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¿Se viene la pejota?

Nadie sabe bien cómo será el proyecto de ley de reforma política pero es probable que se trate de otra legislación con nombre y apellido y que salga –según se dice– “como por un tubo”.

¿Se viene la pejota?
23-08-2026 | 18:59

Nadie sabe bien cómo será el proyecto de ley de reforma política pero es probable que se tratede otra legislación con nombre y apellido y que salga –según se dice– “como porun tubo”. Así, como la de Audiovisuales entró a la historia de la picaresca parlamentariacomo la impracticable “Ley Clarín”, sospecho que ésta será la ley pejota, porque suinspirador, el Dr. Né$tor, tal como en la Audiovisual resignó el negocio del triple play de susamigos de Telecom con tal de reventar al desagradecido señor Magnetto, en cuanto a la reforma sedispondrá a renunciar a todo lo prescindible del proyecto con tal de preservar su utilidad paraquedarse con el control del Partido Justicialista. Aunque no es mi hábito, quizás por esta vez meequivoque. A esta altura –escribo esto el 27 de octubre– sólo han trascendidoconjeturas, pero por lo que he visto y oído en pasillos subalternos del Ejecutivo y en oficinas deastutos players económicos, todo lo que se ha dejado saber “confidencialmente” songlobos de ensayo para sondear el estado de ánimo –y tal vez los precios mayoristas yminoristas de los mercados de votos y editoriales de prensa– y poco tienen que ver con elproducto textual de la fuerza de tareas jurídicas y cientipolíticas convocadas para perfeccionar elboceto y no repetir los papelones que ensombrecieron y atenuaron la Ley Clarín. Pero hay tantasmanos en los papers que no es improbable que a partir de este mismo sábado 31 convenga repetir loque escribí el sábado 5 de septiembre: “Si yo fuese diputado de una cámara digna, rechazaríaeste proyecto por ofensivo a la dignidad parlamentaria, por mentiroso y tan mal redactado”.Pero yo podré ser un imputado –en cualquier sentido de la expresión– pero jamás serédiputado y, me temo que, por mi edad, nunca veré funcionando una cámara digna. Las internasabiertas que –tal vez con otros fines– propician Né$tor y Cri$tina son un medio paralibrar al electorado de la obligación de optar entre grupos de representantes abominables–testimoniales, borocotoses, ausentistas y vendedores de votos siempre elegidos por una mafiainterna– y sería un primer paso hacia la depuración y el que “se vayan todos”.Hoy no estoy en uno de mis días democráticos, pero, como siempre, cito de mi columna del pasado 4de julio: “En los pocos momentos del año en los que me siento democrático opino que lospartidos tienen derecho a presentar sus candidatos, siempre y cuando reúnan las condicionesformales para hacerlo y representen corrientes de opinión interna, pero que la población–afiliada o no– merece su derecho a inhabilitar a los que considereréprobos”.

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