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Se prevén ateos saliendo del clóset

24-08-2026 | 17:01

Dios no creó el universo y el Big Bang fue la consecuencia inevitable de las leyes de la física.Eso dice Stephen Hawking en un nuevo libro, The Grand Design, que escribió junto al físicoestadounidense Leonard Mlodinow. Según los extractos del libro publicados el jueves pasado por elperiódico británico The Times, Hawking –un hereje old school, es decir, un científico coninspiración de literato– dice que una nueva serie de teorías vuelve totalmente superfluopensar en la existencia de un creador del universo.

“Dado que existe una ley como la de la gravedad, el universo pudo y se creó de la nada. Lacreación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe eluniverso, de que existamos”, escribe Hawking. Y añade: “No es necesario invocar a Dioscomo el que encendió la mecha y creó el universo”.

Según sus comentarios todo parece indicar que Hawking tomó distancia de sus anteriores puntos devista sobre religión, algunos de los cuales expuso en el libro que lo lanzó al estrellato, Historiadel tiempo y en tres libros sucesivos, Agujeros negros y pequeños universos y otros ensayos, Eluniverso en una cáscara de nuez y Breve historia del tiempo. Entonces, más cauto, se limitaba adecir que las leyes de la física simplemente demostraban que no era necesario creer que Dios habíaintervenido en el Big Bang.

En Breve historia del tiempo escribió: “Si descubriéramos una teoría completa, sería eltriunfo final de la razón humana, porque así conoceríamos la mente de Dios”.

Ahora, en The Grand Design, señala que el descubrimiento en 1992 de un planeta que orbitaba otraestrella distinta al Sol ayuda a replantearse el punto de vista del padre de la física, IsaacNewton, respecto a que el universo no podría haber surgido del caos sino que fue creado porDios.

“Eso convierte a las coincidencias de nuestras condiciones planetarias –un Solúnico, la afortunada combinación de la distancia Tierra-Sol y la masa solar–, en unaevidencia bastante menos destacable y bastante menos convincente de que la Tierra fue diseñadacuidadosamente sólo para agradarnos a los seres humanos”, escribe.

Buenas noticias entonces. Los que predicamos el ateísmo nos sentimos conformes. A diferencia delos devotos de cualquier especie, los ateos no odiamos a nadie, no perseguimos a nadie y nosentimos celos por nadie; y dado que no tenemos una buena opinión de nosotros mismos ni de laespecie humana en general, y sabemos que la vida no vale gran cosa, despreciamos la muerte, y laeternidad no constituye para nosotros motivo de preocupación. De modo que a partir de estasafirmación de Hawking esperamos engrosar notablemente nuestra filas.

Un ateo, para ser ateo, necesita de una fuerza que es muy difícil de encontrar en la especiehumana, y es la razón por la que en comparación hay tan pocos ateos. Lo que Hawking viene adecirnos es en definitiva lo que todos los ateos sospechábamos desde un principio, esto es, queestamos solos en el universo, en el país, en la ciudad, en el barrio y en la calle.

No deja de ser un motivo de felicidad.

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