•DEJAR LA FRUSTRACION Y MIRAR HACIA ADELANTE

Sólo quiero que me abraces y me dejes llorar otro rato

24-08-2026 | 14:45

Hoy sólo quiero que me abraces...”

Estamos afuera, nos ganaron, nos llenaron la canasta de goles, se acabó lo que se daba. Cuántasveces en la vida, metáfora más metáfora menos, escuchamos estas frases: de pequeños en la escuela,de grandes en el trabajo y hasta en una relación de pareja. Todas meras construcciones dialécticasque nos invitan a la resignación. Los jóvenes prefieren el “ya fue”, los más grandes,“qué se le va a hacer, así es la vida”.

Definitivamente, eso fue lo que sentimos todos los argentinos ayer, cerca de 12.30, del mediodíacuando la Jabulani se metía en el arco de Romero y el tercer gol alemán sentenciaba una ilusión quevenía en alza pero quedó truncada una vez más y, oh casualidad, con un enemigo íntimo que, si dealgo sabe, es de truncar ilusiones con tonalidad celeste y blanca.

Nuevamente nuestro archirrival, Alemania, nuestro cuco personal, nos vino a visitar y, casi sindarnos cuenta, a quitar lo que tanto deseábamos. Y es entonces cuando, pasado el primer momento deresignación, llega la etapa en la que nos empezamos a levantar el ánimo.

No sé ustedes, mis queridos caballeros, pero a nosotras, las mujeres, cuando no somoscorrespondidas en el amor o en el deseo, se nos acerca nuestra mejor amiga, se pone firme y nosdice: “Dejalo, no sabe lo que se pierde” o “mejor así, ya va a volver. No tebajonees y ponete linda que vas a tener otra oportunidad. Si hay miles de candidatos...”.Mientras tanto, la dama en duelo sólo quiere llorar, pensar en él, y se repite una y otra vez quese fue con otra… y sin avisar. Entonces hace su aparición triunfal el estado de tristeza, deangustia profunda, por más que tu amiga te haga sentir única e irrepetible. Lo cierto es que unonunca está preparado para ser abandonado, dejado de lado, armar los petates, dar el último beso yvolver, casi siempre con la frente marchita.

Entonces no queremos escuchar nada, ni lo buenas ni lindas que somos. Sólo queremos llorar,escuchar una canción masoquista y pensar miles de veces en la última vez que hablamos con él. Ayerseguramente habremos pensado en la última jugada del partido o en ese tiro de Messi que no entró alos casi veintidós minutos del primer tiempo. Repasamos neuróticamente cada detalle, cadasensación. “¿Qué pasó?”, nos preguntamos una y otra vez. “¿Qué hemos hechonosotros para merecernos esto?”, se preguntan el DT y sus 23 fieras.

Habrá que culpar al destino. O a los astros. O maldito pulpo Paul que parece que sabía todo demovida. Esta vez no usamos la camiseta azul suplente que tanto nos perturbaba. ¿Tal vez alguienplanchó mal el bendito traje gris? ¿O la clausura del Estadio Loftus Versfeld, donde el Diego dabalas conferencias de prensa, habrá sido el verdadero culpable de que el sueño mundial argentinotambién haya sido clausurado?

“No, ya sé –grita uno–, es que en el bondi que los llevó al estadio no andabael estéreo y no pudieron escuchar el tema La cabaña, el de grupo La Konga, ese que escuchabansiempre.” Entonces, ¿que fue lo que pasó? Es la respuesta más urgente que necesitamos. Es queno podemos soportar la tristeza, la ira, la melancolía. ¡Y justo con ellos, que ya nos habíandejado afuera por penales en 2006! ¡Justo contra los mismos que ya habían echo llorar a Diego en lafinal de Italia 90 con aquel penal injusto que cobró el mexicano Edgardo Codesal!

Por eso, hoy sólo quiero que me abraces, que me digas que perdí pero que dejé todo en la cancha,que hice todo lo que pude y más por mi querida camiseta. Que tiramos todos para el mismo lado, queya tendré tiempo de revancha. Y quiero volver a llorar otro rato, tengo los ojos nublados. Es quedeseo volver a casa con la frente en alto, con la camiseta puesta, con el corazón en la mano.

“Ya estoy en la habitación, todo me parece un sueño, me duele el cuerpo, también elalma… No encuentro los documentos… Me miro en el espejo, parezco más viejo, hay queclavarse el traje otra vez para volver a casa; eso: quiero volver a casa, extraño todo.”,dice una carta anónima que acabo de recibir en mi correo.

Ahora vendrán las notas, las conferencias, las imágenes, los dimes y diretes. La vida continúa.El Mundial nos pone en pausa, nos hace olvidar ciertas cosas, nos sumerge en un éxtasis deirrealidad, nos une, nos identifica. Ya nos volveremos a ver la cara, Brasil, y a vos también,Alemania. Porque las mujeres tenemos razón: van a volver. En cuatro años saldremos a la cancha denuevo, arreglados y perfumados, para comernos crudo al que se nos ponga en frente. En 2014 no senos escapa. Ya van a ver.


*Conductora de TV.

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