En una frenética conferencia de prensa celebrada el miércoles pasado, Silvio Berlusconi dio susexplicaciones acerca de por qué la Justicia se negó a inscribir la lista de candidatos por laRegión del Lazio (donde se sitúa Roma) de su partido político Pueblo de la Libertad (PDL), de caraa los comicios regionales del 28 y 29 de marzo. Tras descerrajar a la platea horas, fechas, nombresy hechos, culpó de lo ocurrido a los jueces y a la oposición, los primeros porque “hanimpedido físicamente nuestra candidatura” y la segunda porque es “una izquierdasoviética, mezquina y antidemocrática”.
En el curso de un mitín en Roma al día siguiente, se explicó a sí mismo: en Milán, dijo,“los jueces no han controlado las listas de la izquierda”, y añadió –para adornarexquisitamente su pieza– que “llegado a un cierto punto sale a escena también unamagistrada que, fijate vos qué casualidad, tiene el retrato del ‘Che’ en un rincón desu despacho”. Detallista, Il Cavaliere. Aprovechó el auditorio para insistir en que lameneada reforma de la Justicia tendrá lugar después de los comicios regionales de finales demes.
El ya célebre entremés de la presentación de listas fuera de término, a falta de mejores razonesde su protagonista (quien –entre otras excusas– dijo que había ido hasta el bar azamparse un sandwich), ha sido reconstruido del modo siguiente: el delegado del PDL se ausentó paramodificar nombres sobre la hora de cierre, a espaldas de su compañero. Cuando volvió, discutió conmiembros del Partido Radical, que como se había vencido el plazo se tumbaron en el suelo paraimpedirle pasar. La sentida muerte de Vittorio De Sica lo privó de semejante retablo neorrealista.
Frente a los informadores, el miércoles, Berlusconi manifestó que los miembros de su partidono habían tenido ninguna culpa. También hizo otro anuncio: en un clima caldeado, y habida cuenta deque ayer se realizó una masiva manifestación convocada por el Partido Democrático, no era cuestiónde ser menos, por lo cual anunció la propia para el 20, a una semana de las elecciones.
Los hervores del invierno italiano se deben a que, tras otra polémica sesión senatorial, fueaprobada la ley del “Legítimo impedimento”, que había pasado por la Cámara de Diputadosel 3 de febrero pasado.
Según el gobierno italiano, esta ley es necesaria para el “sereno desarrollo de lasfunciones atribuidas por la Constitución y por las leyes” al primer ministro y a los miembrosde su gabinete. De acuerdo con el nuevo texto legal, los jueces están obligados a aplazar lacomparecencia ante sí de aquellos miembros del gobierno que se acojan a ella hasta por 18 mesesalegando problemas de agenda. La ley del “Legítimo impedimento” ve la luz después queel Tribunal Constitucional italiano fulminase el “lodo Alfano”(ley sancionada sobre unapropuesta del ministro de Justicia Angelino Alfano), una especie de escudo antijudicial hecho a latalla berlusconiana que le permitía eludir los estrados. Los jueces aseguraron por nueve votoscontra seis que era necesario hacer una ley constitucional y que ésta no lo era. En sus argumentosenfatizaron que se vulneraba el artículo 138 de la Constitución, que hace referencia a lainsoslayable modificación de una ley constitucional para que el “lodo Alfano” tuvieralegalidad. También violaba el artículo 3 de la Constitución italiana, que declara que todos lositalianos son iguales ante la ley. La defensa de Berlusconi había argüído que todos los italianosson iguales ante la ley, pero no ante su aplicación. Berlusconi, menos rebuscado, dijo que eltribunal era de izquierda y que la sentencia era política.
El “lodo Alfano” antes y la ley del “Legítimo impedimento” ahora,libraron y libran a Berlusconi de responder, entre otras cuestiones, por el caso del abogado inglésDavid Mills, condenado el pasado 17 de febrero a 4 años y 6 meses de cárcel por haber falseado laverdad a cambio de dinero en un juicio contra el actual primer ministro de Italia, y por lasobrefacturación en la compra de los derechos televisivos del fútbol por parte del grupo Mediaset,que él preside.
Precisamente, cuestiones como las mencionadas rondaban por la cabeza y por la lengua de RoccoCarlomagno, periodista autodenominado free lance, en la conferencia de prensa del miércoles pasado.Menudo, calvo y dueño de un perfil a escala (reducida) del rostro de Anthony Perkins en Psicosis,la película de Alfred Hitchcock, Carlomagno interrogó al premier sin esperar su turno en variasocasiones. “Usted es un villano, avergüéncese”, le lanzó Berlusconi, y luego pidió quelo echasen de la sala. No le pareció bastante: “Sé por qué usted está tan enojado: porquecada mañana, cuando se mira en el espejo, ya se le ha estropeado el día”.
Pero esa conferencia de prensa no había terminado aún. Mientras la candidata del PDL RenataPolverini (que si el Consejo de Estado rechaza la petición de su partido deberá presentarse a laselecciones sin lista de apoyo) miraba con ojos encandilados desde la tarima, el ministro deDefensa, Ignazio Benito La Russa, sentó a Carlomagno en su asiento de un manotazo de derecha,tildándolo de “maleducado”. Carlomagno no se quedó callado: “¡Y vos sos ungolpeador fascista!”, lanzó, en referencia a los años jóvenes del ministro, nacido en 1947,cuando en las manifestaciones de los 60 formaba parte de los pelotones de castigo a militantescomunistas.
Pier Luigi Bersani, secretario de la oposición progresista (Partido Democrático, Socialista yCatólico Popular), afirmó que “Berlusconi se comporta más como un agitador político que comojefe del país”, y calificó a su gobierno diciendo que no es un Ejecutivo “de acciónsino de confusión”. Los senadores del partido “Italia de los Valores” (delcentroizquierda, fundado por el ex juez Antonio Di Pietro) agitan ejemplares de la Constitución dela República y sus partidarios muestran carteles que dicen “Berlusconi: haceteprocesar”.
Desde sus impetuosos e hiperactivos 73 años, el primer ministro italiano ha reiterado quereformará la Justicia. Uno de los puntos consiste en la reducción del tiempo de los procesos: cadaescalón judicial no puede ir más allá de los 24 meses. De esta manera, en seis años prescribirácualquier delito que no haya sido juzgado. Lo que se dice el poder de la imaginación y laimaginación en el poder.







