerlo, quizá sea el desafío queel Bicentenario deja para la dirigencia argentina en su conjunto.

*Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría .

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