Simulacros

En la noche del lunes 23 ya se percibían las vísperas de fiesta. En boliches y sitios gastronómicos no se conseguía ni una mesa.

Simulacros
24-08-2026 | 10:07

En la noche del lunes 23 ya se percibían las vísperas de fiesta. En boliches y sitiosgastronómicos no se conseguía ni una mesa. Al día siguiente, la mañana sería más silenciosa ycansina que en los paradigmáticos domingos de ravioles y familia unida, feriado total en todo elpaís, un clásico nacional. En la Argentina, ante un pretexto noble se bajan las persianas. Trabajarcansa, murmuraba Cesare Pavese en la Italia grisácea de la posguerra.

Aficionada a decretar descanso tanto para derrotas como para victorias, para muertes ynacimientos, la sociedad argentina acepta el asueto anual del 24 de marzo, inventado por el actualgobierno supuestamente para recordar y reflexionar sobre la fecha cuando las Fuerzas Armadas, conla aceptación implícita de millones de argentinos, ocuparon formalmente el poder e iniciaron suabominable y lúgubre septenio de terror. Esta chispa creativa argentina no admite, sin embargo,comparaciones con la experiencia mundial.

¿Se detiene Chile cada 11 de septiembre para “celebrar” la toma del poder porAugusto Pinochet y los militares? No, de hecho es feriado el 19 de septiembre, día de las Gloriasdel Ejército. No se paraliza Alemania para conmemorar la llegada de Adolf Hitler al poder, el 30 deenero de 1933, pero sí es asueto el 3 de octubre, Día de la Unidad Nacional. Francia no deja detrabajar para “conmemorar” cada 14 de junio, trágico día de 1940 en el que París fueocupada por las tropas alemanas, pero hay asueto el 14 de julio (la toma de la Bastilla), el 11 denoviembre (día del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial) y el 8 de mayo, Día de laVictoria, fecha de la capitulación de la Alemania nazi, en 1945. En España, a la democracia no sele ocurrió dar asueto cada 18 de julio, el día del golpe de Estado de 1936 contra la República, nitampoco el 28 de septiembre, la fecha, ese mismo año, cuando Francisco Franco juró como jefe deEstado, pero sí hay descanso el 6 de diciembre, día de 1978 en el que la Constitución de lademocracia fue plebiscitada.

Los brasileños no celebran el golpe de Estado del 31 de marzo de 1964. Sus festividades, encambio, incluyen el 21 de abril (fecha de 1792 en la que fue fusilado el patriota nacional JoaquínJosé da Silva Xavier, Tiradentes), la independencia nacional (7 de septiembre) y el 15 de noviembre(proclamación de la República).

Los argentinos somos diferentes. No sólo celebramos el 24 de marzo vaciando fábricas, talleres,oficinas, escuelas y universidades. También dejamos de trabajar en homenaje al 2 de abril, lacalamitosa jornada de 1982 cuando las Fuerzas Armadas desembarcaron tropas en las Malvinas einiciaron una guerra absurda que terminó con la previsible capitulación del 14 de junio.

Es que la Argentina es la patria de los simulacros. Recordar, reflexionar, tener memoria,proclamar, defender, imputar, reivindicar, todas las retóricas son propicias para que esta sociedadse restriegue las manos y prepare el asado, el partido de fútbol o el picnic. El mismo gobierno queordenó feriado los 24 de marzo, preserva el del 12 de octubre, efeméride símbolo de la llamadaconquista española, fecha de la llegada de Colón a Dominicana, cuando, según el revisionismonacional-popular, comenzó el genocidio de los pueblos originarios.

Además de este reciente 24 de marzo y del 2 de abril, a Belgrano y San Martín se los recuerda enla fecha de sus muertes, pero con el astuto recurso de trasladarlos para que se armen largos finesde semana propicios al turismo (el 20 de junio belgraniano, que cae domingo, se celebra el lunes21, mientras que el 17 de agosto sanmartiniano, como acaece en martes, se pasa al lunes 16, parafacilitar un relajado weekend). Incluso el “colonial” 12 de octubre se pasa al lunes 11para que depare un sabroso fin de semana.

Progresismo historiográfico al margen, seremos necrófilos pero no tontos. Nos importa pasarlabien. Eso “está buenísimo”, como reza la pegajosa muletilla de moda.

¿Habría que dejar de recordar los significados y proyecciones de aquella fecha fatídica? Claroque no. Prevalece, en cambio, la pasión argentina por el maquillaje pesado, preferencia por losoropeles y horror por las sustancias.

¿Hay otras alternativas? Una jornada como la del 24/3 podría recordarse de manera solemne enescuelas y universidades al comenzar el día, con una clase alusiva. El Gobierno podría convocar aun minuto nacional de silencio, en contrición y recuerdo, por los millares de víctimas, o a unamarcha de antorchas, silenciosa y sin carteles, al anochecer. Podría concelebrarse una oraciónecuménica entre cristianos, judíos y musulmanes en reclamo de justicia y paz. La Presidenta podríadar un mensaje desde el Congreso a través de la cadena nacional de radio y TV, de no más de cincominutos, para evocar cuánto hemos cambiado y cuánto nos falta hacerlo. Y nada más. Luego, atrabajar, estudiar, producir, crear, pero desde la fuerte conciencia de que nada hay que celebraren un aniversario siniestro.

¿Queremos festejar de manera más sensual y distendida los derechos humanos? Hagámoslo el 10 dediciembre, día universal de esos derechos. Pero no se piensa así en la Argentina. ¿Cuántas personasfueron a Plaza de Mayo este 24? ¿Cuarenta mil, como dijo Clarín, o “decenas de miles”como relató, con elogiable prudencia, Página/12? En todo caso, en un país de 40 millones y en unaciudad en la que cada día viven y trabajan entre tres y cinco millones, estos feriados distorsivosy engañadores le vienen de maravillas a una muchedumbre que se toma el asueto con la mismaautoindulgencia y pragmatismo con que encara otras infinitas oportunidades que prodiga la Argentinapara parecer sin ser, triste letanía que anuda zafarranchos mentirosos.

Lo peor es que lo esencial queda escamoteado en aras de la pretensión simbólica. Estamos todoscontra el golpe, pero 40 mil van a la plaza y 39.900.000 se la pasan bomba. Porque, al fin decuentas, ¿acaso había feriado en Santa Cruz los 24 de marzo de 1991 a 2003, esa prehistoria?


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