En junio del 2008 Macri firmó el decreto 664/08 estableciendo una “Gratificación AnualExtraordinaria” para los funcionarios de su gestión desde el cargo de director general paraarriba. El incentivo macrista es de hasta dos sueldos y medio por funcionario y se fundamenta en“el cumplimiento de los Objetivos de Gestión”. O sea que al funcionario que cumple consu tarea, Macri-Michetti lo premian con un sobresueldo anual no remunerativo. Luego de que endiciembre Michetti desmintiera la aplicación de los sobresueldos debido a la crisis económicanacional e internacional, en enero el jefe Gabinete reglamentó el decreto y autorizó el pago de dossueldos a los directores generales que tengan la máxima calificación. Para disminuir el impacto dela decisión, Michetti dijo que no eran funcionarios políticos sino técnicos, que era un aumento desueldo postergado del año 2008, que los fondos afectados a ese fin no se “sacaban delpresupuesto” y que se lo daban a los directores puestos por concurso. Todas mentiras. LosDirectores Generales son funcionarios políticos, designados por decreto del jefe de Gobierno, notienen que participar de ningún concurso, no necesitan ninguna antigüedad en la administraciónpública ni tampoco título profesional alguno. Si fuera un aumento de sueldo postergado elincremento debiera tributar jubilación y obra social, lo que no ocurre. Por último, es imposibleasignar recursos por fuera del presupuesto sin caer en una manifiesta ilegalidad. Michetti tuvo quesalir a defender los sobresueldos que ella misma consintió en una reunión de gabinete y ahorasiente culpa. Decide, entonces, justificarlos con argumentos totalmente mentirosos. Lo cierto esque todos los directores generales y adjuntos más los que tengan cargos equivalentes cobraránalrededor de 24 mil pesos (el sueldo regular más los dos de premio) si fueron bien calificados porsus superiores.
Macri decidió trasladar a la administración pública un criterio utilizado en el sectorprivado asociado a mayores ganancias económicas. El Estado no es lo mismo. Los recursos de ungobierno son públicos, no privados. El funcionario político no debiera precisar de un estímuloeconómico para alcanzar los objetivos que se le fijan porque se supone que tiene un compromiso conla gestión y con la sociedad. Si cumplen mal su función deben irse. Pueden intentar el nombre quequieran. Son sobresueldos. Los mismos que entregaba Menem cuando era presidente aunque con algunadiferencia. Aquellos se daban bajo el escritorio y los de Macri-Michetti se entregan sobre la mesa.Eso sí, las calificaciones para hacerse acreedor del sobresueldo las realizan otros funcionarios yno la sociedad. Es bastante más seguro porque se verían en problemas aquellos que no pudieronllevar adelante ni siquiera medio kilómetro de subterráneo a pesar de los diez kilómetros por añoque prometió Macri. También tendrían dificultades los que no pudieron licitar la construcción deuna sola vivienda en más de un año de gestión, a pesar del compromiso de paliar el déficithabitacional. Y los que intentan llevar adelante la construcción de oficinas burocráticas en el excine El Plata de Mataderos cuando había sido adquirido a pedido de los vecinos en el 2005 parahacer el gran centro cultural del Sur. Ni qué decir de los que intentaron entregar 200 millones depesos a las empresas de basura que nunca pudieron justificar, o los que digitaron la licitación deequipamiento hospitalario por 150 millones de pesos armada de antemano para una empresa italianaque seguramente prometió jugosas comisiones.
Pero debemos ser justos y recordar que los empleados (no los funcionarios) también tuvieronsu premio en 2008. Al que aportara la mejor idea para mejorar la administración le entregaban 500pesos y un viaje a Salta en clase turista. Seguramente no había dinero para más… como tampocohubo para los docentes.
En tiempos de crisis el macrismo tiene sus lemas. Uno de ellos sería: para los funcionariostodo, para los empleados y los docentes muy poquito, casi nada.
*Legislador porteño. Ex jefe de Gobierno de CABA.




