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Sexualidad y mercado

Cada año se comercializan alrededor de 14 mil nuevas películas pornográficas, o al menos este es uno de los datos oficiales de una industria que no se caracteriza por manejarse dentro de los cánones de la oficialidad.

22-08-2026 | 12:21

Cada año se comercializan alrededor de 14 mil nuevas películas pornográficas, o al menos este esuno de los datos oficiales de una industria que no se caracteriza por manejarse dentro de loscánones de la oficialidad. Según la revista especializada AVN, esto representa un negocio de, comomínimo, 3 billones de dólares al año, algo difícil de igualar. Pero, como casi todo, la pornografíafue modificada de manera radical por la difusión de Internet (cualquiera sabe que la palabra“sexo” y sus derivados son las más buscadas en la web, y que es difícil que eso cambiealguna vez). Con la banda ancha, el tráfico de fotografías y videos hicieron de las revistas paraadultos (y hasta de las filmaciones tradicionales) objetos arqueológicos, ya que las cámarasdigitales y el intercambio de información convierten a cada habitación en un set, y a cada parejaen potencial protagonista de una película. La costumbre (o la necesidad) de mostrarse siempreestuvo ahí: la diferencia es que hoy esa posibilidad está a un par de clicks de distancia. ¿Cómoafecta todo esto a la industria pornográfica? De distintas maneras. Pero una de las principalesconsecuencias es la especialización del cine para adultos, con géneros y subgéneros como elaltporn, el porno realidad, el amateur (los ideales del punk, el “do it yourself”,aplicado a la pornografía), el documental, o la nouvelle vague porno. Los protagonistas ya no debennecesariamente ser representaciones de ideales hegemónicos: hoy es más redituable que se parezcan aun compañero de trabajo, a un vecino, a cualquier persona que camina por la calle. El altporn, porejemplo, construye sus fetiches alrededor de mujeres y hombres jóvenes rapados o con rastas, quellevan piercings, tatuajes y zapatillas Converse. Como ya nadie ejerce el monopolio de lasimágenes, el mercado (que somos todos) provee, y ni siquiera hace falta salir de casa para accedera una oferta inabarcable de consumos sexuales.

En este contexto, y siguiendo el camino abierto en la década del 80 por Candida Royalle, ErikaHallquista (conocida como Erika Lust, Suecia, 1977) se convirtió en los últimos años en ladirectora de cine pornográfico femenino más importante de España. Lust estudió Ciencia Política enla Universidad de Lund, donde se especializó en feminismo, y vive en Barcelona, donde fundó suproductora. Hace un tiempo publicó el libro Porno para mujeres, un pequeño éxito de ventas que seráeditado en Italia, Alemania y los Estados Unidos. Pero: ¿qué es el porno femenino? ¿Puede existiruna pornografía feminista? Lust lo explica así: “Queremos que el cine para adultas nosmuestre mujeres reales y nos hable de su sexualidad, y no queremos que nos retraten como objetospasivos o víctimas, sino como sujetos activos, dando placer y recibiéndolo. La pornografía, comotoda expresión artística y cultural, tiene un discurso. Y todo aquello que tenga un discurso essusceptible de ser abordado desde una óptica feminista”. Porno para mujeres funciona como unmanifiesto, un manual y una pequeña enciclopedia sobre la historia del cine porno y sus másrecientes tendencias. Y como la confirmación de que en el sexo, como en el capitalismo, no puedenexistir las fronteras.


*Desde Barcelona.

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