Retrato del artista inconsistente

Firmada por Hernán Vanoli, la revista Ñ publicó hace un par de semanas una reseña de Historia íntima de una estafa, el libro de Gustavo Noriega sobre el Indec.

Retrato del artista inconsistente
24-08-2026 | 13:23

Firmada por Hernán Vanoli, la revista Ñ publicó hace un par de semanas una reseña de Historiaíntima de una estafa, el libro de Gustavo Noriega sobre el Indec. Como es la obra de un amigo, novoy a defenderla aquí salvo para consignar que se trata de una exposición precisa, documentada ycontundente de la destrucción de las estadísticas nacionales y de la agresión contra losintegrantes de una de las pocas burocracias virtuosas que el Estado argentino había logradomantener. Vanoli no lo niega, pero rebaja los obvios méritos del libro con acusaciones forzadas devaguedad y sensacionalismo, y con la absurda exigencia de que el autor se pregunte –en elcontexto de un libro periodístico– por “la articulación del sistema universitarionacional y de la investigación científica con las necesidades populares en las dependenciasestatales”.
El disparate culmina en la sugerencia de que la adulteración de los indicadores es “laúnica política de Estado efectiva para controlar la suba de precios estimulada por las patronales yla especulación financiera”, afirmación que resulta frontalmente contradictoria con laprimera frase del mismo artículo, en donde se califica el episodio del Indec como “un casoincomprensible de torpeza administrativa e impericia técnica”. Lo menos atingente de lacrítica, sin embargo, es la intención de mostrar que Noriega es un outsider del mundo intelectual yacadémico y que de allí derivan sus errores.

La reseña de Vanoli se publica también en el blog La maquiladora, pero con un agregado. El textoestá precedido por una caricatura que muestra a un personaje de larguísima nariz frente a unpizarrón, acompañada por la leyenda “El maestro Siruela Gustavo Noriega presentando su libroen la Feria”, un brulote que complacería seguramente a los barrabravas que irrumpieron en esapresentación. El dibujo está a tono con otras ilustraciones del blog (Chávez, Stalin, el ComandanteGonzalo) y, sobre todo, con la declaración de principios de la página, que se propone ser “uneslabón crítico de contrainsurgencia cultural” sin advertir (o advirtiéndolo) que lamilitancia de izquierda se suele proponer como un foco de rebelión más que de contrainsurgencia,palabra históricamente asociada a la OAS, a la CIA y a las dictaduras militares. De todos modos,este delicioso furcio (o esta deliciosa declaración de intenciones policíacas) y el carácterprovocativo e impune del blog en general contrastan con la atmósfera de respetabilidad que rodea almismo texto publicado en un suplemento cultural del establishment.
En estos días, Vanoli ha publicado también, con el apoyo del Fondo Metropolitano de laCultura, las Artes y las Ciencias del Ministerio de Cultura macrista, Varadero y Habanamaravillosa, un libro de relatos que lo muestran en otra faceta. Los cuentos están correctamenteescritos, largamente pulidos y se inscriben en un género que podría llamarse “costumbrismofantástico” ya que, por un lado, en cada uno de ellos, el mundo circundante presenta unaalteración que sugiere un devenir apocalíptico. Por el otro, si bien el narrador cambia de sexo, decondición social y de contexto, su conciencia, sus afectos y su ideología no dejan de ser las de unjoven pequeñoburgués contemporáneo y hastiado. Libro de taller literario (la escritura que fluyesin ripios, un tiempo sin sobresaltos, una primera persona cercana al lector, algún rasgo originalque permite distinguirlo de productos semejantes), Varadero... es la tercera cara del curiosoprisma que caracteriza las búsquedas de Vanoli: respetabilidad académica, fanatismo militante,profesionalismo narrativo. Tal vez estemos frente al artista del futuro: ofensivo con losadversarios, respetuoso con los poderes, irresponsable como ideólogo y convencional como escritor.Todo un paradigma.

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