Esta semana cumplí sesenta y nueve. Buen número: muy sugestivo de los proyectos nuestros de cadadía. Y buena edad. Ahora sí que se terminaron las ilusiones de cambiar y mejorar y empieza untiempo de mejor conciencia y más apegado a la propia verdad. ¿Soy capaz de reconocerlo? No creo: laexperiencia de tantos cumples llenos de buenos propósitos me indica que no. No será éste laexcepción.
Los lectores ejercitados en la Kabalah habrán notado que el párrafo anterior tiene sesenta ynueve palabras. Podría tener una más o una menos y no cambiará nada si sumase otro número. Estacasualidad puede volver a repetirse. El arte se impone al azar y elude la repetición salvo cuandoresulte imprescindible para significar algo. En efecto, el presente párrafo ha vuelto a ajustarse asesenta y nueve palabras.
Pasé mi vida contando sílabas. Hubo un momento en el que logré, en el curso de cualquierconversación, emitir en español frases coherentes de cinco, siete, doce y catorce sílabas y decualquiera de sus múltiplos con la condición de que se ajustasen a los patrones de acentuación quetodavía guardo grabados en la memoria. Ya no juego con sílabas y cuento las palabras sólo pararecordar mi cumple.
Seguramente adivinaron cuántas palabras juntaba la frase anterior. Restringirse a unas sílabas oal ritmo que las contenga, a un sonido de ellas o a un número de letras o de palabras es un caminodel arte. “Restringirse a unas sílabas” es una frase de siete sílabas. Los que hansumado ocho es porque lo han hecho con un lápiz y no naturalmente con el oído. El lápiz miente.
¡Bingo! Otra vez sopa de sesenta y nueve palabras juntadas. Quien sabe oír el sonido junto alsentido de las frases restituye los textos a su origen. Sobre el tema, acaban de aparecer enespañol, por la editorial argentina Biblos, para su Biblioteca Martín Heidegger, dos artículos deltomo 39 de la obra completa del influyente alemán agrupados bajo el título Los himnos de Hölderlin:Germania y El Rin.
Han vuelto a adivinar. Pero nadie podrá adivinar si terminarán de aparecer los tomos quefebrilmente lanza Klostermann Verlag. Hace un par de años iban por el 81, de modo que en este siglohabrán completado su trabajo. Los artículos que edita Biblos datan de la primera mitad de la décadadel 30 y testimonian los comienzos de la reflexión poética que tanto ha influido en su pensamientoulterior.
Ni se molesten en contar las palabras. En estado naciente, (en la página 30 de esta ediciónargentina) la tesis del año 1934, ¿sugiere? ¿advierte? ¿afirma? ¿revela? ¿sostiene? ¿postula? No:mejor “establece” que, aun en el verso libre, el orden del texto, y la elección y elordenamiento de las palabras son precedidos por una forma rítmica que despierta su sentido. Terminóel séptimo sesenta y nueve del día.





