•COMO EN LOS DIAS DE ALFONSIN, ESTUDIANTES Y ARGENTINOS PELEAN EL TITULO

Se mueven, ¡están vivos!

Uno se tienta, cómo no. La verdad, me encantaría detenerme, una vez más, en el desopilante derrotero que protagoniza nuestra Armada Brancaleone en cruzada hacia tierra santa sudafricana.

Se mueven, ¡están vivos!
24-08-2026 | 12:27

Look! It’s moving… It’s alive. It’s alive. It’s alive,it’s moving, it’s alive, it’s alive, it’s alive, it’salive!”

Colin Clive, en el papel de Henry Frankenstein, en “Frankenstein” (1931),dirigida por James Whale.

Uno se tienta, cómo no. La verdad, me encantaría detenerme, una vez más, en el desopilantederrotero que protagoniza nuestra Armada Brancaleone en cruzada hacia tierra santa sudafricana. Conel Dios Pagano y sus fieles, el Doctor Balbuceante, el Macrocéfalo Prohibido, El Papa de Viamonte yJunior, su niño rico con tristeza, todos peleados y en guerra por el Santo Grial, la gloria oDevoto. Son irresistibles.

¿Qué pasó con ese partido en Dubai? ¿Por qué se suspendió? ¿Qué cosa tan importante perdió el DTpor no jugarlo? ¿Entrenamiento? ¿Convivencia? ¿Ensayos tácticos? ¿Musculación? ¿Meriendas con lavajilla de oro del jeque? ¿Prestigio futbolero o divisa? ¿Dólares o euros, en baja por culpa de losgriegos? ¿Quién acercó a esa empresa olvidadiza que no deposita sus dineros a tiempo? ¿PisaráHumbertito –tal cual lo enseñara Bilardo en memorable clínica desde su banquillosevillano– a quien hable mal de su Santo Padre? ¿Fue por cábala o por sensibilidad social ladura contienda contra Haití, en Cutral Co?

Pero no, colegas. Mejor esperar. Ya habrá tiempo en junio, cuando empiece el Mundial y la monedagire en el aire, brillante y caprichosa, con su cara… y su cruz.

Este es el momento de Estudiantes y Argentinos. Pero antes de meternos en el presente, hagamosun poco de historia. No está tan mal, eso. Como nos dice Borges en El otro, “… al fin yal cabo, al recordarse, no hay persona que no se encuentre consigo misma”. Capo, Georgie.

En los primeros años de Alfonsín, con militares presos, mucha ilusión y proyectos que despuésresultarían utópicos, era la clase media futbolera la que se imponía. Ferro, Estudiantes yArgentinos Juniors, y después Central y Newell’s. Ellos se llevaban los campeonatos, parahorror de mis colegas de El Gráfico que, pobres, ya no sabían con qué tapa ir.

Es notable cómo el paisaje político influye en el estilo de los equipos dominantes. El Huracánde Menotti, un fútbol de izquierdas –si tal cosa fuese posible– irrumpió, claro, en1973. Y el polémico pero exitoso Boca de Juan Carlos Lorenzo, un equipo que jugaba al límite de lopermitido y algo más, explotó en 1976, cuando aquí todo era plomo y sangre. En los años 90 fue lafiesta de los más ricos: River y Boca regresaron para ganarlo todo. Ramón Díaz, otro riojano enéxtasis, motivaba a sus jugadores con camionetas cuatro por cuatro y apostaba otra, más cara, conel sonriente Mauricio Macri. Todo cambió en 2001, el fin del mundo. Y fue el turno de Racing, elrey de las crisis, hecho bolsa y empresa, coronado en la semana trágica de los cinco presidentes.El espejo perfecto.

Hoy, creer o reventar, vuelven a ganar los más chicos, los postergados. La clase media, digamos,para no asustar a nadie. ¡Se mueven… están vivos! Argentinos Juniors, fundado a principiosdel siglo XX en una biblioteca anarquista y bautizado Mártires de Chicago, cambió su humildehistoria perdedora gracias a Maradona. Después de él llegaron los títulos, la Copa Libertadoras yla Intercontinental perdida por penales contra la Juventus de Platini en 1985, el partido queconsagró a su técnico actual, Claudio Borghi. No hace mucho escribí sobre este genio con tedio, tandistraído de la gloria. Un tipo que vive y dirige como supo jugar; libre, con frescura, estética ycreatividad. Que hoy hace magia y clona al Panza Videla en Ortigoza y al Pepe Castro en Chuco Sosa.El resto, con Calderón a la cabeza, duplica su virtud por puro contagio. Y ahora quieren dar lavuelta, qué no ni no.

Alejandro Sabella fue un jugador exquisito y hoy es un hombre serio, afable, de pocas palabras.En River sufrió, como tantos, la omnipresencia del Beto Alonso, el dueño de la 10, y tuvo queemigrar. Pasó por Inglaterra y en 1983, oh sorpresa, volvió al país para explotar en… ¡unequipo de Bilardo! El medio campo que compartió con Trobbiani, Russo y Ponce sólo podía competircon otro brillante cuarteto de cuerdas, el de Independiente: Giusti, Marangoni, Burruchaga &Bochini. Wow. Colaborador de Passarella durante años, Sabella debutó a lo grande como técnico. Ganóla Libertadores y ahora puede romper un mito impuesto: imposible pelear Copa y torneo local.

Confieso mi debilidad por Estudiantes. Tienen un club bárbaro, a Verón, que es líder, crack,símbolo y bastante más, y un equipo sin fisuras donde todos entran y rinden a pleno. Pero tambiéndebo admitir que grité los últimos goles de Argentinos como hace tiempo no lo hacía, solo, en casay frente al televisor; esas situaciones absurdas que provoca este juego de locos.

Brindaré por el que gane. Y me entristeceré por el que quede en el camino. Una pena estacompetencia, ¿no? Digo, porque cuando se trata de los buenos, gente rara que no abunda, lo idealsería que jueguen para el mismo equipo, ¿no? En el fútbol, en la vida o en la política,compatriotas. No sé, quizá funcione, algún día, por qué no.

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