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Simplemente sangre

Pocos oficios más gratificantes que el de ser periodista cultural en Barcelona, centro neurálgico de la industria editorial en lengua castellana y donde viví el último año.

23-08-2026 | 02:33

Pocos oficios más gratificantes que el de ser periodista cultural en Barcelona, centroneurálgico de la industria editorial en lengua castellana y donde viví el último año. Las novedadeseditoriales llegan con meses de anticipación con respecto a la Argentina, y el trabajo de prensa delos sellos está tan aceitado que lo único que hay que hacer es revisar la casilla de correo, a losumo levantar un teléfono, y caminar al encuentro de los escritores internacionales que pasan porla ciudad para presentar sus libros. Pero toda situación ideal tiene su reverso: buena parte de lamás interesante literatura argentina (y alguna de la extranjera) se publica aquí por sellospequeños o medianos, y esos títulos difícilmente llegan a Europa. Por lo que, por más atento queuno pueda estar, la distancia del océano crea una barrera concreta con ciertas novedadeseditoriales. En octubre del año pasado el sello La Bestia Equilátera acababa de lanzar sus primeroslibros. Hoy, ya han puesto en circulación un puñado de títulos más que llamativos tanto por laelección de los nombres que integran el flamante catálogo como por el cuidado tratamiento estéticoque hace que sus tapas sean, tal vez, las más bellas del mercado actual.

Entre los primeros lanzamientos hay libros de Luis Chitarroni, de María Martoccia, de LordBerners, de Julian Maclaren-Ross y dos novelas de la escritora Muriel Spark (1918-2006, foto),designada por muchos como la autora escocesa más importante de las últimas décadas. La primerapublicada lleva el título de Los encubridores, y está basada en una famosa historia real sucedidaen Inglaterra el 7 de noviembre de 1974. Esa noche Lord Lucan, un noble en decadencia, jugadorempedernido con serios problemas financieros, asesinó (al parecer, por error, ya que a quien enverdad buscaba matar era a su mujer) a la niñera que trabajaba en su casa. Luego de eso se esfumó,aparentemente ayudado por una red de amigos que lo financiaban, y nunca más se supo de él. Sparktomó este relato del fantasmal fugitivo y construyó con ella una novela de intrigas breve,inteligente y plena de ironía.

El estilo de Spark es, a simple vista, despojado y conciso. Pero se trata, claro, de una trampa.Porque la escritora corre sabiamente el punto de vista del narrador para hacer avanzar la trama, sepermite digresiones y saltos temporales, reflexiones donde descarga sus maliciosas opiniones:“La arrogancia no tiene cura. En general nace de un profundo, y a veces justificado,sentimiento de inferioridad”; “En la segunda mitad del siglo XX, heredar un títulonobiliario no era algo muy real. Como hecho social, no tenía una gran significación. En especial eneste caso en que la familia tenía muy pocas propiedades, ningún dinero”.

Spark se dedicó a la poesía desde su adolescencia. Hasta que, después de leer a Marcel Proust,descubrió que lo que en verdad quería era escribir en prosa. Y eso se nota: “Hildegard sabíapor su experiencia con los estigmas falsos que la sangre, una vez liberada, se esparce por todoslados. Se pega, fluye, se anuncia a sí misma con tonos chillones o se acumula en oscuros y densoscharcos. Una vez que la sangre sale, no hay forma de detenerla”. Ahora acaba de aparecer otrode los libros de Spark, Memento Mori. Habrá que leerlo y ver si Julian Barnes tiene razón cuandoafirma que ésta es “una de las más grandes novelas británicas de los últimos cincuentaaños”.

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