•Ley de medios k

Sólo una bandera de lucha

Su necesidad y su contenido terminan siendo secundarios en relación a la forma con que se intenta imponerla y el momento de la relación entre el Gobierno y la sociedad. Una elección que infringió una derrota, un Parlamento ya electo que haría imposible esa propuesta y una confrontación donde las pasiones superan con creces los objetivos.

23-08-2026 | 10:45

Su necesidad y su contenido terminan siendo secundarios en relación a la forma con que seintenta imponerla y el momento de la relación entre el Gobierno y la sociedad.
Una elección que infringió una derrota, un Parlamento ya electo que haría imposible esapropuesta y una confrontación donde las pasiones superan con creces los objetivos.
Derrota, enojo y ley como consecuencia, como si los medios fueran los culpables del resultadoelectoral, como si el Gobierno descubriera de pronto que convivía con el mal.
Si enfrentar al campo llevó a dilapidar una enorme masa de votos, hacerlo con los mediospermite incrementar el aislamiento.
Un humor transformado en ideología, como si mi causa surgiera como mera consecuencia de laelección de mi enemigo. Dueños de la verdad, eterna referencia a la dictadura, en la que cuestaencontrar sus actos heroicos, su supuesta lucha personal.
Una idea del poder, una visión de propiedad de la verdad y un conjunto de funcionarios queacompañan como mayoría silenciosa.
El proyecto es un típico trabajo universitario, una mirada desde la teoría y en especial conmuy poca experiencia en sus propuestas.
Nos cuentan que pasaron por decenas de debates, es cierto, salvo que eran convocados por losmedios chicos y los que están al margen del sistema, que tanto merecen nuestro respeto comoresulta absurdo pensar el conjunto desde un sector, y mucho menos desde los heridos del pasado.
Y los monopolios, son demasiados años gobernando para descubrir ahora la dimensión de losmedios con los que convivimos.
Un tercio para el Estado, otro para los sin fines de lucro, reducimos lo comercial a un solotercio de los medios, una concepción de la realidad tan romántica como impracticable.
Los medios son de los económicamente pudientes y suelen reflejar su pensamiento, hasta ahoranunca les permitieron ganar elecciones; de lo contrario, conservadores y liberales serían elpartido más representativo de la Argentina.
El Estado necesita medios, de calidad y no en cantidad. Esto termina en muchos micrófonos sinaudiencia, en audiencias concentradas y voces dispersas, en el error de todo estatismo sinproyecto, justificando futuras privatizaciones.
Tenemos los diez años que este mismo gobierno concedió en 2007, la cantidad de juicios ypresencia de los jueces que sin duda promete esta propuesta y la revisión cada dos años, quenecesita de demasiadas explicaciones como para dejarla vigente.
Una ley que aparece como un nuevo gesto de que el equivocado era el otro, un intento de matarmensajeros, de ocupar la ofensiva y aumentar el sectarismo.
Difícil de entender la agresividad que los llevó a la derrota y a la que respondenexasperando el defecto.
Si ayer fue contra todo el campo, hoy es contra todos los medios y contra el resultadoelectoral.
La ley es bandera de lucha y se disfruta como una nueva excusa para la confrontación.
Parece que lo que importa es la actitud, la idea de ir por todo, de los dueños de la verdad alos que nada amedrenta, ni la opinión de los otros ni los votos de hoy.
No vale la pena estudiar y debatir la ley, aceptemos que no se está dispuesto a escuchar nimodificar nada, concibiendo a los demás como al mal, a la negociación como gesto de debilidad y ala agresión como valor revolucionario.
Hablan de “la ley de la dictadura”, y ésa es la que impone la idea del enemigo yla división de la sociedad, la esencial que debemos modificar.
A los que disentimos nos queda el lugar del silencio o la condena. Me duele en lo personalque después de tanto camino recorrido haya quien se anime a tildar de traidor al que piensadistinto, o simplemente al que piensa.
Ni la agresión es virtud de los revolucionarios ni la verdad soporta el fanatismo. Nadieniega que hay mucho por hacer, y lo más prioritario es respetarnos entre nosotros.
La ley que se propone es discutible y mejorable, la actitud con que se lo hace no soporta elcamino de enriquecerse con el diálogo.
Y ésa es la ley que necesitamos modificar con urgencia.

*Militante justicialista.

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