Busco un libro corto para leer en la cama antes de dormir. Elijo el Diálogo sobre el poder y elacceso al poderoso, de Carl Schmitt. Schmitt (1888-1985), jurista, filósofo y político alemán,vivió casi cien años, participó del círculo político íntimo del gobierno de la república de Weimary, después de intentar frenar el ascenso de Adolf Hitler al poder, se plegó al nacionalsocialismo,de donde fue corrido más tarde por las SS. Luego de la derrota alemana en la Segunda Guerra, fuejuzgado en Nuremberg y estuvo preso unos pocos años. De ideas antiliberales, estudió la obra deThomas Hobbes y casi todo su pensamiento gira en torno del concepto de poder. Este pequeño libro,elaborado por el propio Schmitt para ser transmitido en forma de diálogo radial, fue descripto porél como “una especie de juego mental que gira en torno a la oposición entre el pensamientomoral y el dialéctico” y como “una prolongación de las reflexiones deNuremberg”.
Entonces: hay un supuesto estudiante que pregunta y del otro lado Schmitt, que responde. Leído amás de medio siglo de su aparición (fue publicado en 1954), los diálogos pueden sonar algosencillos, pero es sólo una primera impresión. Porque lo que impacta es pensarlo en contexto: estasíntesis teórica no sólo se demostró cierta con el tiempo sino que parece haber sido asimilada alpie de la letra por muchos gobiernos actuales. Schmitt comienza tratando de ver cuál es la fuentedel poder. Para eso, descarta tanto a la naturaleza (superada por el hombre) como a Dios (olvidadopor el hombre). “Nos queda una sola respuesta: el poder que un hombre ejerce sobre otroshombres proviene de los propios hombres”, dice. ¿Por qué debieran unos obedecer a los otros?Simple, por coerción: “La relación entre protección y obediencia sigue siendo la únicaexplicación para el poder”. Luego, el jurista asegura que el poder es una magnitud objetivacon reglas propias y que todo poder directo está sujeto a influencias indirectas. ¿Cuáles? Loscírculos que rodean al poder. Schmitt, claro, está hablando de él mismo cuando asegura:“Delante de cada espacio de poder directo se forma una antesala de influencias y poderesindirectos, un acceso al oído, un pasaje a la psique del poderoso”. Esta antesala estaríaformada por los cortesanos, los ministros, los confidentes: los que informan al soberano y en losque él confía. Así, el que decide también se hace, al mismo tiempo, dependiente. Como conclusión,Schmitt agrega: “No digo que el poder de los hombres sobre los hombres sea bueno. Tampoco quesea malo. Mucho menos digo que sea neutro. Sólo digo que es una realidad autónoma respecto detodos, incluso del poderoso”.
A veces, lo más interesante de un libro está en sus apéndices. En este caso, en el Posfacio deGerd Giesler, en el que cuenta la historia del diálogo, su confección y posterior publicación. DelDiálogo sobre el poder se imprimieron 3 mil ejemplares: en 1954 se vendieron 810; en 1955 unos 260;de 1956 a 1960, 330; y de 1961 a 1967, otros 265. “El resto fue destinado al reciclado en1969”, dice Giesler. Schmitt vendió 1.500 ejemplares en trece años, siendo uno de lospensadores más polémicos del siglo XX. Como se ve, si bien ha pasado mucha agua en la historia delmercado editorial, los libros nunca fueron un artículo de consumo masivo.




