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Setentismo y terrorismo islámico

Los feroces atentados que sufrimos en la Argentina contra la Embajada de Israel y contra la AMIA son imágenes tan fuertes que aparecen, frente al público, como la primera vinculación –incluso extraña– entre nuestro país y el terrorismo islámico.

22-08-2026 | 02:31

Los feroces atentados que sufrimos en la Argentina contra la Embajada de Israel y contra la AMIAson imágenes tan fuertes que aparecen, frente al público, como la primera vinculación–incluso extraña– entre nuestro país y el terrorismo islámico.
Sin embargo, no son muchos los que conocen –y menos los que recuerdan– que almenos una parte de los cuadros de la izquierda combatiente de los 70, en la Argentina, manteníaestrechos vínculos con las organizaciones más sanguinarias de lo que llegó a denominarse elmovimiento antisionista, en el mundo árabe y en sus proyecciones hacia Occidente.
En diciembre de 1973, la revista Militancia, codirigida por el actual secretario de DerechosHumanos, Eduardo Luis Duhalde, en una nota publicada bajo el inverosímil pseudónimo de“Manolo Revuelta”, tras hablar de la “política terrorista” del“ejército y el gobierno sionista”, ya elogiaba a una de las más crueles organizacionesdel extremismo islámico, como era Septiembre Negro.
“Comandos palestinos, especialmente la organización Septiembre Negro, tras la quemuchos han querido ver grupos de choque de Al Fatah, utilizan la acción directa en cualquier lugardel mundo con una contundente eficacia política”, dice Militancia en su número 29; einmediatamente agrega que “algunas de esas acciones se destacaron por su ejemplaridad eimpacto entre los pueblos árabes”.
El listado que la propia publicación ofrece de esas “acciones ejemplares” estáíntegramente compuesto por cruentos atentados contra víctimas e instalaciones civiles. Al final dela “honrosa” lista, Militancia expresa que “estas acciones, junto a muchas otraslogradas o fallidas, que serán invariablemente deformadas por la prensa internacional, contaránsiempre con la adhesión árabe, servirán para mantener vigilante la conciencia de las masas,afirmarán la independencia de la Resistencia frente a la contradictoria política de los gobiernosárabes y a los planes del imperialismo y el sionismo…”.
No llegó a citar, entre las “hazañas” de Septiembre Negro, porque todavía no sehabía producido, el secuestro del crucero italiano Achille Lauro, durante el cual la organizaciónasesinó a un anciano inválido, llamado Leon Klinghoffer, y lo arrojó al mar con su silla de ruedas,sólo por su condición de estadounidense y judío. Sin embargo, los conceptos de la publicación noson muy diferentes a los que otros emplean para justificar desde el asesinato de Klinghoffer hastael atentado contra las Torres Gemelas, como se ve en tantos de sus párrafos:
“Gracias al sionismo y a su influencia decisiva en los centros de poder económico einformativo –dice Militancia–, el gobierno norteamericano puede amenazar con unaintervención militar directa sin la oposición del pueblo americano…”
Militancia era un espacio de expresión de Montoneros y de otras organizaciones guerrilleras.
La acción de Montoneros en el Líbano, entre 1977 y 1979, fue relatada por el periodistaMarcelo Larraquy, la escritora Cristina Zuker –hermana de un joven desaparecido– y elex montonero Juan Gasparini, entre otros.
Los Montoneros habían formado una joint venture con la Organización para la LiberaciónPalestina y su rama militar Al Fatah.
La OLP aportaba los campos de entrenamiento, instructores militares y misiles. Encontraprestación, Montoneros instaló una fábrica de explosivos plásticos en el sur del Líbano.Larraquy agrega que la fábrica funcionaba bajo la dirección de un ingeniero químico argentino, conun doctorado en explosivos en el exterior.
Es obvio que si el pago de Montoneros eran los explosivos plásticos, estos productos ibandestinados al terrorismo islámico. ¿No sabía Montoneros cuál sería el destino de los explosivosplásticos, que no son para la guerra sino para la comisión de atentados terroristas contra víctimasciviles?
Los atentados contra víctimas civiles están incluidos –según las circunstancias–entre los crímenes de guerra y los delitos de lesa humanidad. Su logística no escapa a esacalificación.
*Abogado.

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