Sin hermano

Sin hermano
24-08-2026 | 17:32

Siempre me llamó la atención eso que suele definirse como aire de familia. En el colegio habíaun compañero de clase que se llamaba Ramiro. Sus hermanos iban al colegio también y los veíamos enel patio, en los pasillos. El aire de familia era tan fuerte que todos nos parecían versiones deRamiro: la hermana era Ramiro travesti, el hermano menor era Ramiro niño, y el padre, al queveíamos a veces en el campo de deportes, era Ramiro viejo. Todos eran Ramiro. Y no era sólo lanariz fuerte lo que los igualaba, era otra cosa, una forma displicente y lenta de andar por lavida, una manera acuática de mover esa estructura ósea que todas las versiones de nuestro compañerocompartían. Hay familias así, con una misma impronta, como si conformaran una etnia en símismas.

Yo no tengo hermano varón y no se me ocurre cómo podría ser tener un hermano varón. Físicamenteme parece imposible de imaginar. Soy, en versión masculina, la exacta mezcla de mi padre y de mimadre, no se me ocurre otra posibilidad combinatoria, y sin embargo mis dos hermanas son muydistintas entre sí. Quiere decir que yo podría haber tenido un hermano muy diferente a mí. O muyparecido, por qué no. Sin embargo nunca pensé en mi falta de hermano varón como una falta. Es quizála primera vez que me pongo a pensar cómo podrían haber sido las cosas de haber tenido un hermanoen mi vida, alguien que me devolviera la pelota. Hace un tiempo escribí un haiku que decía:“Canchas vacías./ La pelota, sin hermano,/ para muy lejos”. La imagen viene de losdomingos en que mi padre nos llevaba al club muy temprano, porque tenía salida de golf. Mishermanas se desparramaban en unos sillones del salón de lectura de ese club inglés. Yo iba con mipelota y caminaba la mañana entera metido dentro de ese haiku. A veces miraba para atrás y veía mishuellas, todo mi recorrido, marcado en el rocío. Eran unas canchas impecables de arcos olímpicos,que me parecían enormes, y campos verdes perfectos, de criquet. Ese espacio abstracto, ese plano decésped británico, es mi falta de hermano. Después del mediodía, cuando empezaban a llegar otroschicos, nos volvíamos porque mi padre quería dormir la siesta en casa.

Me pregunto si tener un hermano me habría curado de mi vocación melancólica. Patear la pelota enla cancha y que nadie me la devolviera, ¿definió mi personalidad? Esa patada tenía que ser juego yen cambio se volvía pregunta metafísica, metáfora de soledad. “La pelota que arrojé unamañana en el parque/ todavía no ha tocado el suelo”, dice Dylan Thomas. La vida entera estácon uno, el niño que fuimos nos llega a la cintura, nos acompaña, somos él, mínimos, parados juntoal adulto extraño que terminamos siendo. La pelota sigue en el aire.

Mi falta de hermano no me llevó a crearme un amigo imaginario. Pero, ahora que lo pienso, quizála literatura es una manera de jugar (muy seriamente) con otros. Una manera de que nos devuelvan lapelota para generar un movimiento de ida y vuelta. Lo que se llama forma en literatura, es unasuerte de frontón donde hacer rebotar la palabra. Si uno escribe un soneto, por ejemplo, primerouno tiene una idea y de alguna manera quiere decirla, hay un deseo, una intención verbal, y ahí esdonde la forma parece responder: podés decir eso pero de esta manera, rimando con esto otro, dentrode esta métrica. Uno propone y la forma responde, pone reglas, hace ecos con todo lo leído (lasinfluencias), espera la próxima idea para un verso, juega. Y además están los lectores, que echan aandar ese juego que uno apenas sugirió. La literatura tiene que ver con la soledad (se crea ensoledad, se lee en soledad) pero es una apuesta, una apertura a los demás. Un juego en diferido.Quizá en mi infancia, la falta de mi hermano hizo vacío y mi vida se llenó de palabras, poemas,cuentos, novelas. El gran juego de la literatura vino a rescatarme como un vendaval, rodeando a esechico en la cancha de fútbol que corría sobre el rocío y pateaba lejos la pelota.

No estoy seguro de que sea cierta esta teoría. ¿La literatura como un hermano? Las explicacionesde por qué alguien escribe pueden ser infinitas y todas igualmente ciertas o erradas. Además, apartir de mi imagen de niño triste parado en el escenario vacío del césped inglés puedo construircasi cualquier cosa. Lo que es cierto es que, al final de mi adolescencia, cuando empecé a leerlibros y a escribir cuentos, nunca más me sentí solo, nunca más me aburrí. Y la literatura me fuetrayendo amigos, me fue reuniendo con otros que andaban jugando solos por ahí.

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