El fantasma de José Ignacio Rucci sigue presente en la campaña electoral, tal vez pararecordarnos que él y tantas otras víctimas de nuestro violento pasado reciente no nos dejarán enpaz mientras no sepamos toda la verdad sobre sus muertes. Ese es el punto central del debate sobreRucci, más allá de los tonos, los énfasis, las palabras utilizadas, los rostros encrespados y losintereses particulares de cada uno de los protagonistas.
Ocurre que el peronismo disidente de la estratégica provincia de Buenos Aires, liderado por elempresario Francisco de Narváez, lleva como cuarta candidata a diputada a Claudia Rucci, la hijadel ex líder gremial que al momento del asesinato de su papá, el 25 de septiembre de 1973, tenía 9años y era una carita muy conocida porque actuaba en la novela Me llaman Gorrión.
La intención de De Narváez y sus aliados fue penetrar en los bastiones peronistas del GranBuenos Aires con la candidatura de la heredera de Rucci, un apellido que conserva una muy buenaimagen entre los discípulos de Juan Perón.
El kirchnerismo reaccionó con la nominación como tercera candidata a diputada de Nacha Guevara,que también es actriz y muy famosa: está interpretando a Evita con éxito e impacto popular. Además,posee una imagen progresista, aunque independiente, que le viene muy bien a los Kirchner.
La elección en Buenos Aires se ha vuelto tan importante para los Kirchner y para la oposiciónque en los últimos días hubo varios cruces mediáticos entre Claudia Rucci y el ministro de Justiciay Seguridad, Aníbal Fernández.
En uno de esos cruces, Fernández criticó a Claudia Rucci porque, aunque ahora afirma que supadre fue muerto por Montoneros, en 1999 cobró con su mamá y su hermano una indemnización de unos250 mil pesos/dólares debido a que el atentado fue incluido en la Ley 24.411, promulgada por CarlosMenem el 3 de enero de 1995, que estableció una indemnización para los parientes de personasdesaparecidas o asesinadas por “el accionar de las fuerzas armadas, de seguridad, o decualquier grupo paramilitar” durante la dictadura militar.
Claudia Rucci replicó que hace 10 años nadie sabía quién había matado a su padre, ni siquiera laJusticia, pero que ahora, luego de la aparición de mi libro Operación Traviata, ¿quién mató aRucci?, estaba convencida de que su padre había sido asesinado por un grupo montonero, que podríahaber contado incluso con el respaldo de algunos funcionarios del aparato estatal. Y que laJusticia, que reabrió la investigación archivada desde hacía casi 20 años, tendrá la últimapalabra.
En realidad, tanto el ministro como la candidata parecen tener razón. Como explico en la página15 de ese libro, los funcionarios del gobierno de Menem elaboraron un dictamen a medida, acorde conla decisión política de pagarles a los Rucci una indemnización por la muerte del ex secretariogeneral de la CGT. Estuvo basado en otro dictamen, del procurador general del Tesoro, que acababade estirar los plazos de la Ley 24.411 para abarcar también a las víctimas de la Triple A albeneficiar a los herederos del diputado peronista de izquierda Rodolfo Ortega Peña, asesinado el 31de julio de 1974, durante el gobierno de Isabel Perón.
Según el dictamen sobre la muerte de Rucci, del análisis de la investigación judicial sobre elasesinato “surgiría con mayor fuerza la posible autoría de la denominada Triple A” o de“una organización de tipo militar” que contó con “la suficiente cobertura delaparato estatal, sin el cual habría sido imposible perpetrar el atentado”.
Pero en aquel momento, la Triple A todavía no existía: recién se presentaría en sociedad dosmeses después con el atentado contra el senador radical Hipólito Solari Yrigoyen. Es decir, tras elterrible enojo de Perón por la muerte de su leal Rucci.
Más allá de eso, si la Justicia llega a la conclusión de que los autores fueron montoneros quecontaron con algún respaldo en el aparato estatal, la onda expansiva de ese descubrimiento, porahora sólo una hipótesis, sería tan amplia que volvería irrelevante esta discusión: entrarían atallar otros asuntos y otros reclamos, más pesados aún.
*Editor jefe del diario PERFIL.




