•LOS DESAFIOS DE LA HORA DEL DIALOGO

Radicalismo recargado

"El teorema de Cristina” podría enunciarse de la siguiente manera: el crecimiento de la Presidenta es directamente proporcional al aumento de la distancia con su marido. “El teorema de Margarita” se demuestra con una reacción genéticamente radical que la aleja de Elisa Carrió y la acerca, de la mano de Julio Cobos, a la matriz de su viejo partido.

Radicalismo recargado
23-08-2026 | 03:17

El teorema de Cristina” podría enunciarse de la siguiente manera: el crecimiento de laPresidenta es directamente proporcional al aumento de la distancia con su marido.
“El teorema de Margarita” se demuestra con una reacción genéticamente radical quela aleja de Elisa Carrió y la acerca, de la mano de Julio Cobos, a la matriz de su viejo partido.
Son expresiones de un kirchnerismo unplugged (desconectado) que ya no tiene líder nicandidato presidencial y de un radicalismo reloaded (recargado) que empieza a articular su futuro.
La política tiene poco de trigonometría porque es subjetividad encuadrada. Su flexibilidad nopermite trazar leyes definitivas, pero está claro que los remezones del terremoto electoral quepadeció el kirchnerismo aceleraron su dinámica y están generando hechos políticos inéditos ysituaciones asombrosas. Los reacomodamientos hacen crujir viejas lealtades y aparecen rupturas (noinstitucionales, como planteó Néstor Kirchner para meter pánico) de alianzas entre dirigentes queprometen alumbrar nuevos liderazgos.


Nos venimos preguntando en forma recurrente si es posible el divorcio político de Néstor yCristina. ¿Hay alguna chance de que ella pueda gobernar con su impronta y liberarse de esa sociedadmatrimonial de intereses económicos monolítica? Parece casi imposible a la luz de la experienciahistórica. El siempre apareció como el jefe de la jefa de Estado y más aún después de que laampliación de las denuncias por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero los unificara ante laJusticia con las grandes sospechas que levanta el patrimonio del matrimonio.
Pero también es cierto que la reacción de ambos frente a la paliza de las urnas fue distinta.No está claro si esa división de roles fue acordada previamente entre ellos pero en la prácticatodas las intervenciones de Néstor Kirchner fueron empujadas por la negación y la venganza.Cumpliendo su parte del teorema, cada vez que se acercó a Cristina con sus apariciones públicas ocon decisiones donde se notó su mano, debilitó sus posibilidades y erosionó la investidurapresidencial.


Su irrupción en territorio chubutense y la resistencia del gobernador Mario Das Nevesprodujeron un nivel de violencia virtual, real, verbal y latente muy preocupante. Virtual, porqueKirchner fue a provocar como un barrabrava al medio de la tribuna visitante. Se reunió con losenemigos de Das Neves y les ofreció obras públicas para consolidar a los opositores provinciales.Fue una forma de “hacer tronar el escarmiento” ante los traidores, tal como pidió LuisD’Elía esta semana y Mario Ishii después de los comicios. Real, porque hubo insultos,miniescraches y pinchaduras de gomas de la 4x4 que trasladaba a Kirchner que fueron respuestas alas fajas con la leyenda “ladrón” que les habían colocado a los afiches presidencialesde Mario Das Neves en Capital. El gobernador responsabilizó por eso a Guillermo Moreno y Rudy UlloaIgor, que integran, según dijo, un “grupo de tareas”. Uno de los acompañantes deKirchner en el Tango 10 fue precisamente Rudy. Casi fue una pelea cuerpo a cuerpo entre Kirchner yDas Neves. Faltó que se mojaran la oreja y se retaran a duelo. Das Neves dijo que Kirchner es“un hipócrita y un depredador”. Néstor aprovechó para plantear que ni Mauricio Macri niFrancisco de Narváez tienen lugar en ese partido porque son neoliberales y de derecha, y volvió acolocarse en el lugar de víctima de “la vieja política”. Los intendentes bonaerensesardieron de bronca, exhibieron las cifras de sus triunfos por encima de Kirchner y dieron vuelta suteoría: “El fue víctima de su propia ceguera y fue victimario de las posibilidades deljusticialismo, al que condujo a la peor derrota de la historia”.


Esa fue la señal de largada para que Daniel Scioli y Alberto Balestrini tomaran ladeterminación de volver a la metodología duhaldista y atrincherarse en la provincia. En algunashoras, el gobernador se despedirá de la conducción heredada del justicialismo a nivel nacional y lodejará a la deriva hasta que se hagan cargo los gobernadores ganadores, renovará sus alianzas yequipo de colaboradores con intendentes y le atenderá cada vez menos el teléfono a Néstor.
Impresiona ver la diversidad de las últimas imágenes del naufragio kirchnerista. Duhaldehabía vaticinado que tenía fecha de vencimiento y De Narváez, que iba a costar mucho encontrarkirchneristas dentro de algunos meses.


Hoy aparece un Gobierno manso, con otro tono, replegándose en forma ordenada y cediendo enmuchos terrenos. Eso solo cambió el clima, abrió las puertas del diálogo civilizado y apuntaló lagobernabilidad. Floreció un ánimo constituyente antidestituyente. Bajó los deditos levantados quedictaban cátedra y la crispación autoritaria que multiplicaba odios. Y ocurrieron cosas impensableshace dos semanas: Cristina fue capaz de volver sobre sus pasos por una exigencia de GerardoMorales. Aníbal Fernández dejó de decir que Macri era un burro para convocarlo al diálogo comoprimer gobernador. Florencio Randazzo anunció que va a recibir a Felipe Solá, quien fue su mentorpese a que después se acusaron mutuamente de traidores. La Presidenta va a conversar cara a caracon Francisco de Narváez. La agenda parlamentaria hasta diciembre fue producto de sólidos acuerdosentre todos los bloques. Hay consenso para tratar los temas urgentes del campo y convocar a susrepresentantes al Consejo Económico y Social, y una larga lista de temas que eran intocables y queahora están abiertos al debate y las modificaciones.
Cristina lo hizo. Aunque sea parte de un plan urdido con Néstor sólo para ganar tiempo, laPresidenta hizo lo que correspondía, lo que demandaron las urnas. Utilizó correctamente la bala deplata. No tiene capital político ni espacio para retroceder. Incluso muchos de los kirchneristasmás reflexivos y sensatos, como Agustín Rossi entre otros, se sienten mucho mejor defendiendo estosargumentos que siendo soldados ejecutores implacables de la mano de hierro de Néstor. Sería unatragedia institucional si el ex presidente, irritado por su síndrome de abstinencia, pateara eltablero como ya hizo en otras ocasiones.
Por ahora, aparece soportando la caída de su ilimitada autoestima. Mastica su bronca pero sebanca ver cómo muchas de sus verdades reveladas se van cayendo a pedazos. “Con los radicalesni siquiera hay que hablar”, decía. Tampoco hay que subestimar su poder de fuego y sucapacidad de daño. Allí están firmes sus guerreros, Julio de Vido (con tanto o más poder que AníbalFernández) o Guillermo Moreno (con tanto o más poder que Amado Boudou). Aquí vale detenerse ypreguntar. ¿Es verdad que Néstor le vetó un par de colaboradores y que no tan amado, Boudou,amenazó con renunciar? ¿Están ratificando a todos los morenistas en el INDEC para luego ofrecer uncambio de metodología en las mediciones pero monitoreados por la misma tropa? Algunos cristinistassugieren que le están elevando el precio a la cabeza de Guillermo Moreno para que Boudou se lacorte y eso fortalezca definitivamente su imagen. Ver para creer.

Los tiempos de Cobos

La figura de Julio César Cleto Cobos cada día ocupa más el centro del ring. Hace un año que setransformó en uno de los políticos más conocidos y de mejor imagen cuando en aquella madrugada detensión dramática, parlamentaria y televisiva fue el primero que se atrevió a decirle que no aKirchner. Esa tal vez haya sido su máxima contribución a la lucha contra el intento hegemónicohereditario de los K. Demostró que había vida después de Kirchner. Que se podía atender la propiaconciencia a los reclamos ciudadanos y mantener la dignidad. No se arrodilló ante una orden deKirchner y le hizo perder el invicto. Antes, sólo se habían atrevido Juan Carlos Blumberg en 2004(cuando aprovechó el clima de horror frente al asesinato de su hijo y representó la preocupaciónciudadana por la inseguridad) y monseñor Joaquín Piña en 2006, en Misiones (cuando enfrentó losintentos de eternizarse en el poder provincial del kirchnerismo). Fueron dos cachetazos queKirchner superó con paciencia, cierto ocultamiento y fuegos artificiales. Pero Blumberg y Piña erandos hombres ajenos a la política y de una fugacidad notable. En cambio, el “voto nopositivo” y la derrota parlamentaria de Kirchner fueron producidos por el político de mayorjerarquía institucional después de la Presidenta, por el principal aliado de la Concertación, y fueuna continuación a través de otros medios del triunfo en la calle que el campo había tenido con dosde las movilizaciones más masivas de la era del hielo K. Finalmente, aquel gesto audaz y definitivode Cobos abrió las puertas para el derrumbe electoral del kirchnerismo y el cambio de época.


Hoy Cobos tiene dos desafíos: estudiar con detenimiento si no llegó la hora de renunciar a lavicepresidencia y convertirse en el imán que atraiga a Margarita Stolbizer, a Ricardo López Murphyy a nuevos dirigentes jóvenes a la reconstruida Unión Cívica Radical. En el partido de Alem, igualque en el peronismo, siempre convivieron distintos matices internos que fueron desde la ortodoxiaeconómica hasta cierto anarquismo intransigente pasando por el alvearismo conservador. Durantemuchos años de la historia fue el partido de la clase media y expresó popularmente, también igualque el justicialismo, los vientos ideológicos preponderantes en cada tiempo y los humoresnacionales.


Es verdad que en las encuestas y en la calle la mayoría le pide a Cobos que se quede comovice. Hay cierta fantasía ciudadana que lo ve como una especie de reaseguro institucional paraevitar cualquier salvajada o que sirve como límite o dique de contención a las desmesuras de losKirchner. Pero los recursos tácticos tienen un tiempo de vida útil y cuando llegan a su límitepueden transformarse en un bumerán. Hay que tener olfato de estadista para descubrir el punto desaturación. Cobos dijo que va a renunciar en marzo de 2011 para presentarse a las eleccionesprimarias simultáneas y obligatorias (“y que nadie saque los pies del plato”, dijo) queteóricamente van a funcionar como resultado de la reforma política que en estos momentos está dandosus primeros pasos de diálogo. Otros creemos que su renuncia no pasará del mes de diciembre de esteaño. En ese momento, el bloque de sus diputados se va a subsumir en el de la Unión Cívica Radicalpara llegar a tener 43 bancas. Esa integración simbólica que se va a dar en el Congreso y con lagobernabilidad asegurada sería un ámbito a medida de la renuncia de Cobos.
Hasta ahora, su figura creció por los ataques de Néstor Kirchner y el ninguneo institucionalde Cristina. Eso lo colocó como la contracara de los Kirchner y le permitió mostrarse humilde ynegociador frente a la altanería y la cerrazón. Pero desde el momento en que un hombre suyo como eldiputado Daniel Katz entró a la Casa Rosada acompañado de Margarita Stolbizer para intercambiarideas con el ministro del interior, esa rigidez anti Cobos se quebró. Por lo tanto, parece que nohabrá más insultos kirchneristas que le permitan seguir creciendo. Su volumen como dirigente quequiere gobernar este país ahora lo tiene que demostrar reconstruyendo masiva y eficientemente supartido.


Margarita Stolbizer dejó sola y en evidencia a Elisa Carrió. De esos desencuentros es muydifícil volver. Nunca fueron amigas, pero lograron ayudarse mutuamente. Eso también se terminó. Laapuesta por encarnar juntas el espanto a Kirchner en las elecciones ya terminó y ahora sólo las unela honestidad intelectual, la rebeldía y la transparencia ética de cada una. ¿Stolbizer volverá alradicalismo con su partido GEN convertido en línea interna? Tal vez. No es fácil, porque ella estámuy dolida por el maltrato radical. Pero un lucido senador comentó por lo bajo que “está másdolida con el personalismo y el autoritarismo de Lilita”. Hay que esperar. Carrió debeinterpretar que el voto del 28 de junio premió su capacidad de construcción del Acuerdo Cívico ySocial y su coraje para denunciar la corrupción kirchnerista cuando nadie la denunciaba, perotambién castigó un estilo y un lenguaje irreductible que es lo único que la iguala con NéstorKirchner. Ambos tienen reclamos de su militancia para que escuchen más y construyan menosverticalmente sus partidos.
Aceptar el diálogo que tanto se reclamó no le hace perder credenciales opositoras. Y si elGobierno miente, como hizo en otras oportunidades, se daña a sí mismo y no al resto de ladirigencia que le abrió un nuevo crédito.
Por eso Cristina debe ser más Fernández que Kirchner. Por lo menos hasta 2011. Porque suactuación como presidenta mejora, y eso beneficia a todos los argentinos, empezando por su propiogobierno.

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