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Siempre hay razones

El filósofo André Glucksman niega que la violencia de Israel en Gaza sea desproporcionada. “Si los adversarios se pusieran de acuerdo sobre sus medios, no serían adversarios”, arguye Glucksman, en lo que puede convertirse en el sofisma más burdo de los tantos sofismas burdos que en estos días intentan defender lo indefendible.

Siempre hay razones
21-08-2026 | 16:56

El filósofo André Glucksman niega que la violencia de Israel en Gaza sea desproporcionada.“Si los adversarios se pusieran de acuerdo sobre sus medios, no serían adversarios”,arguye Glucksman, en lo que puede convertirse en el sofisma más burdo de los tantos sofismas burdosque en estos días intentan defender lo indefendible. Siguiendo a Glucksman, Israel podría arrojaruna bomba atómica o torturar a todos los palestinos y nada habría que objetar a ese uso aberrantede la fuerza porque la razón (según el filósofo) asiste al gobierno israelí.
“Siempre hay razones para matar un hombre”, dice la célebre y trillada cita deCamus, y es cierto que la masacre de Gaza parece generar razones nuevas para justificar elasesinato, mientras que las razones para detener la invasión son escasas, monótonas, tautológicasincluso. Los mejores argumentos para condenar el exterminio son las imágenes, esos relatos de lamuerte y la devastación, cargados de gritos y de llanto: un discurso primitivo, carente de ingenioy de sofisticación.
Protestar aquí contra la masacre de Gaza parece redundante: no hay nada demasiado originalpara decir. Se trata apenas de sostener la verdad de esas imágenes, de oponerse a que la muerte deciviles inocentes se asiente en el rubro “daños colaterales”. Se trata de negarse aaceptar que los bombardeos a mezquitas, escuelas u hospitales se justifiquen porque allí “seocultaban terroristas”. O que cuando un niño vuela en pedazos, se culpe invariablemente a susmayores por usarlo de “escudo humano”. En definitiva, se trata de rechazar esasmúltiples razones de la muerte, de sumar una voz desde un espacio menor en un país remoto y que esavoz se sume a muchas otras en la apuesta porque la opinión internacional cambie el curso de losacontecimientos, como alguna vez determinó el final del Apartheid o el cese de las atrocidadescontra Sarajevo. Con enorme retardo, es cierto. Pero la catástrofe de Medio Oriente ya ha acumuladodemasiadas víctimas como para que el odio se siga realimentando gracias a nuestro silencio.

*Periodista y escritor.

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