•el proceso que se viene

Si hay cambios, que sean en serio y a fondo

24-08-2026 | 16:10

Hablar de Argentina-Irlanda a tres días de ocurrido es casi un atentado contra el sentido común.Está bien que los nuestros ganaron 1 a 0, pero hay varios motivos por los cuales el partido carecede importancia y no tiene ningún valor más que el estadístico.

Sin embargo, hay diferentes operaciones que atentan contra la sana idea de “esperar hastaoctubre y recién ahí pedirles proyectos a un grupo de entrenadores”. Con este partido, (ah,terminó 1 a 0, gol de Di María), más uno con España acá más otro con Brasil, existe la sensación,el rumor y hasta alguna declaración en ese sentido, de que si Argentina gana todo, el técnico seráSergio Batista. ¿Está mal que Checho termine siendo el entrenador? La respuesta tiene variasaristas. Lo que no tiene pies ni cabeza es el procedimiento: evaluar a un entrenador por tresamistosos y dejar de hacerlo con entrenadores que ponen la cabeza todos los domingos en las canchaargentinas es, lisa y llanamente, un (otro) disparate.

Batista tiene una muy favor y otra muy en contra para quedarse con el cargo: la positiva es lamedalla dorada obtenida en los JJ.OO. de Beijing y lo bien que hizo convivir a Riquelme y Messi. Lanegativa es que no pudo clasificar al Sub 20 en el Mundial de Egipto del año pasado. Argentina,como todo país de esta parte del mundo, tiene ventaja en esa categoría. Sus futbolistas de esa edadson profesionales consagrados, mientras que en países de Europa o África, por ejemplo, los pibescumplen el desarrollo más lentamente. Entonces, como sucedió en Canadá, Argentina presentó a Agüero–transferido al Atlético de Madrid en una fortuna– contra chicos de la reserva deequipos checos, por citar sólo un caso. O, como pasó en el Mundial Sub 20 de 2001 jugado en BuenosAires, el plantel que entonces dirigía Pekerman jugó la final con Ghana. Se impuso claramente, perohubo una diferencia sustancial entre ambos: los nuestros eran todos profesionales, mientras que delos africanos sólo dos habían debutado en la liga local. El resto eran todos de inferiores. Estadicotomía se profundiza con el paso del tiempo. Sin embargo, debimos ver por TV cómo Ghanaderrotaba por penales a Brasil. No entramos ni al hexagonal final del Sudamericano.

La idea no es “no quiero que Batista sea el entrenador”. Poco importa la opinión delperiodista en este caso, sino lo que la AFA haga para elegirlo, los parámetros que tome para ladecisión. Es un momento crítico de nuestro fútbol: sus estructuras están dañadas, no hay criteriosprogresistas, no hay caminos claros, no hay ideas que alienten a pensar en un cambio estructural defondo. Brasil, por ejemplo, quedó disconforme con Dunga. Entonces tomó el toro por la astas ycambió. Eligió un entrenador del país y trazó un plan que tiene como meta final el Mundial 2014. Escierto que no deberá jugar eliminatoria, pero no menos cierto es que jugará el Mundial en casa. Yya sabemos la presión a que serán sometidos para que se suban al lugar más alto del podio.

Sería tan injusto que Batista fuera el entrenador por ganar tres amistosos como no serlo porperderlos. Y más rematadamente injusto sería no ver y estudiar proyectos presentados por técnicosmuy capaces que tiene el fútbol nuestro de cada día. Técnicos muy capaces y con una trayectoria másrica que la de Checho. Si Batista llega, que sea porque presentó un plan de acá al Mundial y noporque Messi y Gago le hayan hecho el aguante o porque “es del ‘86” o porque“compatibiliza con Bilardo”. Sabella, Russo, Ramón Díaz, Bianchi, Gallego, Borghi yalguno más que puede estar escapándose de esta lista antojadiza y desordenada tienen la suficientetrayectoria para ser evaluados.

El problema es que quien quiera que llegue, tendrá que convivir con Bilardo y Grondona y esoya de por sí implica eliminaciones. Bianchi, por caso, no duraría ni un segundo. Entre lasintromisiones de Don Julio y la molesta ansiedad de Bilardo, se iría ante el primer cortocircuito.Gallego, otro tanto. Ramón Díaz podría bancárselo un poco más, pero precisaría de resultadosinmediato como para conseguir cierto plafond popular masivo. Sabella y Russo son cercanos a Bilardoy gozan de su respeto. El hoy DT de Racing fue su lugarteniente en el Estudiantes ‘82 yPachorra, uno de sus preferidos, obtuvo un rendimiento óptimo. Ambos fueron llevados a la Selecciónpor Bilardo, pero ninguno de los dos llegó al Mundial ‘86. Sabella quedó pronto fuera decarrera, Russo quedó afuera faltando poquito. El “5” que eligió Bilardo para la gestaen tierra azteca fue Batista.

Si algo no cambia pronto, repetiremos historias poco felices. La gestión Maradona entregó unmentiroso quinto puesto. Pero sabemos que los errores tácticos y estratégicos más una deficienteelección del plantel se hicieron evidentes en la goleada alemana del 3 de julio. Da la sensación(esto es muy pero muy personal) de que Batista –más allá de algunos pocos diferentesnombres– es una continuidad del ciclo anterior. La sensación se agiganta con la presencia deBilardo en la Dirección General de Selecciones Nacionales que aún no comenzó a ejercer, con lacercanía de Humbertito Grondona y, sobre todo, con la omnipresencia de Julio Grondona.

Pido disculpas por el escepticismo y ojalá dentro de tres meses tenga que desdecirme. Pero lasdeclaraciones de Messi y Gago más las declaraciones falsas de Bilardo a su regreso en Ezeiza más ladiaria postulación de Batista me hacen pensar en que estamos ante el más claro gatopardismo.Cambiar algo para que nada cambie.

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