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Reflexiones sobre la elección de mañana

El debate de la semana pasada en el programa A dos voces sorprendió a casi todos por la pobreza de propuestas y la débil argumentación demostrada por los candidatos de la Ciudad de Buenos Aires. Los más flojos fueron los liberales Michetti y Prat-Gay. La ex vicejefa no tiene preparación para discutir política.

22-08-2026 | 23:58

El debate de la semana pasada en el programa A dos voces sorprendió a casi todos por la pobrezade propuestas y la débil argumentación demostrada por los candidatos de la Ciudad de Buenos Aires.Los más flojos fueron los liberales Michetti y Prat-Gay. La ex vicejefa no tiene preparación paradiscutir política. No basta con la buena onda. No tuvo respuesta ante el escándalo que significacumplir con el 100% de las pautas presupuestarias para el bacheo de las calles, y la gravísimasubejecución del plan de salud pública que apenas supera el 50%. Nada pudo argumentar ante laimagen de una nueva UCD vestida de PRO más interesada en la decoración vial que en los cuerpos delos “vecinos” pobres.
El candidato de la Coalición Cívica no conoce el terreno que pisa. Se lo ve mejor en unareunión del consejo de administración de alguna corporación que en los debates mediáticos.
Prat-Gay no tiene la mínima dosis de agresividad que exige la contienda política. Imaginemosa un economista o político convencido de las leyes del mercado debatiendo con la izquierda sobre larelación con el FMI o de la necesidad de bajar impuestos al trabajo; no se mostraría tandesconcertado como el desprevenido candidato. Prat-Gay no supo qué decirle a Heller cuando mostrabacartelitos de Clarín que titulaban su deseo de reingresar al organismo financiero.


Heller lo denunciaba como agente imperial por haber pertenecido a la Banca Morgan. Eleconomista ni sabe ni se le habría ocurrido replicar que es peor haber apoyado a Videla como lohizo el partido de Heller para beneficiar el exitoso intercambio comercial que programaba Martinezde Hoz con la URSS. Ese tipo de chicanas y buchoneos –que antes los empleaba la extremaderecha para descubrir y perseguir “subversivos”– se adecuan mejor a la izquierdasectaria.
Los dos candidatos de la izquierda se desempeñaron mejor. Están habituados a la discusiónideológica y al devaneo discursivo. Un comunista como Heller y un peronista histórico como Solanasentienden la política como un arte polémico. Conocen el tono de la lucha de facciones y el delvocinglerío del estado de asamblea.
Solanas quiere un Estado moderno administrado por los trabajadores. Pero su pensamientoremite a un país que no existe. Es un exponente puro del idealismo peronista. Hay un platonismoperonista. Evoca una Idea que nunca se hizo realidad por la supuesta traición de todos losgobiernos. En su alegoría, un sol llamado Perón brilla fuera de la Caverna de Platón en la quevivimos nosotros confundidos por las sombras neoliberales.


La escena estaría mejor filmada por Favio que por Solanas, que delira cifras y se apoya en laideología espontánea de los argentinos: el caudillismo popular que oficia de dignidad nacional.Algunas de sus denuncias deberían investigarse con seriedad; en ese sentido tiene un talentodenunciativo comparable al de Lilita, con quien además coincide en una misma voluntad utópica, laque remite al Estado junto al pueblo y su Jefe, o a una sociedad civil unida por un contrato moral.
Elisa Carrió estuvo el otro día en el programa televisivo conducido por Alfredo Leuco. Es lamás culta de los candidatos. Habló de la pobreza de lenguaje en la discusión política acotada a unvocabulario que se hace consigna, y, no es para sorprenderse, de un pensamiento de consignas alfanatismo hay poco trecho.
Luego dijo que los partidos políticos tradicionales no tienen la flexibilidad que exigenuestra época. Citó a autores que analizan estas estructuras partidarias nacidas en el siglo XIXcomo formadoras de oligarquías. Esta calcificación dirigencial la transmiten a la sociedad.
Remitió al ejemplo de la Coalición Cívica en la que un espacio en red conecta partidospolíticos con la mesa de intelectuales y otras organizaciones. Sin embargo, tan buena teoría no secondice con su modo de dirigir grupos organizados ni con la pésima elección de sus cabezas de serieen las listas de la Capital.
Pero creo que lo que sucederá en la provincia de Santa Fe y en la provincia de Buenos Airestiene más importancia para el futuro del país que lo que puede acontecer en la Capital Federal.Scioli reconoció los méritos de Duhalde y Menem. No hace más que adelantar su próxima estrategiapolítica en vistas a sus ambiciones presidenciales. Intentará alejar a Duhalde de De Narváez yfundamentalmente de Macri, atraer al peronismo provincial dialogando con los Rodríguez Saá, yreconvertir la política de trincheras de un kirchnerismo debilitado con su exitosa pose de hombreamable dispuesto al diálogo y a la reconciliación entre los argentinos.


A esto le agregará un acercamiento obstaculizado por peripecias de campaña con la Mesa deEnlace. Pero lo más importante es que existe la posibilidad de que asuma como diputado paramantener su postura de hombre sencillo y sincero. De ser así hará lo mismo que Ruckauf con Solá yle dejará a Balestrini el paquete de déficit e inseguridad de la provincia.
Reutemann hará lo mismo con alguna diferencia de matices. No tiene pensamiento político salvoel que lo favorezca en la escena nacional. Vacilará, se desdecirá, se unirá y separará de quiensea, y durante unos años más estará en el Senado.
Los dos, Scioli y Reutemann, intentarán reestablecer el tejido justicialista urdido por elmenemismo del que provienen, con alianzas con el duhaldismo, para de este modo ofrecerse como unaalternativa de peso a los que hoy gobiernan.
Pero si el socialismo gana en Santa Fe y De Narváez triunfa en la región bonaerense, lasfichas del tablero cambian sin que se alteren necesariamente ni la mentalidad ni los proyectos.Respecto de De Narváez, una buena elección lo confrontará con Macri, e intentará hacer lo mismo queScioli y Reutemann. Mezclará más retórica de seguridad, más mercado y estructura justicialista.Nada nuevo en este sentido. Los tres podrían estar en la misma boleta.
Si el socialismo gana en Santa Fe, la figura de Binner crecerá en desmedro de la de Cobos,que por ahora aspira a liderar a la oposición. El problema es que Binner no se desvive por serpresidente. Tiene sus ambiciones y sus preocupaciones nacionales, claro, pero le importa más unavida pública que comenzó como director de un hospital, concejal rosarino, una trayectoria delabores en el servicio público que pretende completar con una gobernación que se inscriba en lamemoria de los santafesinos con la misma fuerza que sus dos intendencias de Rosario.
No tiene la menor intención de ser un nuevo jefe de una alianza que flota a la deriva sin unafuerza social de peso que lo sostenga, sin un acuerdo de organizaciones que compartan unaestrategia para el país con vistas a los próximos veinte años, y sin equipos sólidos que trabajenen una reforma del Estado que lo haga “amigable”, eficiente, y confiable.

*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).

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