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Radovan Karadzik: crimen y castigo

El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia reactivó la causa contra el líder serbobosnio, acusado de impulsar una “limpieza étnica” en los Balcanes.

Radovan Karadzik: crimen y castigo
24-08-2026 | 11:35

Ahora es una versión “adulto mayor” de Rod Stewart: una mata de pelo blanco sobre lafrente y el traje color azul espiritual, la camisa pálida y la corbata con motivos redundantes; enjulio de 2008 parecía Charles Manson en la famosa fotografía “Mirándose a sí mismo”: labarba categórica, el pelo recogido en un rodete sobre la coronilla, vestido de negro y con unsombrero panamá entre sus dedos.

Ahora ha asumido su propia defensa en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia(TPIY), donde afronta once cargos por crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio debido asu implicación en el asedio durante cuatro años de Sarajevo, que dejó 10 mil civiles muertos, y enla masacre de Srebrenica, que causó la muerte de más de 7 mil musulmanes bosnios; en abril de 1992se puso al frente de la fuerza militar serbia de Bosnia, inició una ofensiva contra objetivoscroatas y musulmanes y postuló el fundamentalismo y la limpieza étnicos, bajo el lema “Lasfronteras culturales están dibujadas con sangre”.

El ex líder serbobosnio Radovan Karadzik ha vuelto a ser Radovan Karadzik, nacido en Petnjica,Yugoslavia, el licenciado en Psiquiatría que en agosto de 1993 obtuvo el premio literario másprestigioso de Montenegro (Risto Ratkovic) por El invitado eslavo, un libro de poemas, elpresidente de la República Srpska entre 1992 y 1996 que acuñó la frase “Los serbios puedenvivir sin pan pero no sin Estado”. Durante muchos años, desde 1995 hasta el 18 de julio de2008, estuvo prófugo, y cuando fue detenido se llamaba Dragan David Dabi y ejercía la medicinaalternativa en una clínica de las afueras de Belgrado llamada Cuantum de Energía Humana.

Tras su captura, fue trasladado a la prisión del TPIY, ubicada en Scheveningen, a un par dekilómetros de la Corte en La Haya, alguna vez una prisión alemana de trabajo empleada para encerrara los miembros de la resistencia contra el régimen nazi. En cuatro pisos con doce celdas de 15metros cuadrados cada una, patrullados por guardias de Naciones Unidas, conviven 37 detenidos porla Guerra de los Balcanes, entre los cuales sólo hay una mujer, la ex presidenta serbobosniaBiljana Plavsic. Cuando el 25 de mayo de 1993, en cumplimiento de la Resolución 827 del Consejo deSeguridad de la Organización de las Naciones Unidas, se creó el “Tribunal internacional parael enjuiciamiento de los presuntos responsables de las violaciones graves del derecho humanitariointernacional cometidas en el territorio de la ex Yugoslavia desde 1991” (nombre oficial delTPIY), su presupuesto era de 276 mil dólares; en 2003 ascendió a 223,2 millones de dólares.

Schveningen, donde estuvo alojado hasta su muerte el ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic,es apodada con sorna el hotel “La Haya-Hilton”, debido a que sus celdas se parecen mása una residencia universitaria que a una cárcel. Además de ordenador (sin conexión con Internetexcepto para Karadzik, que se representa a sí mismo en el juicio), las unidades tienen ducha, W.C.,cafetera, biblioteca individual, radio y televisión satelital. A pesar de que serbios, croatas ymusulmanes se destriparon antaño por ser lo que son, ahora conviven armoniosamente y comparten elgimnasio, la biblioteca general, el patio externo y el shopping penitenciario. Para las plegariasexiste un espacio religioso. Está permitido llamar por teléfono al exterior (a familiares por sieteminutos diarios), mantener visitas de contacto, pintar, ejecutar piano y guitarra y cocinarse. Delcuerpo y del alma se ocupan médicos, psiquiatras y masajistas. El tiempo innecesario de detenciónsin juicio y sin condena fue una de las principales preocupaciones de la ex fiscal en jefe delTribunal, la suiza Carla del Ponte, hoy embajadora de su país en la República Argentina.

El proceso de Radovan Karadzik comenzó el 26 de octubre de 2009. El acusado renunció al derechoa un abogado y exigió más tiempo para preparar su propia causa, en razón de lo cual el juicio sesuspendió para reanudarse el 1° de marzo de 2010. Karadzik, quien no tiene apuro por abreviar lostiempos que acongojaban a Del Ponte, argumenta que es inocente de los cargos que se le imputan:“Nuestra nación y su causa eran justas y santas”, dijo. Sin negar explícitamente loshechos, culpó a la guerra en sí misma, a una “conspiración” de la que la prensa tomóparte y también a los bosnios musulmanes.

El martes 13 de abril, y tras un retraso de seis semanas, la fiscalía llamó a su primer testigo,Ahmet Zulic, que habló sobre su detención en el campamento de prisioneros de Manjaca y de lasmuertes producidas en el noroeste de Bosnia, en la zona de la localidad en la que nació, SanskiMost, además del bombardeo al mercado de Markale, en Sarajevo. Zulic inauguró sus detenciones enjunio de 1992, dentro de un garaje de cemento, donde le fracturaron a golpes vértebras y costillas.El traslado al campamento transitorio se hacía en un camión cerrado, con el aire lleno de humo delcaño de escape.

La inexperiencia judicial de Karadzik lo hizo tropezar en el careo con testigos, instancia queel acusado optó por utilizar para seguir con su discurso de justificación de la ofensiva serbiacomo defensa ante “un complot musulmán destinado a convertir Bosnia en una repúblicaislámica”. El jueves 16 de abril, el bosnio Sulejman Crncalo –cuya mujer murió en elataque a Sarajevo– le lanzó: “¿Por qué me pregunta sobre asuntos que no tienen nada quever conmigo?”. El juez O-Gon Kwon y el fiscal Alan Tieger reprendieron al acusado por noceñirse a las reglas.

El 31 de marzo pasado el Parlamento de Serbia aprobó una resolución histórica en la que ofrecióuna disculpa por la masacre de Srebrenica de 1995. La coalición oficialista, pro occidental, logróaprobar la resolución con una mayoría de 127 diputados sobre 250, de los cuales sólo 173 estuvieronpresentes. El gobernante Partido Democrático desea sumarse a la Unión Europea. La legisladoraoficialista Nada Kolundžija sostuvo que la condena “le quitará la carga a lasgeneraciones futuras”. Velimir Ilic, diputado de una oposición que describe el texto como“humillante” para Serbia, se pregunta por qué poner una marca indeleble sobre lasgeneraciones venideras.

Mientras lo mejor de la condición humana trata de imponer en La Haya su visión de los excesosterrenales, los motivos de esos excesos no cierran y sangran todavía.

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