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Quieren cazar más ballenas

Una advertencia para los científicos y turistas en Puerto Madryn. La Comisión Internacional de Caza de Ballenas (IWC, sus iniciales en inglés) prepara una máxima traición.

Quieren cazar más ballenas
24-08-2026 | 11:32

Una advertencia para los científicos y turistas en Puerto Madryn. La Comisión Internacional deCaza de Ballenas (IWC, sus iniciales en inglés) prepara una máxima traición. En su reunión en junioen Agadir, Marruecos, y como producto de contactos secretos, puede llegar a poner fin a lamoratoria internacional acordada en 1994, que redujo drásticamente la caza de ballenas. Ellevantamiento de la prohibición de la caza del magnífico mamífero ha sido reclamado en formainsistente por tres países, cazadores y consumidores, Japón, Noruega e Islandia, generosa oaccidentalmente apoyados por Estados Unidos. Los cambios permitirían la caza comercial en elSantuario Ballenero del Océano del Sur que creó la IWC. Eso incluye el Atlántico Sur. Gruposambientalistas consideran que sería una catástrofe, además de constituir un fracaso para losproyectos de conservación anunciados en la conferencia de medio ambiente en Copenhague endiciembre. La moratoria se preparó en 1982, producto de campañas por los “verdes” einterminables pasillos burocráticos. En 1986 se firmó el acuerdo de reducción a partir de 1994.Japón escapó a la prohibición calificando la matanza como “investigación científica”.Noruega e Islandia instalaron un sinfín de objeciones a un acuerdo, hasta lograr la aceptación desus anhelos. Los tres países liquidaron unos 30 mil ejemplares desde que se acordó la reducción decaza. Las cuotas país quedarían, pero los márgenes de caza permitida se incrementarían. Lacontrapartida a la reanudación de la caza sería un acuerdo de monitoreo de balleneros y un rastreode ADN de todas las ballenas muertas. Los países que más trabajaron para imponer la moratoriafueron Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido y, sorpresa, los EE.UU. En esos cuatro, matarballenas cuesta caro en votos. Pero Washington está obligada, por políticas históricas, a autorizarcierta caza para sus indígenas inuit, en Alaska. Japón amenazó trabar la franquicia estadounidensesi no se le permitía avanzar en la caza a Tokio. En los diálogos para junio, Nueva Zelanda apoya laampliación de la caza. Australia sigue en su oposición.

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