•OPTIMISMO ECONOMICO

Rebote y sustentabilidad

Cabe preguntar si el “rebote” que se perfila en la economía argentina, interactuante con el que asoma a nivel mundial, puede ganar en sustentabilidad y en proyección temporal. Es el tópico del “repechaje con acople”, al que aludimos desde hace tiempo.

23-08-2026 | 20:21

Cabe preguntar si el “rebote” que se perfila en la economía argentina, interactuantecon el que asoma a nivel mundial, puede ganar en sustentabilidad y en proyección temporal. Es eltópico del “repechaje con acople”, al que aludimos desde hace tiempo.
No se aspiraría a una versión de máxima, sino a una intermedia, atendible. El modelocompetitivo productivo, asociado con el gran éxito de 2003(2002)-2007, se desdibujó y es difícilahora reponerlo en su máxima potencia. Súmese el impacto de la crisis mundial, en momentos en queese modelo no estaba a pleno (aunque sus “residuos” moderaron los daños). Tampocoirrumpió aún una propuesta orgánica.
Sin embargo, es posible cierto optimismo. Desde ya, muy condicionado. Dios quiera que no sedé una fricción política y social paralizante. La precondición para esa versión intermedia o“segundo mejor”, sería reestablecer mínimamente la coordinación –bajo una ideaordenadora- de políticas macroeconómicas, visible hasta 2004, luego debilitada y casi esfumada apartir de 2007.
¿Cuáles serían los requisitos al respecto? Por un lado, confirmar la visión de que laeventual recurrencia al mercado de capitales mundial no conduce a un apalancamiento sistemático enel ahorro externo, cubriendo cualquier déficit fiscal en ascenso. Más aún, repuntando la economía,el criterio debería tender a reforzar algo el superávit primario nacional –así reza elpresupuesto-, con lo cual, las “urgencias” de tenor fiscal a nivel nacional (yprovincial) deberían condensarse en prioridades respetuosas de dicho criterio. Sería plausible,para empezar, atender a lo que cita el Banco Central: pagamos intereses con el superávit fiscal yusamos el mercado de capitales para refinanciar vencimientos de capital.
Lo dicho debería empalmar con un planteo general de sincronización en el comportamiento delas diversas políticas y variables. Por ejemplo, el tipo de cambio real, clave para el crecimientoverificado, presenta hoy un nivel nítidamente debilitado con relación a la estricta referencia prodesarrollo. Sin embargo, mejoró algo con respecto al nivel precrisis. En lo inmediato, el BancoCentral hace bien en sostener el dólar nominal. Pero, ¿cuál es la perspectiva?
La inflación importa mucho aquí. No deberíamos dejarla “a la buena de Dios”.Sería útil exponer una meta de inflación como indicador oficial veraz, que “mostrara”,aunque gradualísticamente, una cierta caída respecto de la inflación efectiva. ¿Para qué sirve unamención “optimista” de inflación –vgr, el 6% del presupuesto- que nadie cree?Claro: sin restituir rápido y en serio la credibilidad del Indec, estamos complicados. Por cierto,contar con una meta de inflación oficial exige explicitar las políticas dirigidas a su consecución,quizás, computando un rango acotado. Los valores de las distintas variables deberían tender aconverger a esa referencia.
Lo ya señalado en materia fiscal y de deuda constituiría un primer pilar. Salarios, precios ytarifas deberían “bascular”, dentro de cierta gama sobria, en torno a la referenciaclave citada. Por eso, es tan relevante la coordinación activa entre Economía y el Banco Central,remitiéndose las demás áreas a aquélla.
Con un enfoque dosificado pero claro de ordenación fiscal, sin facilismo respecto de ladeuda, más la política de ingresos citada, es operable una administración cambiaria que tienda apreservar el nivel competitivo presente (no es el mejor, pero es aún aprovechable). Dañaría perdermás paridad. Ya bastante pagaremos amargamente este punto en materia de desempeño del empleo.
En un marco como el descripto, el manejo de las tasas de interés por parte del Banco Centralno debería enfrentar sobresaltos (ni caer en fuertes bicicletas financieras), a la vez que cabríacontar con una monetización interesante. Por supuesto, hay recias asignaturas más puntuales: elnuevo régimen de las ART, el crédito a la inversión y cosas así.
De todas formas, existen chances –estrechas: el corredor es “angosto”- paraque el rebote decante en sustentabilidad y en perspectiva inversora. Vale hacer el esfuerzo.

*Economista.

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