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Sin coaliciones: una receta para el fracaso

La vida política argentina de hoy es de baja calidad. Desde hace unas décadas, recurrentemente los gobiernos pierden respaldo en la población y continúan actuando como si eso careciera de importancia.

Sin coaliciones: una receta para el fracaso
24-08-2026 | 11:36

La vida política argentina de hoy es de baja calidad. Desde hace unas décadas, recurrentementelos gobiernos pierden respaldo en la población y continúan actuando como si eso careciera deimportancia. El desempeño del Congreso es deficiente. La vida partidaria casi no existe. Losciudadanos votan sin sentir que están eligiendo a sus representantes. Las fuerzas políticas noestán generando ofertas electoralmente atractivas para la ciudadanía. Los distintos espaciospolíticos –ya sea que se los defina en términos de ideas (las cuales más bien brillan por suausencia), ya de tradiciones partidarias– se encuentran sumamente fragmentados, tanto entreellos como dentro de ellos.

No es fácil encontrar el porqué de esta situación. Algunas de las cosas que están sucediendo enla política en la Argentina son universales; otras no. Esto es, algunos factores plausiblementetienen que ver con los cambios en la cultura, en la economía y en la base tecnológica de la vidasocial de nuestro tiempo. Pero eso está lejos de explicar esta pobreza de la política argentina dehoy. Los cambios culturales y tecnológicos ocurren en la Argentina como en todas partes, pero ennuestro país la dirigencia política no se ha adaptado a esos cambios; actúa, o quiere actuar, comosi estuviésemos en el mundo de las décadas del 70 del siglo XX o antes; en tanto, la sociedad–como toda sociedad– navega en esas corrientes, modifica hábitos y expectativas y, enconsecuencia, se siente cada vez más ajena a esa isla fuera del tiempo que es la vida política.

Una de las características distintivas de la política argentina es la dificultad para formarcoaliciones. Eso es así desde hace mucho tiempo. Cuando los partidos políticos eran más fuertes, elsistema funcionaba relativamente bien sin coaliciones. Ahora, casi sin partidos, si no haycoaliciones no hay nada, poco más que proyectos individuales. Las coaliciones son sociedadespolíticas, grupos que encaran proyectos distintos y deciden sumar fuerzas y recursos para obtenermejores resultados para todos. Una coalición no es lo mismo que cooptar a dirigentes de otrosgrupos políticos. En la cultura argentina hay más experiencia en cooptaciones que en formarcoaliciones.

La última coalición fracasada es la transversalidad de Kirchner, que incorporó a muchosdirigentes radicales y a otros de distintas corrientes. Fracasó porque la visión de Kirchner no erala de una coalición, era la de una cooptación, donde la capacidad de decisión y la orientación delproyecto político seguían en sus manos sin habilitar a los aliados como socios. Años atrás, fracasóla Alianza, la coalición que había llevado al Ejecutivo a De la Rúa-Alvarez. Para muchos analistas,la ruptura de esa coalición marcó el principio del fin del gobierno de De la Rúa. En el pasado,fracasaron otras coaliciones, muchas veces con lamentables consecuencias. Su incapacidad de cederalgo para sumar más los llevó al fracaso.

La misma dificultad se experimenta dentro de los partidos políticos. De hecho, los partidos sonellos mismos coaliciones: articulan corrientes internas que se diferencian en las ideas, en algunaspreferencias, a veces también en los sectores sociales que sus distintos dirigentes buscanrepresentar. Cuanto mayor es la capacidad de articulación de los partidos, tanta mayor es supotencialidad para obtener votos. Si esto es así, es una explicación de por qué los eventualescandidatos que hoy se autoproclaman en la política de nuestro país tienen pocos votos–incluido el gobierno nacional–.

Durante la última década, los partidos sufrieron un proceso de desmembramiento por laincapacidad de sus dirigentes para tolerar la diversidad interna. Todavía hoy se ven en la UCR–el único partido que realmente existe como tal en el orden nacional– las resistenciasque produce en muchos de sus miembros la perspectiva de restablecer una coalición interna parafortalecer al partido ante la ciudadanía.

En la Argentina la idea de un gobierno de coalición tiende a producir espanto. La idea mismatiene mala prensa; mucha gente asocia ese concepto a un inevitable fracaso en el gobierno. Pero aquienes más parece espantar es a los dirigentes políticos. Ahora bien, si un gobierno no dispone dela mitad de los votos y, sobre todo, de la mitad de las bancas en el Congreso más una, y no estádispuesto a formar una coalición, al menos parlamentaria, para poder gobernar, ¿cómo puede hacerlo?Puede intentar hacerlo “a la argentina”, ignorando la realidad y ciego y sordo a todaseñal proveniente de ella. Los resultados están a la vista: alta inestabilidad política, gobiernosque frecuentemente no concluyen sus mandatos, una nación de pésimo desempeño comparada con otrasnaciones del mundo.


*Rector de la Universidad Torcuato Di Tella.

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